'Puppy', una obra de arte que recibe atenciones de 'celebrity'

’Puppy’, la escultura floral de Jeff Koons que custodia la entrada del museo Guggenheim de Bilbao.

’Puppy’, la escultura floral de Jeff Koons que custodia la entrada del museo Guggenheim de Bilbao.

  • Los casi 25 años de exposición callejera de la escultura floral de Jeff Koons han pasado factura a la pieza, que acaba de ser restaurada y estrena un sistema de irrigación de lujo

  • La pieza no es solo la obra más querida del Guggenheim de Bilbao, es, también, la más mimada: tiene a su disposición un ejército de jardineros que velan por sus 40.000 flores 

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

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A Jeff Koons se le odia o se le ama. A 'Puppy' sencillamente se le adora. El primero luce el cetro de artista vivo más cotizado del mundo. Ahí está su 'Rabbit', un conejo de acero inoxidable por el cual, en 2019, se pagó la friolera cifra de 91 millones de dólares. ¿Exagerado? La máxima en el mundo del arte es que una obra vale lo que alguien está dispuesto a pagar por ella. Esto no es óbice para la antítesis de sentimientos que despierta el artista americano (Pensilvania,1955): al favor que le rinden los ricos coleccionistas –de Eli y Edythe Broad a François Pinault tienen piezas suyas– se le antepone el desprecio que le demuestra gran parte de la crítica que tilda, como poco, su obra de banal, kitsch, vulgar y hortera, y a él de puro marketing. Más unanimidad concita uno de sus hijos creativos, el susodicho Puppy, que viste forma de inmensa escultura floral (12,4 metros) con aspecto de cachorro de West Highland white terrier frente al Guggenheim de Bilbao. 

Ahí se instaló en 1997, cuando el museo abrió puertas, y ahí sigue para deleite de locales y foráneos: "Es tan icónico y emblemático, que casi ha trascendido la obra de arte que es para ser una especie de mascota que representa no solo el museo, sino también a la ciudad de Bilbao". Palabra de Begoña Martínez, subdirectora de Comunicación del centro vizcaíno. Pero los casi 25 años de exposición callejera han pasado factura a la escultura floral. "No es cierto, como se ha dicho, que 'Puppy' estaba agonizando, para nada. Puppy está muy bien atendido, pero es verdad que tenía ciertos achaques", sostiene la subdirectora. De hecho, está tan cuidado que dispone de un jardinero a su servicio que actúa todos los lunes y cuando las inclemencias meteorológicas o la curiosidad de cierta fauna –especialmente gatos y pájaros– dañan sus flores. 

Las entrañas de ’Puppy’, el West Highland white terrier floral que custodia el Guggenheim de Bilbao. 

Vestimenta invernal

No hay poda, pues se trata de una obra de arte viva que crece a su libre albedrio por indicaciones expresas de Koons; pero sí hay reposición de plantas, cuando es menester y en cada primavera y otoño. Y un cambio de turba cada dos o tres años. Entonces un ejército de 20 jardineros muda el pelaje del cachorro según el patrón de formas y colores que dicta el artista. Nada se hace –ni siquiera colocarle mascarilla en tiempos de confinamiento– sin la autorización de su autor. Tagete naranja y begoñas de varios colores para el estío y pensamientos y violas azules y moradas para pasar el frío. Aunque hace un par de años hubo que cambiarle la vestimenta invernal usual a causa de un severo ataque de hongos a los pensamientos. Estos se han ido sustituyendo por lobularia, primula, alyssum, dimorfoteca y antirrino para luchar contra la plaga, la más seria que ha sufrido 'Puppy' desde que nació. 

Aunque la restauración acaecida ahora está relacionada con las entrañas de la escultura: un esqueleto de acero inoxidable transitable, con cinco pisos de andamios que sustentan todo el sistema de irrigación: más de 100 puntos de salida de agua y 4.500 metros de tuberías, que riegan las flores que le dan forma: entre 38.000 y 40.000 ejemplares. Todas cultivadas en un vivero de Navarra y plantadas una a una. Ahí es nada, pero es que todas las cifras que rodean a 'Puppy' son titánicas. Hay más: 16 toneladas de peso y entre 70.000 y 100.000 euros anuales de mantenimiento. Cien mil euros (53.000 reunidos en un proceso de 'crowdfunding' que sigue abierto) es lo que ha costado la actual restauración que ha pasado por modernizar su riego para racionalizar el gasto de agua y tener monitorizada la escultura. 

Después del escándalo

Así, es posible que, a partir de ahora, en épocas de lluvia no sea necesario encender los aspersores diariamente (a las 22.30 horas) y es, posible, también, que el hocico no le chorreé cada mañana por un exceso de agua mal repartida. Con todo, la cifra más espectacular es la de su revalorización. El coste de compra alcanzó los 1,2 millones de dólares, pero su posible precio actual es incalculable, algunas voces lo sitúan en 54 millones de dólares, pero la conservadora Lucía Agirre frunce el ceño: "Igual incluso más porque los valores del mercado son increíbles, y esta es probablemente la pieza más emblemática de Koons". 

Si no es la más emblemática, sí es la que le reconcilió con el mundo tras la controvertida serie 'Made in heaven', en la que Koons se mostraba en explicitas posturas sexuales junto a su mujer de entonces, la actriz porno Cicciolina. No en vano Puppy bebe de otras fuentes: los jardines clásicos europeos del siglo XVIII. Y es, según Koons, la consolidación de todo lo por él "recogido y experimentado del barroco y el rococó". Tal cual.


OTRAS OBRAS DE ARTE ORGÁNICAS:

EXIGENTE

Maurizio Cattelan agitó la edición de 2019 de Basel Miami con la pieza conceptual 'Comedian', un plátano fijado a la pared con cinta adhesiva. La pieza, ahora en el Guugenheim de Nueva York costó 120.000 dólares, pero se compró el certificado de autenticidad y el concepto: 14 folios con las instrucciones sobre su montaje, desde cuándo cuándo cambiar la fruta (cada siete o 10 días) y hasta a qué altura debe ser colocada (1,75 metros del suelo).

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INESCRUTABLE

 En 1961, Piero Manzoni conmocionó la creación con la pieza ‘Merda d’artista’, una crítica al mundo del arte. La obra consiste en 90 latas cerradas, de cinco centímetros de alto y un diámetro de seis centímetros y medio, que supuestamente contienen lo que indica la etiqueta. De hecho, nadie ha abierto nunca ninguna porque ello supondría perder el valor de la obra, que en alguna ocasión ha llegado a alcanzar el precio de 275.000 euros. 

EFÍMERA

En sus poéticas instalaciones, la artista de Belfast Claire Morgan utiliza animales disecados junto con otros materiales naturales y orgánicos, como plumas, hojas, semillas, residuos… Algunas piezas, como 'Fluid', realizada con fresas recién recogidas y un cuervo de taxidermista, desaparecen cuando los elementos usados se descomponen.