Efectos de la quinta ola

El 'verano del amor' da marcha atrás: así afectan las nuevas restricciones a las relaciones

Las restricciones aguan las promesas de hedonismo.

Las restricciones aguan las promesas de hedonismo. / El Periódico

  • La quinta ola del covid ha aguado las promesas de distensión tras 16 meses de privaciones y trabas 

  • La vuelta de los toques de queda y las restricciones penaliza a los jóvenes y tensiona la salud mental

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Juan Fernández
Juan Fernández

Periodista

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A finales de la primavera pasada, un estudio realizado por la aplicación de citas Tinder entre sus usuarios de la Generación Z –los de 18 a 25 años- llamó la atención sobre el “anhelo de interacción social” que transmitía este grupo de población en sus comentarios, un ansia de encuentros, escarceos y sexo que llevaba a la plataforma de contactos a augurar un auténtico “verano del amor”. En un rango de edad muy distinto, la página de contactos Ashley Madison hizo la misma consulta entre sus suscriptores –adultos con pareja abiertos a experiencias extraconyugales- y sus respuestas llevaron a la compañía a pronosticar que el de 2021 iba a ser “el verano más sexi en décadas”. 

Los cuerpos acumulan muchos meses de privaciones –más de la mitad de los solteros menores de 30 reconoce haberle dado al ‘pause’ a su vida amorosa durante la pandemia, según un sondeo de la consultora Ypulse, especializada en el mercado joven-, pero el avance del programa de vacunación y la relajación de las medidas de distanciamiento social invitaban a contemplar el estío como la oportunidad perfecta para disfrutar de las alegrías y los placeres que el virus ha mantenido vedados desde hace un año y medio. Hasta la ministra de Sanidad, Carolina Darias, animaba a la población a “cambiar las mascarillas por sonrisas”.

Jarro de agua fría

Hasta hace apenas un mes, estas eran las expectativas para jóvenes y mayores, solteros y casados, usuarios de aplicaciones de ligue y amantes de la vieja escuela de la seducción. Sin embargo, la irrupción de la quinta ola de la pandemia ha sido un jarro de agua fría para quienes soñaban con entregarse al flirteo en estas vacaciones con la libertad con que lo hacían antes de que el covid llegara a sus vidas y que creyeron, ilusos, que al fin podrían tomarse la revancha de tantos meses de mírame (con mascarilla) y no me toques (sin ponerte hidrogel).

Nada más lejos de la realidad: vuelven los toques de queda, los bares con aforo limitado y las cancelaciones de eventos sociales. Adiós a los romances de madrugada, al coqueteo con pretensiones con los comensales de la mesa de al lado y a los affaires de festival de verano.

"Llevamos tantas idas y venidas que los ánimos se mueven hoy entre la frustración y el cabreo más profundo”, observa la terapeuta Adriana Royo

“La sensación de decepción es brutal. Y de castigo. Llevamos tantas idas y venidas, tantas olas de contagios y luces al final del túnel, que los ánimos se mueven hoy entre la frustración y el cabreo más profundo”, observa la terapeuta Adriana Royo.

Los gabinetes sexológicos son un baremo infalible para conocer el sentir de la población en asuntos íntimos, y lo que los pacientes llegan contando a las consultas en los últimos días no es sino la expresión lúbrica de ese concepto psicológico que se ha estandarizado para definir los tiempos del covid: la fatiga pandémica. “En el mejor de los casos, la gente está cansada del virus, las cuarentenas y la distancia social. Ya llevamos muchos cambios de escenario y cada vez cuesta más adaptarse a las novedades y cumplir las normas”, confirma la psicóloga y sexóloga Marta Ortega Otero.

Volver a ligar

Las conversaciones que circulan por las aplicaciones de ligue también aportan información de primera mano sobre las cuitas de los amantes. “Durante la primera ola, los solteros se amoldaron bien a aquella situación. Pasaron más tiempo que nunca charlando, concertando citas virtuales y haciendo videollamadas para conocerse mejor. Sin embargo, a lo largo del año se fueron sintiendo más frustrados y negativos”, revela Roelijne Peters, responsable de marketing para Europa de la app de contactos Meetic. Aquel pálpito sombrío empezó a cambiar de color al final de la primavera. “El aumento del ritmo de vacunación y la llegada de las vacaciones animaron al 74% de los solteros españoles a expresar su deseo de volver a ligar, conocer gente y empezar relaciones nuevas”, añade esta analista.

