Farruko: así es el autor de 'Pepas', himno pastillero que cantan hasta los niños de primaria

El reggaetonero Farruko.

El reggaetonero Farruko.

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Sergio del Amo

Por mucho que hayan pasado tres décadas de la Ruta del Bakalao o aquel 'Así me gusta a mí' con el que Chimo Bayo enalteció las anfetaminas a la categoría de himno, hay cosas que jamás cambian, aunque sí varían –algo– los contextos. Así, la enésima reivindicación hedonista de la química no viene de manos de un héroe de la música electrónica, sino de Farruko (Bayamón, 1991), figura de la escena urbana latina.

Cuando el puertorriqueño estrenó en verano 'Pepas', versos tan explícitos como 'Pepa y agua pa’ la seca / To el mundo en pastilla en la discoteca' pasaron inadvertidos para los oyentes angloparlantes. Ahora bien, a medida que el tema empezó a hacerse más y más popular, las búsquedas de 'pepas' aumentaron en Google. Sobre todo en EEUU, donde a mediados de octubre se alzó hasta el puesto 25º de la lista de 'singles' Billboard Hot 100. 

200 millones de visualizaciones

Su videoclip, que bien podría confundirse con un anuncio promocional del festival Burning Man, acumula más de 200 millones de visualizaciones en YouTube, y aún corona los primeros puestos del Top 50 global de Spotify, con Adele, Taylor Swift o Ed Sheeran. Pese a su descarada apología de las drogas en general, y del éxtasis en particular, el fenómeno 'Pepas' no da síntomas de flaqueza. Prueba de ello es que, el 29 de octubre, el artista lanzó un EP de remixes de su mayor 'hit' junto a dj’s y productores como David Guetta, Tiësto, Robin Schulz, Steve Aoki o Benny Benassi. Contra todo pronóstico, va a ser mucho más que una mera canción del verano: de entrada, se ha convertido en el himno gamberro que berrean los niños de primaria sin saber del todo qué están cantando.

Si bien Farruko ya era conocido por haber entonado 'Passion Whine' con Sean Paul en 2014, o por aquella 'Calma' que interpretó con su paisano Pedro Capó en 2018, no ha sido hasta este 2021 que su carrera ha despuntado. Su más reciente LP, titulado 'La 167' en honor a la gasolinera que su bisabuelo levantó en la carretera del mismo nombre, le está reportando un sinfín de alegrías.

Trapicheos y condena

Lejos queda una agitada adolescencia en la que, según contó en el programa de Univisión 'El gordo y la flaca', llegó "a robar motos" para vender luego las piezas. Básicamente, dice, "sobrevivía". "También vendía drogas: hierba, cocaína... Nunca la llegué a cocinar, pero sí que la dividía para venderla". Pero entonces su vida cortocircuitó cuando su abuelo se suicidó, tras caer en una depresión por las deudas de su negocio. Así que dejó los trapicheos y Puerto Rico, se empleó a fondo en la música, conoció a J Balvin y firmaron su primera canción juntos, el exitoso '6 AM'. Pero aún le quedaba otro asunto carcelario por delante: en 2018 fue detenido tras descubrirse que llevaba más de 51.000 dólares camuflados entre su equipaje y la suela de sus zapatos, cuando había declarado no ir con más de 10.000. Fue condenado a 16 meses de cárcel, que conmutaron en tres años de libertad condicional.  

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A diferencia de coetáneos como Bad Bunny o Myke Towers, el también dueño del sello Carbon Fiber Music no se deja obnubilar por la fama. De hecho, le gustaría retirarse más pronto que tarde. "Tengo otros planes en mi vida. Empecé a los 15 y ya tengo 30. No quiero tener un retiro forzoso a mis 40 o 50. Me quiero ir antes y en mi mejor momento", dijo en una entrevista reciente con la agencia Efe. Solo el tiempo dirá si cumple realmente con su palabra.