Corrupción en Rusia

El 'palacio de Putin': megalomanía imperial (y muy 'kitsch')

Los excesos de la edificación a orillas del mar Negro que ha documentado el opositor Navalni protagonizan memes y burlas tanto en internet como en las protestas callejeras. El esplendor imperial causa estupor y rechazo sobre todo entre los más jóvenes.

El 'palacio de Putin': megalomanía imperial (y muy 'kitsch')
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"'Aquadiscoteca', 'aquadiscoteca', el zar del ocio, aquí estaré súper ... Me invitas al cine, y me llamas para tomar una copa, llamas para inhalar el humo del narguile ... Mira la puesta de sol sobre un tocado de mármol, simplemente no entiendes que esto es supercursi".

Centrando su atención en la discoteca acuática, una de las estancias más extravagantes del 'Palacio de Putin' revelado recientemente por el bloguero anticorrupción Alekséi Navalni, el comediante y guionista Aleksándr Gudkov pasa revista, en un burlesco vídeo musical que ya se ha hecho viral en Rusia, a las innumerables y costosas excentricidades de la ya célebre construcción a orillas del mar Negro: desde la sala de narguile habilitada con un pequeño escenario y una barra levadiza para realizar números femeninos, hasta los túneles secretos disimulados en la montaña que dan acceso a la playa, pasando por el jardín botánico y el invernadero, con árboles y plantas exóticas a cuyo cuidado se hallan cuatro decenas de jardineros.

Icono del poder ruso

Pero la sátira musical de Gudkov no solo ahonda en los excesos del complejo, sino también en algo que podría resultar incluso más dañino a medio y largo plazo para el líder del Kremlin: la estética lujosamente kitsch que desprende el lugar, una circunstancia que podría tener efectos en la legitimidad del sistema político creado por Putin, según valoran los analistas.

"Este palacio es la encarnación del mal gusto y no dejará huella en la historia de la arquitectura", constata en un email Andréi Kolésnikov, reputado analista del centro Carnegie en Moscú. "El problema no es solo el lujo sin freno (del palacio), más importante incluso es la absoluta falta de gusto", señala telefónicamente Ígor Torbakov, profesor asociado del Centro de Estudios Rusos y Euroasiáticos en la universidad de Upsala (Suecia).

"Representa un tipo de gusto que en la era de Putin se ha asociado con el presidente y la élite del país, en contraposición con el ciudadano medio"

Julie Cassiday, experta en cultura rusa del Williams College

Julie Cassiday profesora de lengua rusa y experta en cultura rusa del Williams College, una universidad privada de Massachussets, expresa una opinión similar. El palacio "es de un tipo de gusto que durante la era de Putin ha sido asociado con el presidente y la élite (del país), en contraposición con el ciudadano medio de la calle en Rusia", asegura Cassiday mediante videoconferencia.

Rememorar a los Romanov

Los intentos de rememorar los tiempos gloriosos en los que Rusia estaba gobernada por la dinastía Romanov son omnipresentes: águilas bicéfalas doradas coronan verjas y puertas; un pabellón de té, reminiscencia de construcciones similares existentes en los palacios imperiales de Peterhoff y Tsarskoye Selo y al que se accede mediante un costoso puente de 80 metros, preside uno de los flancos del complejo; el 'atheneum', la sala de lectura, con sus columnas neoclásicas, sus molduras de estuco y sus aparatosos candelabros, es una de las primeras estancias con las que se topa el visitante.

"Está pensado para enlazar con la tradición de la Rusia imperial, pero que ha acabado siendo el palacio propio de un 'capo' de la mafia"

Ígor Torbakov, profesor del Centro de Estudios Rusos y Euroasiáticos en la Universidad de Upsala

Todo esta aparente exquisitez convive bajo un mismo techo con espacios mundanos e incluso sórdidos: la mencionada sala de narguile habilitada para striptis, un casino dotado de ruletas y máquinas tragaperras, y la 'aquadiscoteca', cuyo uso Navalni ni siquiera logra dilucidar en el vídeo. Esta abigarrada combinación lleva a concluir al académico Torbakov que se trata de un palacio "pensado para enlazar con la tradición de la Rusia imperial", pero que "ha acabado siendo el palacio propio de un 'capo' de la mafia".

Burlas en las redes y la calle

Desde su difusión, la semana pasada, el vídeo de Navalni se ha convertido en una fuente constante de memes, que circulan tanto por internet como en las protestas opositoras. El pasado sábado, en el centro de Moscú, muchos manifestantes portaban escobillas de baño, burlándose de dichos utensilios empleados en el 'Palacio de Putin', que cuestan más de 830 euros cada uno. "Fotos del palacio de Navalni han aparecido en internet", se lee en un tuit que muestra la prisión de Matrosska Tishina, la cárcel donde está encerrado el bloguero.

El pasado sábado, en Moscú, muchos manifestantes portaban escobillas de baño, en alusión al utensilio palaciego que asciende a 830 euros cada uno

Un aluvión de burlas en las redes sociales imposible de controlar o censurar y que se produce en un momento especialmente inoportuno, con un presidente en momentos bajos de popularidad y un régimen cada vez menos tolerante a las bromas referidas al líder del Kremlin. De hecho, en el 2017, un tribunal ruso prohibió un imagen alterada digitalmente que presentaba a Putin como un gay con los labios pintados.

Brecha generacional

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Todo ello puede acabar alienando aún más a la ciudadanía de su presidente. "Desde la perspectiva de Putin, él está haciendo lo correcto, lo que hacen todos los grandes líderes del mundo, lo que hizo Donald Trump con su mansión en Florida....", enumera la profesora Cassiday. Pero "este esplendor imperial" que el régimen intenta proyectar, aunque puede apelar aún a "algún" sector social, "no satisface necesariamente a todos los rusos", en particular a "la generación más joven, que sigue a Navalni y se informa por internet", concluye.

Rumores de que Navalni cuenta con ayuda dentro el régimen

Los numerosos detalles que ofrece el vídeo de Navalni sobre el interior del palacio han hecho pensar a algunos comentaristas que el bloguero cuenta con ayuda desde el interior del régimen. Andréi Kolesnikov, politólogo del centro Carnegie, acepta tal posibilidad en declaraciones a EL PERIÓDICO aunque minimiza la importancia de dichos rumores, debido a que el poder "castiga duramente" a todo aquel miembro de la élite que colabore con él. "No tiene ningún simpatizante dentro del Kremlin, toda la éilte está consolidada a su alrededor; sin embargo, puede ser que cuente con fuentes en los servicios secretos", apostilla Kolesnikov.