Dos jóvenes bailan en la Barceloneta a principios de julio, antes de la vuelta del toque de queda.

/ Jordi Otix

El repentino acelerón de los índices de contagios le ha dado la vuelta de nuevo a ese sentimiento de optimismo. Ahora falta saber cómo influirán las nuevas trabas para el amor en los planes de los amantes. Quienes mejor conocen sus carencias y aspiraciones coinciden en señalar que en esta ocasión el deseo de las parejas puede ser más fuerte que las ordenanzas de los cierres perimetrales. “Las ansias de relaciones son tan grandes que esta vez veremos a más personas que nunca saltándose las restricciones”, pronostica Ortega Otero. Para la autora del manual ‘La consulta sexológica’, los meses de prohibiciones acumulados pesan en la memoria afectiva de la población. “Esto animará a más de uno y de una a arriesgarse a recibir una multa con tal de poder celebrar un encuentro íntimo”.

“Las ansias de relaciones son tan grandes que esta vez veremos a más personas saltándose las restricciones”, pronostica la sexóloga Marta Ortega Otero

En esta predisposición a poner la pasión amorosa por encima del mido al virus influye también la propia evolución de la pandemia. “La vacuna genera una sensación de impunidad que reconocen todos los inmunizados. Es más fácil atreverte a tener una cita sexual con un desconocido cuando ya no temes al contagio”, evalúa la psicóloga Lara Ferreiro, consultora de cabecera de Ashley Madison. A partir de los comentarios que comparten los usuarios de esta plataforma, la terapeuta se atreve a pronosticar una profunda agitación en las relaciones afectivas de los adultos cuando pasemos página del covid. “La pandemia nos ha enfrentado a la muerte. Esta experiencia ha llevado a muchas personas a elegir el placer y el disfrute por encima de otros compromisos, porque han entendido que solo se vive una vez”, señala.

Jóvenes y adolescentes

¿Y qué pasa con los de menor edad? A los jóvenes les ha tocado el papel de incómodos convidados de piedra de la pandemia: el virus apenas les ha afectado, pero se les culpa de haber propagado los contagios en las últimas oleadas. “Se ha sido injustos con ellos, porque no se tiene en cuenta que las necesidades de relaciones sociales y afectivas en esas edades son más fuertes que entre los mayores, y que tres meses en la vida de un chico de 18 no son equiparables a los de alguien de 50”, advierte la psicóloga y sexóloga Ana García Mañas, autora de ‘Cómo trabajar en sexología con jóvenes y adolescentes’.

“Algunos adolescentes han perdido habilidades para relacionarse. Cuando vuelvan a estar juntos, se verán torpes ligando”, afirma la sexóloga Ana García Mañas

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La huella emocional del coronavirus tardará tiempo en ser tasada y reconocida. “Seguramente, provocará un retraso en la edad media de las primeras experiencias sexuales, porque muchas de esas oportunidades se han perdido en estos meses de distanciamiento social”, pronostica la terapeuta, quien apunta a un déficit más acuciante entre los adolescentes: “Algunos han perdido habilidades para relacionarse. Cuando vuelvan a estar juntos, se verán torpes ligando”, añade.

Antes del covid, muchos ya lo hacían exclusivamente a través de las aplicaciones de contactos, que permiten soslayar el ritual del cortejo y la seducción, y durante los confinamientos fueron estas herramientas las que permitieron mantener viva la llama del deseo. En opinión de Adriana Royo, la pandemia ha acelerado el “cambio de paradigma” que venía dándose en las relaciones afectivas, sobre todo entre los más jóvenes: “Nos hemos convertido en fotos de un álbum que deslizamos sobre la pantalla y mantenemos relaciones como quien colecciona experiencias, pero esa gula solo acaba produciendo insatisfacción. El yo sexual ha ocupado el yo emocional. Cuando el covid haya pasado, este problema será mayor que antes de la pandemia”, prevé la especialista.