Escuchar sin juzgar: objetivo del arte, el feminismo y el pacifismo

Los artista Gemma Guasch y Josep Asunción, recreando su trabajo ’Projecte escolta’.

Los artista Gemma Guasch y Josep Asunción, recreando su trabajo ’Projecte escolta’. / FERRAN NADEU

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Nadie se siente escuchado y cada vez más las palabras se tergiversan hasta perder el sentido. Paralelamente nunca se han dedicado tantos esfuerzos para promover una escucha empática, tanto con uno mismo como con los demás, y un diálogo respetuoso. Estas son algunas iniciativas desde el ámbito de la cultura de la paz, la psicología, el feminismo y el arte. 

Arte: un espacio para vibrar juntos

En 2004, los animales presintieron el tsunami que devastó Tailandia, en cambio los seres humanos se vieron sorprendidos por la ola gigante, que causó cerca de 250.000 muertos. "Los animales se salvaron porque supieron escuchar la Tierra, que es algo más ligado a la intuición, más ancestral", explica Gemma Guasch, que junto a Josep Asunción forma la pareja artística Asunción + Guasch, que opera desde el barrio del Raval de Barcelona.

De ahí nació la performance ‘Anahata’ ("el lugar del corazón", en sánscrito), que consistía en escucharse el corazón por parejas con la ayuda de estetoscopios: "Creamos un espacio vacío para que dos personas, con ideas y experiencias distintas, escucharan el sonido interior de sus cuerpos". Posteriormente, la idea derivó en el Projecte Escolta, impulsado por el Institut Català Internacional per la Pau.

El Projecte Escolta de Asunción+Guasch está impulsado por el Institut Català per la Pau

La experiencia generó emociones diversas y también un hallazgo: "Hubo gente que decía que sentía paz y a través de la medicina china descubrimos que a veces los ritmos entre las personas crean una energía circular armónica que engancha", explica Asunción. Esa vibración al unísono "te deja en un estado de vulnerabilidad, desnudo, como el amor, pero en el fondo tienes más fuerza porque ya te han visto como realmente eres", comenta Asunción.

La Fundació Miró acoge hasta el 29 de noviembre una exposición de la artista india Nalini Malani titulada precisamente ‘No em sents?’. "El título alude al hecho de que, históricamente, las mujeres no han sido escuchadas, ni sentidas; que sus voces no han sido tenidas en cuenta", escribe la comisaria Martina Millà.

Partiendo de este hecho, la artista llegó al mito de Casandra, la princesa troyana que tenía el don de la profecía pero fue condenado por Apolo a no ser escuchada.  "Malani lamenta que actualmente, más que nunca, el mundo está gobernado por hombres egocéntricos, apolos contemporáneos (…). Está convencida de que la única manera de que la humanidad pueda progresar y regenerarse es escuchando la voz femenina".


Cultura de la paz: diálogo por una visión común 

Una quincena de mujeres y hombres se conectan periódica-mente por videoconferencia para expresar y escuchar experiencias y emociones relacionadas con la pandemia. Se trata de una versión virtual de las ancestrales reuniones alrededor del fuego, una iniciativa bautizada como ‘Ésser en Pau’ que impulsa la Fundació Carta de la Pau dirigida a l’ONU.

"No se trata de una mediación en conflictos, ni de una sesión terapéutica, sino de una facilitación del plurilogos, un diálogo transformador entre las personas y la polis", explica el director de la fundación, Jordi Palou-Loverdos, que también hace de facilitador en estas sesiones.

El facilitador Jordi Palou-Loverdos, en un círculo de diálogo virtual sobre el covid. / jaume mateu parra

Según los principios de la comunicación no violenta, el que habla lo hace desde su propio ángulo y los que escuchan mantienen siempre una actitud respetuosa. Dicho así parece fácil, pero no lo es en absoluto y menos en situaciones de tensión social. Por eso, el primer paso consiste en crear las condiciones para una escucha de calidad y los primeros minutos se dedican a una breve meditación para acallar el ruido externo e interno, y conectar con el aquí y el ahora. 

