ALTA COSTURA

Daniel Roseberry: el diseñador tras el top-pulmón de Bella Hadid que incendió Cannes

Daniel Roseberry.

Daniel Roseberry.

  • El creador de la firma Schiaparelli ha actualizado los códigos de la alta costura con conversaciones sobre feminismo, movimientos raciales y cultura de la celebridad

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Si hubiera salido de otros talleres, quizá el top bronquial que días atrás lució en Cannes Bella Hadid podría haberse interpretado sin más como el último (y a la vista está que rentabilísimo) intento de la 'influencer' por hacerse un hueco en esa selva contemporánea que es la pugna por la atención.

Pero 'sin más' son dos términos que se quedan algo cortos para describir el alcance de lo que Daniel Roseberry, autor del top-joya, está haciendo en la 'maison' de Elsa Schiaparelli desde que hace dos años llegó a su dirección artística sin haber trabajado jamás–de hecho, ni haberse asomado– en un 'atelier' de alta costura.

Bella Hadid, vestida de Schiaparelli, en Cannes.

/ El Periódico

De Texas

Con 35 años y procedente de Texas –un lugar con en principio poca 'délicatesse' pero muy Schiaparelli en su nervio maximalista–, el diseñador creció en un hogar fuera pistas, con un padre pastor anglicano, y una madre artista visual. Luego estudió en el Fashion Institute of Technology de Nueva York, y entró a trabajar en la firma Thom Brown, donde tras cada colección tomó la impenitente costumbre de preguntarse si realmente estaban yendo más allá de los límites.

Tres propuestas de Daniel Roseberry para Schiaparelli.

/ El Periódico

Al timón de Elsa Schiaparelli –la diseñadora surrealista que alternaba con Dalí, Cocteau o Man Ray y que solía decir que "en tiempos difíciles la moda siempre es extravagante" porque, al fin y al cabo, ¿cómo querría ir uno vestido al fin del mundo?–, Roseberry no se ha dejado tentar, a diferencia de otros antecesores suyos , por la revisitación facilona de clásicos de la casa como el sombrero-zapato o los guantes con uñas.

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Iconografía y conversación contemporánea

En su lugar, el diseñador ha arrastrado hasta ese ángulo ciego tan schiaparelli formado por la irreverencia y la fantasía conversaciones contemporáneas como el feminismo o los movimientos raciales. Su discurso, audaz, ha conectado con nuevas audiencias ávidas de iconografía visual potente y cargada de significado social. Y 'celebrities' como Bella Hadid en Cannes y Lady Gaga en la toma de posesión de Biden no han hecho más que viralizar su trabajo, del 'atelier' a ese escaparate planetario que es Instagram. "No creo que sea políticamente incorrecto –dice él–, eso lo ha sido precisamente la alta costura imponiendo cánones y una idea muy concreta de feminidad".