DOS LECTURAS SOBRE LA REVUELTA DE LOS FOREROS

El 'caso GameStop': ¿un nuevo Wall Street?

Una tienda de GameStop en Nueva York.

Una tienda de GameStop en Nueva York. / REUTERS / CARLO ALLEGRI

  • Martin Gurri y Michael McCarthy, dos autoridades en sociotecnología, arrojan luz sobre la andanada de los foreros que han troleado Wall Street

  • Amaina la tormentay el relato en blanco y negro de David contra Goliat se llena de grises. ¿De dónde viene la rebelión? ¿Es esta la deseada democratización del sector financiero? 

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Primero fueron la música y los medios de comunicación. Llegaron luego el activismo y la política. En las últimas semanas, la rebelión ciudadana facilitada por la tecnología ha conquistado uno de los pocos terrenos que aún quedaban casi vírgenes: el sector financiero.

Como un test de Rorschach donde cada uno veía lo que quería, una de las reacciones iniciales dominantes -quizá irresistible- fue simplificar lo ocurrido como un David contra Goliat que, aparentemente, ganaba. Pero ahora que la tormenta desatada por el 'caso GameStop' amaina, llega la hora de análisis profundos y las cosas se complican. Dos autoridades en sociotecnología aportan su lectura del caso.

Es miope ver esto como la forma de enfrentarse a Wall Street

Michael McCarthy. Doctor en Sociología

¿A quién no le gusta una historia donde se siente que la persona pequeña se levanta y se venga del poderoso? Al sociólogo Michael McCarthy no se le escapa que el 'caso GameStop' tiene ese elemento, entre otros, y no lo desprecia como algo irrelevante. Cree, no obstante, que la narrativa de David contra Goliat ha simplificado aspectos que no deberían caracterizarse en términos simples. Y está convencido de que la "democratización" del sector financiero que supuestamente han permitido herramientas como Robinhood y que ha abierto los mercados a nuevos actores como los foreros de r/wallstreetbets no pasa, justamente, por ampliar el acceso al casino.

De hecho, él está en las antípodas de ese pensamiento. "Dado que estamos en medio de una pandemia, con estancamiento económico, grandes cifras de parados y gente que lo está pasando muy mal, me parece miope pensar que la forma de salir de esto es tener más 'traders' y gente participando en el sistema que de hecho creó los problemas en primer lugar", dice en una entrevista telefónica.

Reducir la especulación

"Por un lado, es importante ver a la gente corriente usar este tipo de plataformas de redes sociales para tumbar a un fondo de cobertura, pero por otro no parece estar en la agenda progresista ver este fenómeno como una forma significativa de hacer avanzar el sistema", señala. "Solo amplía el sistema financiero, hace a Wall Street más fuerte, cuando deberíamos reducir la importancia de la especulación en nuestra economía en lugar de expandirla".

McCarthy se remonta a los años 90 para recordar las tesis del profesor de Finanzas de Yale Robert Shiller, que escribió un par de libros que popularizaron la idea de democratizar el sector financiero, esencialmente, ampliando el acceso de los mercados de capital a las clases populares. "Lo que hemos visto desde entonces es la expansión del sector financiero y de la especulación", explica. "El resultado ha sido más estancamiento, más inestabilidad, elevada precariedad para la clase trabajadora y mayor desigualdad de ingresos".

Finanzas y bien social

"Una forma más significativa y positiva socialmente de abordar la democratización de las finanzas es pensar cómo los mercados financieros distribuyen el crédito", opina también el profesor, que en 2017 publicó 'Desmantelando la solidaridad', un libro que estudia cómo las pensiones de EEUU se han ido sometiendo cada vez más a los riesgos del mercado, y prepara otro en el que explora cómo hacer que las finanzas sirvan al bien social y ambiental.

"Ahora, r/wallstreetbets no es un lugar socialmente progresista, casi todo gira alrededor de hacer dinero con acciones", sigue. "Usar las finanzas de forma progresista implicaría pensar no solo en el beneficio, sino también en apostar por empresas responsables desde el punto de vista ecológico y social, compañías que fabrican productos que consideramos socialmente buenos, etcétera. También se debería sacar dinero del sistema financiero para ponerlo en proyectos más productivos como vivienda, de desarrollo u otras formas de banca pública".

Nuevas propuestas

McCarthy tiene "esperanza pero también algo de escepticismo sobre la posibilidad de que r/wallstreetbets se transforme «en algo con sentido, en un movimiento social con una visión a largo plazo para lograr cambios reales en Wall Street". Más allá de ese grupo, el reto, en su opinión, "es intentar aprovechar el descontento y la rabia con Wall Street por sus abusos en las últimas décadas y emplear esa energía y organización on line en ideas más concretas sobre cómo enfrentarlo".

