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Jessica Springsteen: el salto olímpico de la hija del 'Boss'

Jessica Springsteen, hija del ’Boss’, acaricia su caballo

Jessica Springsteen, hija del ’Boss’, acaricia su caballo

  • La amazona con apellido rocanrolero ha pasado de montar ponis en la granja familiar a colarse en el equipo de EEUU para los Juegos de Tokio

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Rafael Tapounet
Rafael Tapounet

Periodista

Especialista en música, cine, libros, fútbol, críquet y subculturas

Escribe desde Barcelona

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Ser hijo de archimillonario no es un requisito imprescindible para dedicarse a la equitación, pero ayuda mucho. La larga nómina de retoños del primer círculo de la plutocracia que han querido coger las riendas de sus vidas subidos a lomos de un caballo de competición lo prueba de manera concluyente, de Cayetano Martínez de Irujo a Georgina Bloomberg, pasando por Zara Tindall-Phillips (la nieta favorita de Isabel II), Marta Ortega, Haya de Jordania, Athina Onassis, Carlota Casiraghi y tantos otros. Nombres que aparecen indistintamente en las revistas 'Horse & Hound', '¡Hola!' y 'Forbes'. Pero no todos los miembros de este exclusivísimo club reúnen las aptitudes ni el espíritu de sacrificio necesarios para llegar a lo más alto en un deporte en el que las posibilidades de éxito, aunque dependen en buena medida del desembolso que se ha hecho para adquirir un buen animal, exigen también un plus extra de dedicación.

La más sonada irrupción en la élite de la hípica de un vástago de famoso en los últimos años ha sido sin duda la de la amazona Jessica Rae Springsteen (Los Ángeles, 1991), hija del matrimonio formado por Bruce Springsteen, rockero de fama planetaria, y Patti Scialfa, corista y guitarrista en la E Street Band con tres discos a su nombre. A diferencia de algunos compañeros de disciplina deportiva de apellido rutilante, Jessica Springsteen parece haber heredado la ética del esfuerzo que siempre ha caracterizado a su popularísimo padre y, a sus 29 años (una edad todavía joven para un jinete), se ha hecho un sitio entre los cuatro integrantes del equipo olímpico de equitación que representará a Estados Unidos entre el 3 y el 7 de agosto en los Juegos de Tokio.

Una mudanza decisiva

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No consta que Bruce Springsteen sintiera, al menos hasta hace relativamente poco, una pasión desbordante por el mundo de los caballos, más allá de la potencia de los motores de los coches que aparecían en las letras de algunas de sus canciones más emblemáticas. Sin embargo, sí tuvo una influencia decisiva en la vocación de su hija desde el momento en el que decidió, junto con su esposa, trasladar el hogar familiar de la voluptuosa Los Ángeles a una granja de 153 hectáreas en Colts Neck, Nueva Jersey, a un paso de Freehold, la ciudad en la que pasó su infancia. Allí crecieron los tres hijos de la pareja (por orden de nacimiento: Evan James, Jessica Rae y Sam Ryan) rodeados de gallinas, cabras, cerdos, avestruces y, por supuesto, caballos.

Desde que a los cuatro años empezó a montar ponis, Jessica Springsteen mostró una insólita determinación que su famoso padre no pudo menos que aplaudir y secundar. Tras años de conciliar los saltos, los estudios (se graduó en Psicología por la Universidad de Duke) y el modeleo, la hija del 'Boss' lleva un lustro y medio plenamente dedicada a su carrera deportiva, en la que ha obtenido logros remarcables que la han aupado hasta la tercera posición en el ránking de la Federación Ecuestre de EEUU (y la 27 del mundo). En Tokio competirá montando un frisón belga de 12 años llamado Don Juan van de Donkhoeve. Con un nombre así, cualquier resultado por debajo del diploma olímpico parecerá decepcionante.