"El cuerpo es tu hogar, no un escaparate": educación sexual y afectiva para niñas

"El cuerpo es tu hogar, no un escaparate": educación sexual y afectiva para niñas
  • La fisiosexóloga Marta Torrón firma 'Tu cuerpo mola', un libro para niñas a partir de 9 años que disuelve mitos tóxicos y vergüenzas sobre el cuerpo y el despertar sexual

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Núria Marrón
Núria Marrón

Periodista

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A veces apenas hay que aguzar el oído en corrillos de niñas que aún no llegan ni a la pubertad para constatar lo pronto que empiezan a activar ese tóxico escáner de imperfecciones físicas que luego ponen la alfombra a la inseguridad y el autodesprecio adolescente. La altura. La barriga. El grosor de las piernas. "Nuestras hijas están bombardeadas por información corporal estética –ahí están desde la moda hasta la distopía 'influencer'– y, en cambio, conocen muy poco de su organismo y su funcionamiento de forma profunda", explica la fisiosexóloga Marta Torrón, autora de 'Tu cuerpo mola'. Un libro para niñas que, ilustrado por Cristina Torrón, actúa como un auténtico disolvente de mitos y vergüenzas vinculadas al cuerpo, las emociones y a la sexualidad. "Al final, se trata de que nuestras hijas puedan ser personas críticas para así ayudarles a que se quieran desde otro lugar, que no vivan su cuerpo como si fuera un escaparate y una lista odiosa de cosas que deben mejorar, sino un hogar en el que vivirán para siempre y del que disfrutarán si lo conocen y saben cuidarlo". 

Desde la primera infancia

Iniciar esta conversación en la adolescencia -cuando habitualmente se empieza a hablar de preservativos y de prevenir enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados- es llegar al asunto extremadamente tarde. "Supone un trabajo enorme a esas alturas comenzar a desmontar pieza a pieza todos los estereotipos, informaciones sesgadas y una visión de las relaciones que les han estado llegando" desde el entorno, la ficción y las pantallas y, más tarde, desde el porno 'mainstream', el villano oficial, pero no único, de todo este asunto.

"La educación sexoafectiva en un sentido amplio, apunta la especialista, empieza desde la primera infancia"

La educación sexoafectiva en un sentido amplio, apunta la especialista, empieza desde la primera infancia. El valor de las caricias, el contacto humano, la relación con el propio cuerpo, el respeto al otro, y el reconocimiento de lo que gusta y lo que no. También es conveniente, añade, contestar las preguntas de forma clara y adecuada a cada edad; entender que la autoexploración y el autoconocimiento es algo "absolutamente normal" desde los primeros años, y, a partir de los 4 o 5, hablarles del concepto intimidad y de que su habitación es un espacio íntimo. "El cuerpo es sabio y es normal que lo hagan, y si nosotros, en lugar de volvernos bichos raros ante esas situaciones, brindamos información y la naturalizamos, contribuiremos a que no crezcan desconectadas de sí mismas".

Nombrar, tocar, mover

Algo que aún sorprende a Marta Torrón es que muchas mujeres no saben cómo es su vulva, auténtico pararrayos de vergüenzas y culpas milenarias (un apunte histórico: el padre de la Iglesia Tertuliano la calificó como "un templo construido sobre una cloaca" y "la puerta de entrada del diablo"). Así que un mantra que quiere transmitir el libro a las niñas es que "la vulva es tan normal como un brazo: no es delicadísima, sino que se puede mirar, tocar, mover; verbalizarlo así puede dar la posibilidad a las niñas de que la piensen de otra manera".

"Las mujeres hemos crecido con esa parte del cuerpo borrada, como si los órganos sexuales no existieran y fueran más de los demás que nuestros"

También, explica, es necesario que conozcan bien los órganos sexuales por dentro y fuera "antes de que esa zona se llene de pudores y preguntas". Que por ejemplo la vulva no es sinónimo de vagina. Qué es el clítoris y dónde se ubica. Dónde está la uretra. Y el útero. Y los ovarios. Y doblando la esquina hacia la pubertad, qué son y cómo funcionan desde las hormonas sexuales hasta el ciclo menstrual. "Las mujeres hemos crecido con esa parte del cuerpo borrada, como si no existiera y como si fuera más de los demás que nuestra. Y eso también es perjudicial para problemas adultos habituales, aunque tratables, como el vaginismo, la insatisfacción, la incontinencia urinaria o el prolapso uterino".

Mitos y prevención de abusos

La especialista también anima a que las niñas hablen entre ellas de sus cambios e inquietudes y que lleguen a la pubertad con un puñado de mitos triturados. Uno urgente: el de la virginidad. "Está en el adn del inconsciente colectivo, pero no es cierto que se rompa el himen y que eso provoque sangre y dolor, ya que si eso sucede se debe a otras causas, vinculadas a que el cuerpo no está preparado para el coito".

"Si nombramos las armas de los abusadores, ya los estamos desmontando"

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Vital también es la prevención de abusos. Sin caer en el alarmismo, explica Torrón, pero dando consignas claras desde las primeras edades. Tu cuerpo es tuyo. No lo puede tocar nadie y, llegado el caso, los juegos deben ser por edades –pequeños con pequeños, medianos con medianos y mayores con mayores–. Este requisito, que evita abusos de poder, también actúa como antídoto contra los abusos de los adultos, que suelen manipular hablando de secretos y haciendo cundir la culpa. "Si nombramos las armas de los abusadores, ya los estamos desmontando", explica Torrón, que ve imprescindible que desde los primeros años también se sepa pedir ayuda.

Educación no es precocidad 

"Si les damos toda esta información, ¿no estaremos alentando la precocidad?", le plantean constantemente a la especialista. La respuesta es rotunda. No. Al contario. Recuerda Torrón que en los países nórdicos, donde se toman en serio la educación afectiva y sexual -que también incluye la diversidad de género y sexual- , hay menos embarazos no deseados y las relaciones sexuales empiezan más tarde. Aquí, un estudio apunta a que el 21% de las adolescentes de 3º y 4º de la ESO han masturbado a otra persona y solo el 9% lo ha hecho consigo misma.