De Montserrat Roig a Carmen Laforet o Mercè Rodoreda: bienvenidos a la Barcelona de las escritoras

De Montserrat Roig a Carmen Laforet o Mercè Rodoreda: bienvenidos a la Barcelona de las escritoras
  • M. Àngels Cabré recupera en ‘Flors i violes’ las Barcelonas de Mercè Rodoreda, Dolors Monserdà, Maria Aurèlia Capmany, Maria Barbal, Carmen Laforet y Montserrat Roig, entre otras

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

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Barcelona es paisaje literario. Esto nadie lo duda. No dispone de su propia novela como pueden tener Dublín con Jame Joyce y su 'Ulises' o Nueva York con John Dos Pasos y su calidoscópico 'Manhattan Transfer', pero sí cuenta con muchos relatos que la explican, la mayoría con letra de hombre: Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza, Josep Maria de Sagarra, Carles Soldevila, Carlos Ruiz Zafón.… Nadie dudaría en incluir en esta lista de postales literarias de la ciudad a Mercè Rodoreda, por supuesto, y a ‘Nada’ de Carmen Laforet, y a poco que se piense también aparecería el nombre de Montserrat Roig. Pero punto. El resto es silencio. Y no. Hay mucho más. Hay un montón de escritoras que han usado Barcelona como paisaje de sus novelas y que en demasiadas ocasiones han sido olvidadas o silenciadas. De subvertir este canon -“desde la pluralidad y la inclusión”- se encarga M. Àngels Cabré en el recién editado 'Flors i violes' (Ajuntament de Barcelona). 

“La Barcelona que nos venden estaba incompleta. Me gustan los escritores y los leo, el problema es que ellos no nos leen a nosotras. Veía la ciudad en penumbra, con solo la mitad de las calles iluminadas, así que decidí poner luz a la mitad que parecía que no tenía las farolas puestas", afirma esta crítica literaria con tres décadas reseñando la pluma de otras mujeres. Esta mitad incluye algunas piezas muy conocidas, como la ya citada ‘Nada’ de Carmen Laforet, un retrato de la Barcelona gris de la primera posguerra en una familia venida a menos; la archiconocida ‘La plaça del Diamant’ de Mercè Rodoreda, un fresco del dolor indeleble que causó la Guerra Civil centrado en la Gràcia más menestral, y Montserrat Roig y su ‘Ramona, adéu’, un recorrido por todo el siglo XX a través de la mirada de tres generaciones de mujeres del Eixample. Hasta aquí la producción que recoge el canon. 

Pero esta mitad a evidenciar también incluye obras y autoras largamente silenciadas y en proceso de recuperación, como la pionera Dolors Monserdà y su ‘La fabricanta’ (1904) -“una pieza necesaria y clave en la historia del feminismo”-. Ahí está su protagonista, Antonieta Corominas, que lejos de asumir el papel de comparsa que le habría correspondido en la Barcelona del XIX, en pleno proceso de industrialización, será quien impulse el negocio de telas de su marido. Y ahí está, también, su autora para retratar los ambientes obreros del casco antiguo y los burgueses del incipiente nuevo escenario dibujado por Cerdà. Entre las precursoras, además, hay espacio para Víctor Català (Caterina Albert) quien, pese a tener una producción ambientada sobre todo en el mundo rural, tuvo tiempo para dedicarse a Barcelona en ‘Un film (3.000 metres)’, escrita entre 1918 y 1926. 

La República, oasis de talento

El periodo de la República “fue un oasis para el talento femenino, pero ha caído en el pozo del olvido”, apunta Cabré, con autoras como Maria Teresa Vernet, cuyas obras eran ‘bestsellers’ en su momento pero que enterró su pluma como protesta durante el franquismo, y la moderna y descarada Rosa Maria Arquimbau. Ambas con piezas ambientadas en la Barcelona de la época. Con todo, la gran figura a recuperar, a juicio de Cabré, es la de Maria Aurèlia Capmany: “Una mujer superrelevante porque hace de puente entre la República y el feminismo de los 70. Es un personaje capital, la Simone de Beauvoir catalana”. Son muchas las Barcelonas que retrata esta polifacética intelectual en su producción: la trabajadora, la popular, la burguesa, la aristócrata, la canalla... con especial atención a la movilidad social a la que la ciudad se ha visto sometida en diferentes etapas. 

