Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Derechos culturales

La Diputació de Barcelona se vuelca en garantizar la cultura "al margen de la renta y el código postal"

La institución presenta su plan para fomentar la participación, la diversidad y la equidad en el acceso a la cultura

Barcelona quiere zonas gratis en los museos para los vecinos, entre otras nuevas medidas culturales

Culturòpolis: el plan de Barcelona para liderar la era de los derechos culturales

Un bibliobús de la Diputació de Barcelona

Un bibliobús de la Diputació de Barcelona / Archivo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ramón Vendrell

Ramón Vendrell

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La idea de derechos culturales corre como la pólvora. Era un concepto más bien extraterrestre cuando el Ayuntamiento de Barcelona aprobó su pionero Plan de Derechos Culturales en el segundo mandato de Ada Colau, pero tanto el Ministerio de Cultura como la Conselleria de Cultura trabajan ahora en sus propias normas al respecto. Se les ha avanzado la Diputació de Barcelona con la iniciativa Cultura 311+, que establece nuevas políticas de fomento de la participación, la diversidad y la equidad en el acceso a la cultura. En resumen, eso son los derechos culturales.

El plan Cultura 311+ significa poner todas las políticas culturales de la Diputació de Barcelona bajo el prisma de los derechos culturales. La administración destina más de 121 millones anuales a cultura, el 9,25% de su presupuesto total. Con este dinero se empezará a desplegar el plan Cultura 311+ en el primer trimestre de 2025, confió Pau Gonzàlez Val, diputado de Cultura de la Diputació de Barcelona. El nombre de la iniciativa hace referencia al número de municipios de la provincia, donde la institución gestiona o está presente en la gestión de 235 bibliotecas, 12 bibliobuses, 65 museos, 253 archivos y 115 teatros.

Tres ejes

El plan se articula en tres ejes. En primer lugar, el acceso a la cultura. El objetivo es garantizarlo a toda la ciudadanía "al margen de la renta y del código postal", en palabras de González Val. Asimismo, habrá acciones de mejora de los equipamientos. Es poco vistoso cambiar una caldera, pero necesario cuando toca, puso como ejemplo González Val. "Es imprescindible que los lugares donde tienen que pasar cosas estén en condiciones", añadió.

En segundo lugar, la participación en la cultura. Se buscará la implicación de la ciudadanía en la creación, con énfasis en los proyectos comunitarios y en la educación artística. "Tenemos muy en cuenta que Catalunya es un conjunto de identidades culturales mezcladas", señaló el diputado de Cultura.

En tercer lugar, la innovación y el conocimiento. En este ámbito se desarrollarán herramientas parta el análisis estratégico y la mejora de las políticas culturales.

57 acciones

Estos tres ejes se concretan en 57 acciones, de las que Gonzàlez Val destacó algunas. Como "ejemplo paradigmático" del plan calificó Gonzàlez Val el programa Reverberacions IT Teatre Lliure, una actuación de mediación artística enfocada a la profesionalización de graduados del Institut del Teatre. El proyecto Biblioteques i Centres Educatius de Justícia Juvenil, por su parte, persigue acercar la lectura a los jóvenes privados de libertad. También remarcó Gonzàlez Val distintas acciones que tienen como finalidad desplegar "contramedidas" ante la desinformación que caracteriza el momento actual, con la mira puesta en tener "una ciudadanía formada y crítica".

El área de Cultura de la Diputació organizará en 2025 la segunda edición de Culturòpolis, cita internacional para reflexionar y debatir sobre los derechos culturales. El encuentro coincidirá con la celebración en Barcelona de Mondiacult, el foro internacional de ministros de Cultura. Culturòpolis aspira a funcionar como espacio alternativo a Mondiacult donde los tejidos sociales y culturales puedan expresarse.