Joanna Quinn: “Siempre he apostado por personajes de mujeres fuertes”

Joanna Quinn: “Siempre he apostado por personajes de mujeres fuertes”
  • La directora de cine de animación reivindica como fundamental "romper con ese esquema binario de mujer guapa o fea, poderosa o sumisa, que encorseta la representación de las mujeres".

Se lee en minutos
Nora Navarro

El Festival internacional de animación Animayo la embarca en su 16ª edición para descubrir los entresijos de su mundo animado. ¿Cómo define su inconfundible y personalísimo estilo de dibujo?

Creo que la clave de mi estilo reside en que entrecruza lo artesanal con las nuevas tecnologías. Yo siempre dibujo a mano en papel, con lápiz, y luego lo digitalizo. Pero siempre he sido fiel al método tradicional y, a continuación, juego con las posibilidades digitales.

Su filmografía engloba una treintena de películas, reconocida con más de 90 premios, entre Emmys, Baftas y dos nominaciones a los Oscar. ¿Cuál ha sido la clave para distinguirse en un mundo tan vasto y diverso como el de la animación?

Por lo general, mis películas orbitan en torno a los personajes y soy muy minuciosa a la hora de imprimirles una personalidad verosímil, honesta, no estereotipada. También creo que el sentido del humor que concedo, sobre todo, a los personajes femeninos, que es algo que no ha sido siempre una tendencia habitual, ha hecho que esos personajes lleguen al corazón del espectador a través del disfrute, pero también de la empatía. En ese sentido, creo que muchas mujeres se han podido ver reflejadas en esos personajes porque son anticanónicos y, por tanto, se parecen a la realidad.

En los últimos años han proliferado los papeles protagonistas de mujeres fuertes e independientes en la animación, pero esta ha sido una constante a lo largo de su trayectoria. ¿Le resultó complicado abrir camino en ese sentido?

Para mí ha sido fundamental romper con ese esquema binario de mujer guapa o fea, poderosa o sumisa, que encorseta la representación de las mujeres en la animación. Siempre he apostado por personajes de mujeres fuertes porque, como mujer, he querido contar sus historias. Y no me ha resultado difícil porque, por supuesto, he conocido y conozco a muchísimas mujeres fuertes, así que trasladar esas referencias y emociones a lápiz ha sido un proceso natural. Creo que me resultaría más difícil dibujar a un personaje basado en un cliché que a un personaje real. Además, nunca me ha interesado la superficie de las cosas, sino explorar los conflictos que bullen en el interior.

Al respecto de los roles o cuerpos de mujeres representados en el mundo audiovisual o de la publicidad y la moda, ¿cree que aún queda camino por recorrer hacia un espectro más diverso, plural y real?

Sin duda. En los últimos años, esto ha ido cambiando a mejor, poco a poco, pero siempre queda camino por recorrer, porque el tratamiento ha sido muy desigual con respecto a las mujeres. En mi profesión, me parece determinante analizar los roles de los personajes de mujeres y de niñas porque se convierten en referentes para miles de mujeres y de niñas. Y este mismo discurso sirve para el lado contrario: cuantas más mujeres contemos, dirijamos e ilustremos historias de mujeres, será mayor y más natural el avance hacia esa pluralidad.

La mayoría de estudios sobre el sector del cine y la televisión desde una perspectiva de género concluye que, aún a día de hoy, las mujeres tienden a ostentar las mismas categorías técnicas, como maquillaje y vestuario. ¿Sucede también en la industria de la animación?

Siempre ha habido mujeres en la industria y, a día de hoy, hay muchas más, sin duda, incluso en cargos de producción y de dirección. Pero la tendencia es la misma que en el resto del sector y, en la animación, la mayor parte de las mujeres sigue relegada a esos departamentos tradicionales considerados -injustamente- «menores», como el coloreado o el calco. Aun así, sí que se ha avanzado bastante con respecto a los comienzos y cada vez son más las mujeres que dirigen y que escriben, no solo en proyectos independientes, sino en los grandes estudios, que son los que tienen una mayor influencia en el mercado y los que atesoran un mayor poder de transformación social, sobre todo, en las nuevas generaciones. Y creo que esto también ha empezado a generar pequeños cambios en las sociedades, ¡por fin! Pero no podemos detenernos; como digo siempre en mis conferencias y comunicaciones, aún nos queda camino.

¿Cuáles han sido sus referentes en la animación?

Esta siempre es una pregunta compleja. A mi mente acuden nombres como el de Caroline Leaf, directora y artista de animación muy experimental, que crea unos dibujos preciosos con materiales maleables. Su trabajo ha ejercido una gran influencia sobre mí como animadora. También el animador estadounidense Bill Plympton ha sido un referente importante, porque me identifico mucho con su estilo artesanal, rebosante de energía y de belleza. A menudo recurro a sus dibujos como fuente de inspiración.

¿Cómo decidió consagrar su vida a la animación?

Siento que ha sido una vocación temprana por el arte. Cuando me gradué en Diseño Gráfico en la Universidad de Middlesex, en Londres, hice mi primera película animada, pero entonces no me imaginaba a mí misma dedicándome a este oficio, porque la animación no fue sino una sola asignatura dentro de la carrera que estudié. Sin embargo, cuando entregué ese proyecto me di cuenta de que eso era lo que quería seguir haciendo, aunque tardé mucho en llegar a considerarme una verdadera directora de animación.

¿Y cuándo lo hizo?

Después de aquel primer trabajo empecé a crear pequeñas piezas y cortometrajes hasta que di el salto con mi primera película, Girl’s Night Out (1986). Entonces, apenas conocía el funcionamiento de la industria y sentía que el acceso a los grandes estudios de Estados Unidos era una utopía. Pero lo que cambió el rumbo de mi vida fue descubrir el circuito de festivales de animación. Girl’s Night Out ganó tres premios en el Festival de Animación de Annecy en 1987 y fue entonces cuando sentí que, de alguna manera, ya podía abrirme paso en este mundo. Y con ese apoyo, comencé a creer en mí como animadora.

Noticias relacionadas

Con todo, ¿cómo ha atravesado este último año, en el plano profesional, en el contexto de la pandemia y cuáles son sus próximos horizontes?

En el plano profesional, no he dejado de bocetar ideas para una próxima película. Pero como precisamente estrené una película este último año, aún estoy en el proceso de recuperación y disfrute de esa experiencia. En ese sentido, la posibilidad de exhibición de los festivales de cine y de animación online ha sido una ventana fundamental en los tiempos que corren. Claro, la experiencia no es la misma que el formato presencial, pero las películas siguen viajando por el mundo y quien quiera puede verlas, y eso es un valor importante. Ahora bien, desde que sienta que ya estoy descansada, me pondré enseguida a materializar mi próximo proyecto.