29 oct 2020

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Miembros del grupo de extrema derecha Proud Boys, en Salt Lake City, ante la sede donde se celebró el debate entre Mike Pence y Kamala Harris.

REUTERS / JIM URQUHART

Elecciones en EEUU: Milicias, desinformación y tambores de guerra civil

Ricardo Mir de Francia

Durante la oleada de incendios que asoló la costa Oeste de Estados Unidos el pasado mes de agosto, no solo el fuego se propagó a una velocidad incontrolable. También lo hizo la desinformación. En las zonas rurales de Oregón, vigilantes armados con rifles de asalto tomaron las carreteras de acceso a la región ante el rumor extendido de que los incendios estaban siendo propagados por militantes de extrema izquierda. No era más que un bulo, negado por las autoridades locales, pero sirvió para anticipar los riesgos que enfrenta el país en estas elecciones presidenciales, las más explosivas de su historia reciente. Casi la mitad de la población no cree que serán limpias y honestas, según un sondeo reciente de YouGov, y tanto la desinformación como la amenaza de violencia están por todas partes.

Nadie ha contribuido más a inflamar las tensiones y sembrar las dudas sobre los comicios que el presidente Donald Trump. Cuando el ‘impeachment’ dejó su futuro en el aire, advirtió que habría “algo parecido a una guerra civil” si los demócratas lograban apartarle del poder, y antes de que empezaran a emitirse los primeros votos por correo, ya había proclamado que habrá un fraude masivo el 3 de noviembre. “La única manera en que podemos perder es si las elecciones son amañadas”, dijo en agosto. El mantra ha calado en la América conservadora. Por sus ondas y redes sociales proliferan todo tipo de escenarios conspiratorios que avalan las teorías del presidente y preparan el terreno para una respuesta armada de los ‘patriotas’ de la derecha.

Nadie ha contribuido más a inflamar
las tensiones y sembrar dudas sobre los comicios que el propio presidente

Un cargo público como Michael Caputo, uno de los coordinadores de la respuesta sanitaria de la Casa Blanca al coronavirus, pidió el mes pasado a los republicanos que se armen para hacer frente a la supuesta “insurrección” que preparan los demócratas para después de las elecciones. Y en un vídeo viral más reciente, el locutor radiofónico Dan Bongino clamó que los rivales del presidente cocinan un golpe de Estado respaldado por los militares para el 3 de noviembre. Pocos se están tomando a la ligera el insistente ruido de fondo, particularmente desde que Trump llamara a sus seguidores a vigilar los colegios electorales.

Veneración por Trump

Esos seguidores incluyen a la extrema derecha estadounidense, una violenta nebulosa de milicias paramilitares, grupos Patriotas, supremacistas blancos, profetas del fin del mundo o insumisos fiscales. Solo las milicias cuentan con unos 20.000 miembros, al menos una cuarta parte de ellos veteranos del Ejército, según las estimaciones más recientes de los expertos. Hasta hace poco el principal vínculo que unía a todos estos grupos era su odio hacia el Gobierno federal, al que ven como la encarnación de la tiranía, pero esa fobia ha mutado en los últimos cuatro años en una veneración sin límites por Trump. Tanto que son ahora algo parecido a su guardia pretoriana en la sombra.

Enfrentamientos en Portland (Oregón) entre grupos de extrema derecha como los Proud Boys o los Patriot Prayer y manifestantes contra la violencia policial. /REUTERS (MARANIE STAAB)

"Liberar Michigan"

Cuando esas milicias irrumpieron en el Parlamento estatal de Michigan en primavera para protestar contra los confinamientos de la pandemia, el presidente jaleó su osadía llamando a “liberar Michigan” y otros estados. La consecuencia inmediata fueron trombas similares de hombres armados en los Capitolios de Idaho y Oregón. Pero todo adoptó un cariz mucho más siniestro hace unos días, cuando el FBI arrestó a 13 miembros de organización paramilitar que pretendía secuestrar a la gobernadora demócrata de Michigan para juzgarla por “traición” a bordo de un bote en el lago que lleva el nombre del estado.

Solo las milicias cuentan con 20.000 miembros, al menos una
cuarta parte de ellos veteranos del Ejército

“Estos grupos creen que la polarización social y los recientes disturbios raciales son la prueba de que el país está al borde del colapso y que su violencia ayudará a precipitar los cambios sociales y de régimen que ambicionan”, dice en una entrevista Bruce Hoffman, experto en terrorismo del Council on Foreign Relations. Desde hace meses, sostiene, llevan preparándose para actuar durante las elecciones, a tenor de su actividad en las redes y en los canales privados de mensajería interceptados por las autoridades. Algunos como los Proud Boys o el movimiento Bogaloo han llevado a cabo sesiones informativas y han planeado concentraciones para acudir a los colegios electorales el día de las elecciones.

Llamamientos a la guerra civil

“Lo que estamos viendo son llamamientos a la guerra civil y el conflicto racial, combinados con un acopio creciente de armas”, ha dicho el ex número dos del Departamento de Contrainteligencia del FBI, Frank Figliuzzi. Amenazas que son compartidas por una parte sustancial de la ciudadanía. Un sondeo de este mes publicado por el ‘USA Today' afirma que el 61% de los estadounidenses cree que el país podría estar al borde de una segunda guerra civil y la mitad de los encuestados dice haber hecho acopio de alimentos esenciales en anticipo de un potencial escenario de caos derivado de los comicios o del recrudecimiento de la pandemia.

Tampoco los amos de las redes sociales se lo están tomando a broma. Facebook suspenderá los anuncios políticos tras el 3 de noviembre, cuando es muy probable que no haya un resultado definitivo, y ha prohibido las páginas de QAnon, el movimiento conspiratorio que ve a Trump como al salvador del mundo y aboga entre otras por asesinar a las élites demócratas del país. También Twitter se ha comprometido a ralentizar su tráfico y cambiar alguna de sus funciones básicas para frenar la desinformación y los llamamientos a la violencia electoral que circula por su portal.