Cien por cien barcelonés es su volumen de relatos ‘Aquelles dames d’altres temps’, en el que narra la vida de Barcelona de finales del XIX y principios del XX. Aunque una de sus novelas más emblemáticas es ‘Feliçment, jo sóc una dona’, cuya protagonista, Carola Milà, sufre en carne propia casi todas las vicisitudes del siglo XX acontecidas en la ciudad. Anna Maria Moix, Maria Barbal, Teresa Pàmies… -sin olvidar las autoras de novela negra, de Alicia Giménez Barlett a Roser Caminals- son otras de las escritoras que pueblan las páginas de ‘Flors i violes’, que llega hasta las contemporáneas. “Escojo a cinco con una trayectoria consolidada pero con estilos muy diferentes con la idea de mostrar que, con visiones distintas, se está describiendo la actualidad de Barcelona”. Son Lolita Bosch, Ada Castells, Care Santos, Marina Espasa y Llucia Ramis.  

En femenino y feminista

Llegados a este punto la pregunta es obligada: ¿La Barcelona plasmada por las escritoras es diferente a la que ofrecen los hombres? “Lo es, sobre todo cuando la protagonista es una mujer, algo que ocurre en el 99% de los casos. Ellas tienen una vida diferente a la que tendrían sus hermanos, padres o primos. Explican otras historias y cambia el punto de vista radicalmente. Explican la Barcelona de las pequeñas cosas, más de la vida privada que de la pública. No hablo de literatura femenina, porque femenino puede ser cualquier señor si lo quiere, sino de literatura en femenino, como si fuera en catalán o en inglés. Claro que existe una literatura en femenino, y claro que tiene diferencias”. ¿En femenino y feminista? “El grado de feminismo de estas autoras es tan variado como el feminismo actual. Hay un compromiso feminista en Capmany y Roig, en otras menos”. 

No hay inquina en el trabajo de Cabré, pues no solo recoge más de un siglo -desde finales del XIX a la actualidad- de relatos de escritoras en los que Barcelona es un personaje indispensable para entender la obra sino que también tiene espacio para protagonistas, mujeres, creadas por hombres: “Las incluyo porque los autores han hecho personajes femeninos muy interesantes, aunque menos empoderados que los creados por autoras”. Así la segunda parte del libro la dedica a figuras de ficción salidas de la pluma de ambos géneros, desde Nonnita Serrellac, la artista de circo protagonista, junto al Paral·lel, de ‘La felicitat’ de Lluís-Anton Baulenas hasta Mariona Rebull, figura central del libro homónimo de Ignacio Agustí, y Pilar Prim, la viuda joven que da título a la novela de Narcís Oller. 

De carne y hueso

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'Flors i violes’ tiene un tercer apartado en el que Cabré se centra en mujeres de  carne y hueso que han inspirado (con su identidad o con el nombre cambiado) diferentes obras. “Es un añadido para decir que hay muchas mujeres reales que también configuran la Barcelona literaria porque alguien se ha molestado en escribir sobre ellas”. Es el caso de Enriqueta Martí, ‘la vampira del Raval’, y Carmen Broto, la prostituta de lujo misteriosamente asesinada en 1949. Estas poca presentación necesitan. Otras no son tan populares, como Júlia Peraire, la lotera que enamoró al modernista Ramon Casas. Y alguna, como Isabel Llorach, aparece por duplicado en el libro. La burguesa y agitadora cultural luce como figura de ficción -Sagarra, en ‘Vida privada’ pensó en ella para el personaje de Hortènsia Portell-; y como mujer real que inspiró a Sergio Vila-Sanjuán para la novela ‘Una heredera de Barcelona’ y a F. Javier Baladia para la película ‘Antes de que el tiempo lo borre’.

El libro es un viaje histórico a través de la mitad de la Barcelona no iluminada a través de mujeres conocidas y otras por conocer.  Es, en palabras de Cabré, decir que “la Barcelona literaria en clave femenina también existe y vale mucho la pena visitarla, es decir, leerla”.