"En el Paleolítico se vivía de forma pacífica e igualitaria"

La historiadora y autora de 'El cáliz y la espada' afirma que el cambio hacia la dominación masculina se fraguó alrededor de hace 5.000 años.

La historiadora Riane Eisler.

La historiadora Riane Eisler. / ARCHIVO

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Eva Cantón
Eva Cantón

Periodista

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La historiadora Riane Eisler (Viena, 1937) rastrea en 'El cáliz y la espada'  los indicios arqueológicos, artísticos, religiosos e históricos que dan una visión diferente de nuestros orígenes culturales, en los que ni Dios ni la biología tenían nada que ver en la guerra de los sexos. El exitoso libro, que el antropólogo Ashley Montagu consideró el más importante desde 'El origen de las especies' de Darwin, lo publica ahora en España Capitán Swing. 

¿Qué nos dice la arqueología sobre las raíces de lo que usted llama «fundamentalismo de dominación»?

Una sólida evidencia arqueológica y los estudios sobre mitos indican que, originariamente, en el Paleolítico, nuestra evolución cultural iba en la dirección de la cooperación, que millones de años atrás encontramos las raíces de la igualdad de género y un modo de vida pacífico previo al cambio hacia un modelo de dominación de hace unos 5.000 años. Ese proceso no se hizo solo a través de la violencia, sino cambiando el relato de la historia. 

"Originariamente, nuestra evolución cultural iba en la dirección de la cooperación"

¿Cómo? 

Los estereotipos eran necesarios para mantener los sistemas de dominación, así que se nos ha contado una historia falsa. Los hallazgos de la antropología o de los lingüistas demuestran que en el arte paleolítico no hay imágenes de los hombres de las cavernas como los que vemos en los dibujos animados, con el garrote en una mano y golpeando a las mujeres con la otra. En sus primeras excavaciones, los arqueólogos transmitieron lo que veían ajustándose al paradigma existente en ese momento.

Vemos también que la forma de organizar las relaciones entre hombres y mujeres tiene efectos sociales. 

Las consecuencias son enormes. En 1995 hicimos un estudio comparativo con datos estadísticos de 89 países correlacionando el estatus de la mujer con indicadores de calidad de vida, como mortalidad infantil o bienestar medioambiental, y vimos que la situación de la mujer es un indicador más potente que el PIB para predecir el bienestar. También los datos del Foro Económico Mundial avalan que los países más paritarios no solo tienen más éxito económico o menos corrupción, sino que son más felices, como es el caso de Finlandia.

Los estereotipos han sido necesarios para mantener los sistemas de dominación, por lo que se nos ha contado una historia falsa

¿Hay alguna razón que explique por qué la mujer aparece humillada tan a menudo en la historia?

Humillada, violada, molesta, culpable… da igual que sea la historia de Pandora o la de Eva, la mujer es peligrosa. La subordinación de las mujeres ocupa un lugar central porque afecta a un tema social clave y permite asentar un sistema de valores de género en el que todo lo 'soft', como los cuidados o el pacifismo, no se ve apropiado para lo que se supone que debe encarnar un hombre de verdad, que es controlar, gobernar y decidir.

Pero usted halla más razones. 

Sí. En mi último libro, 'Nurturing our Humanity', acudo a la neurociencia para explicar que el cerebro se desarrolla en interacción con el medioambiente, sobre todo el cultural, y de manera diferente dependiendo de la escala de dominación. Si un niño crece en un modelo de diferencias, empezando por la forma femenina y la masculina, asociadas a superioridad/ inferioridad o dominar/ser dominado, ese será su patrón de pensamiento. Es de locos, porque no tiene absolutamente ninguna base científica. Pero podemos cambiar y pasar de un sistema social de dominación a uno de cooperación.

Hay que prestar atención a la economía de los cuidados e invertir en infraestructuras para las personas, algo de lo que el presidente Biden está hablando 

¿Cómo?

Lo primero es pensar que es posible el cambio. Debemos salir del esquema de división entre izquierda y derecha, religión y laicismo, oriente y occidente, porque nos olvidamos de que ha habido represión y regímenes violentos en todas estas categorías. Hay que prestar atención a la economía de los cuidados e invertir en infraestructuras para las personas, algo de lo que el presidente Joe Biden está hablando. Tenemos que aprender de la pandemia. Es una oportunidad para no volver a la antigua normalidad. Queremos una normalidad mejor. Debemos variar de paradigma.

¿Qué opina del feminismo actual?

Hay muchos feminismos. Yo soy feminista, pero no uso el término para describir la cultura visible. Nuestra lengua solo se refiere a categorías específicas de género –matriarcado y patriarcado–; es decir, reglas femeninas o masculinas. No parece que haya una sociedad alternativa. Debemos cambiar nuestra mentalidad y ver otras posibilidades. 

El feminismo no es lograr un trozo más grande del pastel, sino pensar en un pastel mejor

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¿Qué debería cambiar?

Hay feminismos que han sido completamente cooptados. ¿Dónde está el feminismo cuando se dice que no existe una categoría como "mujer"? Por supuesto que hay diferencias entre usted y yo y las mujeres que viven bajo el régimen talibán, pero todas tenemos algo en común: en tanto que mujeres tenemos que cambiar la cultura para que se nos valore. El feminismo no es lograr un trozo más grande del pastel que hay ahora, sino pensar en un pastel mejor, más igualitario, más justo y más sostenible. Y muchos hombres piensan que hay un sitio para ellos pero, desde el punto de vista semántico, el feminismo no se lo da.