PERFIL

David Schwimmer: qué difícil es no ser Ross

El actor de 'Friends' trata otra vez de alejarse de su propia sombra con la comedia televisiva 'Intelligence'

David Schwimmer, en la comedia televisiva ’Intelligence’.

David Schwimmer, en la comedia televisiva ’Intelligence’.

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David Schwimmer se ha tomado su tiempo para volver a liderar, o coliderar, una comedia televisiva. Más de década y media separa el final de la mítica 'Friends', en la que conquistó como el atolondrado Ross Geller, del arranque de 'Intelligence', aquí en Cosmo el próximo viernes, día 15, casi un año después de su estreno en Reino Unido.

¿Una serie que tarda casi un año en llegar? Hay motivo: no hablamos exactamente de la serie que vaya a convertir al actor en presencia abonada en nuestros salones, noche sí, noche también. Aunque misteriosamente renovada para una segunda temporada, esta comedia de oficina con fondo de intriga geotecnológica es una sucesión de catastróficos chistes que Schwimmer, todo sea dicho, dignifica de cuando en cuando a base de absurdo carisma.

Su personaje no es, ni mucho menos, un revival de Ross. Menos tímido, Jerry Bernstein se mueve por el mundo como si todos le debiéramos una genuflexión. Lo conocemos cuando aterriza en Reino Unido para trabajar en el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno del Reino Unido (o GCHQ, por sus siglas en inglés) como enlace con la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (más conocida como NSA). Se propone a quitar el puesto de directora de ciberseguridad a Christine (Sylvestra Le Touzel) mientras recibe la incredulidad de unos y la admiración de otros, como el ingenuo Joseph (Nick Mohammed, creador de la serie).

Más inseguro, mejor

Mal que le pese, Schwimmer seguirá siendo recordado por mucho tiempo como el Ross de 'Friends', como un oso de peluche más que como un tipo agrio. Ya en los noventa trató de alejarse del encasillamiento y mostrarnos una cara inesperada: en su primera película como protagonista, 'Mi desconocido amigo', era un tipo con el arrojo suficiente para empezar a salir con la madre de un amigo de infancia, mientras que en 'Band of brothers' ejerció como estricto comandante.

Nunca estaba mal, pero estaba claro: el público lo prefería inseguro. Por eso su papel más popular de los dosmiles fue el de la hipocondríaca jirafa Melman en la saga 'Madagascar'. Durante aquella década, Schwimmer hizo sobre todo teatro, como actor y como director. También debutó como cineasta: en 2007 estrenó la comedia romántica 'Corredor de fondo', con Simon Pegg, a la que siguió tres años después el drama 'Trust', sobre una adolescente convertida en objetivo de un depredador de la red.

Un sorprendente Robert Kardashian

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En 2011, con el nacimiento de su propia hija, acabó de evaporarse del ojo público. "Sentía que quería disfrutar realmente de este capítulo de mi vida y no trabajar tan duro", dijo en una entrevista con la revista 'New York'. Quería ser buen marido de la artista Zoë Buckman (de la que se divorció en 2017) y buen padre de Chloe. Pero fue precisamente jugando con esta última que redescubrió los placeres del disfraz o de ser quien no eres. En 2016 sorprendía en 'El Pueblo contra O. J. Simpson' como el abogado Robert Kardashian, el hombre que saltó a la fama cuando leyó la supuesta nota de suicidio de su amigo Simpson en la televisión nacional.

Schwimmer repitió como abogado, ahora de seguros, en la película 'The laundromat: Dinero sucio', de Steven Soderbergh, quizá su trabajo más reseñable de los últimos años. ¿Hará falta la tantas veces publicitada reunión de 'Friends' para que vuelva a coger vuelo? En principio, ese especial sin guion, que no nueva temporada, se rodará el próximo marzo en el mismo plató de Burbank donde se hizo la serie original.

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