Thuso Mbedu: la "hipnótica" protagonista de 'El ferrocarril subterráneo'

Thuso Mbedu.

Thuso Mbedu. / Angela Weiss / AFP

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Núria Marrón
Núria Marrón

Periodista

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Su gran salto llegó un poco por casualidad. Después de una temporada en paro, la actriz sudafricana Thuso Mbedu (Pietermaritzburgo, 1991) protagonizó la serie local 'Is’thunzi' y fue nominada en 2017 al Emmy Internacional. Fue precisamente en aquella platea cuando escuchó por primera vez que el director Barry Jenkins ('Moonlight') andaba buscando a una actriz para el papel principal de 'El ferrocarril subterráneo', la serie de Amazon Prime basada en la novela del mismo nombre de Colson Whitehead y llamada a ser un ajuste de cuentas definitivo entre el EEUU de George Floyd y el pecado original de la esclavitud.

Aplicada y concienzuda hasta la obsesión, Mbedu llegó a la audición sabiéndose el libro del tirón y habiendo explorado cada arista y subtexto. El resto ya es historia. La crítica alaba que le baste un mínimo gesto para evocar el miedo y la zarpa sanguinaria de amos, capataces y cazaesclavos; Viola Davis, con la que trabajará en su siguiente proyecto, 'The woman king', dice estar "hipnotizada" por ella, y la industria de la moda se ha afanado para ponerse a comer en su mano: el último número del 'Vogue' americano la viste de Armani y le da el plácet oficial de estrella del año.

Huérfana y becada

Mbedu, hija del 'postapartheid', se deja querer, pero sus planes van más allá de Hollywood. Huérfana desde los 4 años y criada por su abuela, accedió becada a la Universidad de Witwatersrand, donde se graduó con honores en Teatro Físico y Gestión de las Artes Escénicas. Pronto tuvo papeles en series locales, se inscribió en la escuela de actuación Stella Adler de Nueva York y apareció en 'Scandal'.

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"No hay pornografía del trauma"

A pesar de su incontestable éxito, ella insiste en entender su carrera como un propósito, más allá de la auditoría de premios y contratos. Para 'El ferrocarril subterráneo', escuchó grabaciones y leyó testimonios de esclavos que le ayudaron a levantar una obra que dialoga con el presente y rehúye de esa brutalidad fetichizante que a veces acusan las películas sobre esclavitud. "No hay pornografía del trauma, la serie es un comentario sobre hoy", mantiene ella. Además, sus objetivos también pasan porque su éxito internacional revierta en el cine sudafricano. "Los recursos y el talento están ahí, ahora urge acabar con la explotación: se ha de pagar correctamente y tratar bien a la tripulación".