Según los principios de la comunicación no violenta, el que habla lo hace desde su propio ángulo y los que escuchan muestran respeto

En la sesión del pasado martes, el primer participante pidió turno para expresar su cansancio e indignación por la presión que se está ejerciendo sobre la población. Los no avezados en estas prácticas se dan cuenta inmediatamente de lo difícil que es escuchar sin reaccionar. En unos segundos, es fácil desconectar y pensar en lo que uno diría en lugar de seguir escuchando.

Los testimonios se suceden y tras cada intervención el facilita-dor hace una pregunta para conectar la experiencia personal con lo colectivo. Los participantes expresan emociones muy diversas, desde la tristeza por la pérdida de familiares y amigos hasta una serenidad desconocida.

La tercera fase de la sesión es la que resulta más sorprendente para los novatos. Como si fuera un chamán, el facilitador reúne todo lo expresado y construye un relato oral, una creación colectiva que es más que la suma de todas las visiones. Finalmente, la energía de esta imagen global sale de la pantalla para propagarse por el planeta "como una ola de paz que restaura el equilibrio perdido". 

Palau-Loverdos fue uno de los facitadores principales del diálogo en el conflicto ruandés

Palau-Loverdos fue uno de los facilitadores principales del Diálogo Intraruandés y recuerda que un momento del proceso las mujeres pidieron un espacio solo para ellas. Pero antes de entrar a discutir cualquier documento quisieron escuchar las experien-cias de pérdida de cada una de ellas. El resultado cuelga en su despacho en forma de artículo de prensa en el que una mujer hutu y una tutsi se abrazan bajo el titular: "Hemos llorado juntas". 

Además de los diálogos sobre la pandemia, desde enero se organizan sesiones mensuales sobre el conflicto entre Catalunya y España en las que han participado decenas de ciudadanos de distintos ámbitos y posicionamientos. Aunque se enviaron repetidamente invitaciones personalizadas a todos los grupos políticos del Parlament, nadie contestó, ni siquiera para dar acuse de recibo.


Mediación: círculo de palabra en la escuela

Escuchar no es solo una acción de dentro hacia fuera, sino también un proceso interno que las mujeres de la cooperativa Fil a l’agulla de Barcelona promueven tanto a nivel individual como en el ámbito familiar, escolar, laboral y en cualquier contexto que implique una convivencia. Su objetivo es generar espacios donde se produzca una escucha profunda que permita tener una comunicación sana y unas relaciones democráticas.

"No se trata solo de que uno hable y el otro escuche –explica la psicóloga Núria Mateu–. Estamos hablando de qué emociones nos mueven y de la importancia de escucharnos a nivel interno para darnos cuenta de qué partes dejamos siempre fuera, qué es lo que no queremos escuchar y cómo somos realmente". No se trata tanto de escuchar mucho, sino de que la escucha sea de calidad.

"Los círculos de palabra tienen entre sus objetivos prevenir y gestionar conflictos y situaciones de discriminación

Fil a l’agulla son pioneras en la aplicación de una metodología llamada trabajo de procesos que consiste en facilitar la relación con todas las partes, ya sea a nivel interno o de grupo, poniendo énfasis en las dinámicas de poder: "Facilitar el diálogo tiene que ver con las relaciones de clase, género, orientación del deseo, edad…" Esta forma de escuchar, que deriva del pensamiento feminista, ayuda a gestionar "el poder y los privilegios" desde los que hablamos las personas: "Ahora mismo usted me está haciendo preguntas y decidiendo sobre qué hablaremos –ilustra Mateu–, pero yo como experta también tengo parte del poder. A veces estas dinámicas son inconscientes y nos impiden escucharnos".

Facilitar el diálogo tiene que ver con las relaciones de clase, género, orientación del deseo o edad", afirma Núria Mateu

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En el ámbito escolar se están extendiendo los círculos de palabra, una técnica inspirada en las prácticas de los pueblos originarios de Norteamérica para prevenir y gestionar conflictos y situaciones de discriminación y acoso. Los alumnos se sitúan en círculo y se van pasando un objeto. Solo cuando alguien tiene el objeto en sus manos puede hablar y mientras tanto los demás escuchan. Hablar no es obligatorio pero sí lo es hacerlo "desde el corazón".