Alessandro Lecquio: 10 cosas que hay que saber del conde que decía propinar "bofetones a las mujeres"

Alessandro Lecquio.

Alessandro Lecquio. / Europa Press

  • Antonia dell'Atte desentierra una antigua denuncia por malos tratos contra su exmarido

  • La italiana da el paso después de que Rocío Carrasco despachara la defensa del conde de Antonio David con un "perro no come perro"

  • En un antiguo vídeo de 'Tómbola', el aristócrata decía, en un tono risueño, haber propinando "bofetones light" a algunas parejas

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Parece que la denuncia pública de Rocío Carrasco ha sentado las bases para un #MeToo del mundo del corazón. Después de Antonio David Flores, es el turno del conde Lecquio.

UN NOMBRE INTERMINABLE

Es Alessandro Vittorio Eugenio Lecquio di Assaba y Torlonia (1960), un nombre que ocupa varias filas del DNI, y que se resume en "conde Lecquio". De origen hispano-italiano, nacido en Suiza y con un largo linaje en el que se encuentra, por parte de madre, el apellido Borbón, es primo segundo del rey Felipe VI. 

CONDADO FANTASMA

Según el periodista Juan Balansó, en una investigación sobre la aristocracia europea, concluyó que su título de conde es nulo y sin valor nobiliario. Un "condado fantasma", lo define. 

UNA BODA PRECOZ

Con 27 años se casó por primera vez (volvería a hacerlo en 2008, con María Palacios, su mujer actual, casi 20 años más joven que él). Fue con Antonia Dell’Atte, entonces modelo y ahora ‘celebrity’, cuando llevaban solo cuatro meses. Tres años después, en el 90, la relación ya estaba muerta.

Antonia Dell'Atte y su 'ex', al que acusa de violento.

/ Europa Press

MALOS TRATOS

Dell’Atte denunció a Lecquio por malos tratos. «He sido la primera en España, una italiana, en denunciar. En el 91 la justicia me dio la razón», recordaba a las cámaras de Mediaset después de que Rocío Carrasco asegurase que Lecquio "si no es igual, es muy parecido" a su ‘ex’, Antonio David Flores.

INCONTABLES AGRESIONES

"Cuando pegaba utilizaba un arma, el kárate […]. No llevo la cuenta de la cantidad de agresiones que se sucedieron a lo largo de los años. En aquella ocasión me rompió la rodilla al perder el equilibrio". Por estas palabras de Dell’Atte, Lecquio puso una querella, pero la justicia la archivó, puesto que la modelo "decía la verdad". 

MACHISTA "¿Y QUÉ?"

Dell’Atte y Carrasco no son las únicas en haber expuesto sus actitudes violentas. "Eso son malos tratos", le increpó la periodista Pilar Eyre ante unas declaraciones donde reconocía que había "lanzado bofetones a las mujeres" y que no creía que hubiera "nada de mal" en ello. Otras perlas: dijo que le gustaban las mujeres "que en la cocina son cocineras, en el salón son señoras y en la cama, putas".


A LA CONQUISTA DE PORTADAS

Según la prensa de los 90, el principal motivo de la ruptura con Dell’Atte fue la relación extramatrimonial con Ana Obregón. Después de ese lío, saltó a la prensa del corazón española llenando portadas. Rompió con Obregón en el 94, de nuevo, por infidelidades. "Fui la cornuda nacional", llegó a decir. Y no, no fue el último escándalo amoroso de Lecquio del que se hizo eco la prensa rosa. Todo esto, sumado a su fama de 'play-boy', le otorgaron el título de conquistador. 

Álex Lecquio, junto a sus padres, Ana Obregón y el conde.

/ Archivo

UNA PÉRDIDA IRREPARABLE

Con Obregón nunca llegó a casarse, pero tuvo un hijo, Álex Lecquio, fallecido en 2020. "Siempre serás mi luz y mi centro. Es un honor ser tu padre", recordó en sus redes sociales. 

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EL PROGRAMA DE ANA ROSA

Es uno de los colaboradores más longevos del programa de Ana Rosa, desde 2005. Precisamente ella es una a las que acusa Dell’Atte de "traidora" por haber blanqueado su maltrato: "Mi ex amiga […] ¿te acuerdas? Empezamos juntas las luchas en contra la violencia de género en A3... ¿Era todo una farsa para utilizarme? Estás sentada al lado de un maltratador". 

"CAN’T SEE THE HATERS"

Las denuncias de Dell’Atte no han cesado desde 1991. Sin embargo, parece que, gracias al testimonio de Carrasco, la farándula está más dispuesta a escuchar. ¿La respuesta de Lecquio? Optar por el "can’t see the haters", el manido recurso de los ‘influencers’ que consiste en bloquear comentarios y evitar mensajes de ‘haters’. No hay que dar explicaciones si nadie puede pedírtelas.