De Esperanza Aguirre a Olvido Hormigos: el morbo político de los 'realities'

De izquierda a derecha, Villalobos, Hormigos, Aguirre, López y Pelosi y Ru Paul.

De izquierda a derecha, Villalobos, Hormigos, Aguirre, López y Pelosi y Ru Paul. / El Periódico

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Abel Cobos

De la presidencia de Madrid a cocinar pasteles junto a Esty Quesada, la youtuber también conocida como 'Soy una pringada', Chenoa, Andrés Velencoso y James Rhodes, entre otros. Es el último paso mediático de Esperanza Aguirre: ponerse un delantal y competir por el título de la famosa con mejores dotes pasteleras de España. Lo hará en 'Celebrity Bake Off', la versión de Amazon Prime del programa británico 'The Great British Bake Off'. Y aunque no es su primera aparición televisiva (ya acudió como invitada a 'Pasapalabra'), sí es su primer rol como concursante de 'reality'. 

En cuanto se hizo pública la noticia, internet se volvió tan loco como polarizado. Algunos felicitaron a Amazon por traer "el mejor 'cast' de la última década", mientras que otros pusieron el grito en el cielo porque el programa "blanqueaba a Aguirre" en medio del escándalo por la venta de su Goya inédito. Lo mismo sucedió, un año antes, cuando su compañera de partido, Celia Villalobos, hizo pública su participación en 'MasterChef Celebrity', donde quedó en séptimo puesto, a las puertas de la semifinal. 

El gran alboroto que han causado sendas participaciones demuestra que estamos lejos de normalizar la aparición de políticos en nuestros 'realities'. Algo que en Estados Unidos está superadísimo: desde Donald Trump, cuyo currículum mediático es mucho más largo que el político, hasta las demócratas Nancy Pelosi y Alexandria Ocasio-Cortez, apareciendo en 'RuPaul’s Drag Race' para hacer campaña y anotarse un tanto progre dando apoyo tanto a las 'drag queens' participantes como al colectivo LGTBI.

Cualquier cámara es buena para la política

En el país americano ya se ha naturalizado que cualquier cámara es buena para hacer política, y en España, aunque todavía queda mucho por recorrer, se intuye que vamos en la misma dirección. Como explica el periodista Alberto Lardiés, "este fenómeno de la influencia televisiva en la forma de hacer política se antoja ciertamente lógico en una sociedad mediática como la actual. Cada vez hay menos diferencia entre lo que pasa en el plató de 'Sálvame' y lo que se ve en las sesiones parlamentarias". 

Irene Montero entró en directo en 'Sálvame' para agradecer a Rocío Carrasco su testimonio y recordar lo importante que es tener estas conversaciones sobre la violencia machista

Este último mensaje fue casi premonitorio: dos días después de estas declaraciones, Irene Montero entraba en directo en 'Sálvame' para agradecer a Rocío Carrasco su testimonio y recordar lo importante que era tener este tipo de conversaciones sobre la violencia machista en antena. Por supuesto, otra vez, la aparición de la ministra de Igualdad se recibió con la misma dualidad entre aplausos y críticas. Estas últimas, alimentadas sobre todo por los bautizados como "señoros de Twitter", aseguraban que rebajaba su título de ministra al de "tertuliana" por participar "en ese circo". 

De ahí que el paso de Aguirre o Villalobos sea tan arriesgado, ya que pueden salir muy perjudicadas. Y, a la vez, tiene tanto sentido, si analizamos sus figuras públicas: son dos políticas que desprenden esa aura que, en resumidas cuentas, representa la 'girlboss', esa mujer de convicciones fuertes (por ejemplo, Villalobos rompió la disciplina de voto del PP para mostrarse favorable al aborto o al matrimonio igualitario) a la que le da igual todo y está muy segura de sus actos, llegando, incluso, al extremo de posicionarse por encima del bien y del mal, ya sea jugando al 'Candy Crush' en plena sesión parlamentaria sin ningún tipo de miramiento (Villalobos) o dándose a la fuga tras arrollar a un agente de movilidad (Aguirre). Precisamente, es gracias a este pasotismo que pueden salir indemnes de esta experiencia mediática. 

En busca de ‘descartes’ políticos

Pero no todos pueden decir lo mismo. Olvido Hormigos, del PSOE, y Carmen López, de Ciudadanos, pasaron por 'Gran Hermano', aunque ambas lo hicieron en un contexto diferente al de Aguirre y Villalobos: no tomaron esa decisión como un acto de "rebeldía política", sino porque sus carreras estaban rotas y vieron el salto a los programas como una forma de reinventarse

Las discusiones de Hormigos con Belén Esteban en 'GH VIP' son emblemáticas y, por eso, las productoras no cesan en la búsqueda de nuevos descartes políticos para añadir a sus 'realities

Hormigos, cuya carrera se vio truncada por la filtración de un vídeo de contenido sexual, y López –que se hizo viral por irse a vivir con su familia a Chicago, no renunciar al cargo municipal y solicitar que le abonasen los gastos de vuelo– aparecieron en la tele para satisfacer "el morbo de ver a un juguete roto de la política en un programa de entretenimiento, cosa que rara vez ocurre en España", según cuenta la periodista Lola Gambau. 

Ojo puesto en Cifuentes

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En el caso de Hormigos, la jugada le salió especialmente bien a Mediaset: sus discusiones con Belén Esteban en 'GH VIP' son emblemáticas y, por eso, las productoras no cesan en la búsqueda de nuevos descartes políticos para añadir a sus 'realities'. Ahora el ojo está puesto en Cifuentes. En 2020 ya le ofrecieron 30.000 euros por programa para que participase en 'Supervivientes', tentación que la expresidenta madrileña rechazó "por vergüenza" y "por dignidad". 

Sin embargo, por su buena relación con Mediaset (ya se ha atrevido a hacer de colaboradora en 'El programa de Ana Rosa' y 'Sálvame'), los rumores de su aparición son constantes cada vez que la cadena anuncia nueva edición de sus 'realities' más populares. ¿Logrará la aparición de Aguirre en las cocinas de Amazon acabar de convencer a Cifuentes? ¿Serán las pioneras de una política más mediática, "a la americana"? De momento, tocará ver cómo el público recibe el lado más dulce de la expresidenta madrileña.