CEO de la compañía

Daniel Ek, el sueco que ideó Spotify retirado en una cabaña a los 23 años

Daniel Ek, el prolífico emprendedor sueco que con 23 años fundó Spotify.

Daniel Ek, el prolífico emprendedor sueco que con 23 años fundó Spotify. / Toru Yamanaka (AFP)

  • El prolífico emprendedor se convirtió en millonario tras vender su primera empresa. Después, tras sufrir depresión, fundó la plataforma que ha revolucionado la industria musical y que suma polémicas

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

Especialista en Redes, algoritmos y la intersección entre política y tecnología

Escribe desde Barcelona

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Neil Young se ha referido a él como el “gran problema” de Spotify, pero en Suecia es conocido por ser uno de los mayores prodigios jóvenes del país. A sus 38 años, el empresario y prolífico emprendedor Daniel Ek se ha convertido en uno de los hombres más poderosos e influyentes de la industria musical gracias a su mayor creación, una plataforma de música a la carta que ha transformado el sector y que en los últimos días ha acaparado titulares por la polémica con el pódcast del cómico Joe Rogan y por su acuerdo de patrocinio con el Barça.

Actualmente, su patrimonio está valorado en unos 3.000 millones de dólares, según Forbes, pero eso no siempre fue así. Hijo de un mecánico y una cuidadora de niños, Ek nació el 21 de febrero de 1983 en Ragsved, un suburbio “bastante duro” de Estocolmo, como explicó al Financial Times. Cuando tenía cinco años sus padres le compraron un ordenador, un regalo que marcaría su vida. Así, empezó a mostrar su interés por los negocios tecnológicos desde pequeño y con tan sólo 14 años empezó a diseñar páginas web y a venderlas a sus clientes. Mientras sus compañeros de clase se dedicaban a jugar y a crecer lejos de grandes responsabilidades, él vio una oportunidad en Internet, en plena efervescencia por la burbuja de las puntocom. Reclutó a un equipo de hasta 25 compañeros de secundaria y montó un primer proyecto empresarial con el que llegó a ingresar hasta 50.000 dólares al mes, más que sus padres juntos.

Tras terminar secundaria empezó a estudiar ingeniería en el Real Instituto de Tecnología pero a las ocho semanas abandonó al ver que el primer curso se dedicaría a teoría matemática. Ek se centró en desarrollar su carrera como emprendedor y, después de trabajar en plataformas como el mercado digital Tradera –que eBay terminaría comprando—, fundó la start-up de publicidad digital Advertigo. Su creación fue tan innovadora que, en 2006, la empresa de marketing Tradedoubler le pagó casi un millón de dólares por su proyecto y ganó otro más con la venta de patentes.

De la depresión al renacimiento

Con tan sólo 23 años Ek era millonario. Entonces llegaron las fiestas en mansiones, los excesos y los coches deportivos. Pero asumir tanto éxito a tan temprana edad no es algo sencillo, y a Ek le pasó factura. “Ir a clubes nocturnos caros y rociar a la gente con champán no era algo para mí, me sentía vacío después de hacerlo”, confesó al 'Financial Times'. “Estaba profundamente inseguro de quien era (…) pensaba que sería un tipo mucho más guay de lo que era”, explicó a Forbes.

Deprimido, vendió algunas de sus propiedades y se apartó del frenesí empresarial para retirarse en una cabaña en el bosque cerca de sus padres. Tras crear tres compañías tecnológicas en pocos años, su mente necesitaba una pausa y entre los árboles encontró un lugar para meditar y tocar la guitarra, el bajo, la batería, el piano y la armónica, su otra pasión. Fue durante ese periodo de relajación y exploración artística que empezó a reunirse con el multimillonario inversor Martin Lorentzon y a pensar como disrumpir en la estancada industria musical.

Con la llegada de la era digital, la música se encontraba en una encrucijada. Tras abrir la puerta a la compartición de canciones entre usuarios, las plataformas de descarga ilegal de música –como Emule, Kazaa o Ares Galaxy— proliferaron mientras la industria se desesperaba, incapaz de que la gente pagase por su producto. En lugar de arrugarse, en 2006 Ek y Lorentzon fundaron Spotify, una gran biblioteca de música digital que empezaría a andar en 2008. “La única forma de resolver el problema era crear un servicio que fuera mejor que la piratería y que compensara a la industria”, explicaría después al 'Telegraph'.

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Casi 13 años después, esa idea es la mayor plataforma musical del mundo. Cuenta con 406 millones de usuarios mensuales en todo el mundo y 180 millones de suscripciones de pago. Aunque copa el 31% del mercado de la música en ‘streaming’, la compañía aún no ha sido rentable de forma estable. Ek posee cerca de un 9% de las acciones pero tiene un 37% del control de voto. Ese éxito también ha venido acompañado de polémicas, como las acusaciones de que Spotify no paga lo suficiente a los artistas o la actual protesta contra el pódcast de Joe Rogan, de lejos el más escuchado de la plataforma, por haber invitado a críticos de las vacunas y haber hecho comentarios racistas en el pasado.

Forofo del Arsenal y de la música de Daft Punk, Radiohead y los Beatles, Ek se ha convertido en toda una personalidad. En 2016 se casó con Sofia Levander, su pareja de toda la vida, en una boda en la que asistió su amigo Mark Zuckerberg, director de Facebook, y actuaron Bruno Mars y Chris Rock. Ese mismo año amenazó con irse de Suecia si no se tomaban medidas como rebajar los impuestos sobre la compra de acciones o reducir el coste de la vivienda. Ek sigue viviendo en Estocolmo junto a su mujer y sus dos hijos.