Propuestas, recuerda, no faltan. McCarthy, que estuvo en Nueva York durante Occupy Wall Street, cree que "hay una masa crítica de gente que salió de ahí y que han estado moviendo nuevas ideas experimentales fascinantes para transformar Wall Street" y han encontrado su camino no solo en campañas como la de Bernie Sanders, sino también en laboratorios de ideas y organizaciones. 


No hay organización, no hay planes, no hay demandas

Martin Gurri. Exanalista de la CIA y autor de 'La revuelta del público"


Cuando hace 10 días escribió su primera toma sobre el caso de GameStop, Kevin Roose, columnista de tecnología de 'The New York Times', habló de "una crisis de autoridad" y concluyó con contundencia: "Las hordas están aquí y Wall Street nunca será igual". A Roose, lo que estaba sucediendo le había hecho reflexionar sobre 'The Revolt of the Public' ('La revuelta del público'), un libro que en 2014 publicó el exanalista de la CIA Martin Gurri y que, desde entonces, se ha convertido en un favorito en el Silicon Valley de tendencias libertarias y se lee casi como profético.

En esa obra (a la que en 2018 añadió un capítulo de "reconsideraciones" tras la victoria de Donald Trump), Gurri hablaba de ciudadanos empoderados por una revolución digital que ha transformado el espacio de la información y que sienten el impulso de la revuelta contra instituciones y élites. "Conforme los recién llegados desde las fronteras digitales empezaron a ser más que las élites, nuestro sentido de qué es importante se fracturó en los márgenes de incontables intereses-nicho», analizaba. Se fijaba, asimismo, en la proliferación de «comunidades vitales: grupos de tamaños salvajemente dispares reunidos orgánicamente alrededor de un tema o interés compartido» y apuntaba a una «nueva voz: la del amateur, la de las no-élites educadas, la de un público desencantado e indisciplinado".

Prender la mecha

Aunque entonces Gurri ya escribía que "la percepción del fallo de las élites claramente se extiende al terreno económico", la revuelta de GameStop le ha sorprendido de algún modo, según explica a este diario en una entrevista realizada por Zoom. "Esperaba que algo pasara, porque hay dos campos que aún no habían estado tocados por el populismo amateur: las finanzas y la religión, pero pensé que cuando sucediera sería porque alguna compañía haría algo que enfadaría a la gente y la tumbarían. Esto te dice lo impredecibles que son estas revueltas", añade. "Nunca sabes qué va a prender la mecha, aunque con perspectiva todo tiene sentido".

Gurri analiza justo desde dos perspectivas «no contrarias, sino complementarias» la revuelta de r/wallstreetbets. Por un lado, el especialista considera que los actores de la revuelta son un grupo de hombres jóvenes (es evidente el predominio masculino en el foro) "haciendo cosas de hombres jóvenes". Profundamente inmersos en la cultura gamer, afirma, han convertido los mercados financieros en un "juego 'online' activo", aunque también estima que "tienen marcas de identidad y código de comportamiento y se consideran el último resquicio de resistencia en un mundo tramposo".

"Manejan el repudio tanto o más que acciones de bolsa. Buscan ser la negación o la oposición al orden establecido, que favorece a los grandes jugadores asentados y, por supuesto, miran a los ricos y a los gestores de los fondos de cobertura como corruptos y fallidos", añade el analista.

Aguantar sin evolucionar

Cuestión fundamental para él viene después de ese análisis y de constatar cuántas historias en el foro han hecho referencia a la crisis de 2008, a casas y empleos perdidos, relatos que "son imposibles de verificar pero marcan el tono, y asientan la idea de que la nueva generación debe revolverse contra los mercados que favorecen a los ricos y aplastan a la gente corriente".

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Y es que Gurri ve en esta revuelta paralelismos con otros movimientos, desde Black Lives Matter y quienes crearon las zonas autónomas en Portland y Seattle hasta, a sus ojos, incluso los seguidores de QAnon cuando asaltaron el Capitolio. "De repente han ganado", dice. "¿Qué será lo siguiente? No tienen ni idea, ni absoluta idea. No hay líderes, no hay organización, no hay planes, no hay demandas, no hay ideología. Al final prácticamente todo lo que pueden hacer es lo que han estado haciendo. Aguantan y aguantan y no hay posibilidad de evolucionar".