31 oct 2020

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PAREDES REIVINDICATIVAS

Murales contra la invisibilidad de las mujeres científicas

València invita a descubrir a grandes investigadoras a través de piezas artísticas, pintadas también por mujeres, en fachadas de edificios y rincones de toda la ciudad

Nacho Herrero

Mural de la bioquimica española Margarita Salas, licenciada en Ciencias Químicas y discípula de Severo Ochoa. / MIGUEL LORENZO

Hagan la prueba. Estas 10 mujeres (y otras muchas) han cambiado el mundo. Hipatia de Alejandría, Rosalind Franklin, Katherine Johnson, Jane Jacobs, Josefina Castellví, Valentina Tereshkova, Hedy Lamar, Margarita Salas, Anna Lluch y María Blasco. ¿A cuántas conocen? ¿qué hicieron o hacen?

Si, como el que escribe, saben de alguna, les suenan brumosamente otras, pero tienen que tirar de internet para la mayoría, sigan leyendo. Si les falta cualquiera de ellas, también. Sus historias merecen la pena.

Para tratar de que esta página vaya más allá de lo que se ve, sepan que ya en el siglo IV Hipatia de Alejandría rompió barreras siendo una de las grandes impulsoras del álgebra y como maestra de científicos y pensadores y que fue brutalmente asesinada por fanáticos religiosos tras una campaña de difamación que la presentaba como una bruja.

"No se saben de los logros de estas mujeres por dos motivos. Por una parte, porque pese a que se hacen muchos esfuerzos cuesta divulgar la ciencia, pero, por otra, por la falta de visibilidad de las mujeres porque no es que no haya o no hayan hecho trabajos importantes", explica Isabel Tort de la Universitat Politècnica de València (UPV).

A modo de inspiración

Para reivindicar su papel en la ciencia, para despertar la curiosidad sobre su obra en la sociedad y para inspirar a chicas que puedas seguir sus pasos, la UPV ha llevado a estas diez mujeres a la calle. Protagonizan enormes murales hechos igualmente por mujeres en colegios, institutos, campus universitarios centros de salud o en grandes fachadas en mitad de un barrio.

"Queríamos dar la oportunidad a los centros de hacer actividades sobre ellas y como están en lugares de paso también queremos que los que van por ahí un día tras otro los vean, les llamen la atención y pueden despertar su curiosidad" apunta Tort.

Vidas de película 

Es imposible que no la despierte si se les cuenta que la rusa Tereshkova, antigua trabajadora de una fábrica textil, fue en 1963 la primera mujer en viajar al espacio y que orbitó 48 veces alrededor de la Tierra en tres días realizando numerosos experimentos entre mareos y vómitos.

No fue la única protagonista de la carrera espacial. La matemática Katherine Johnson, mujer y científica, afroamericana, calculó para la NASA, entre otros, el vuelo del Apolo 11 a la Luna en 1969.

De película, fue la vida de Lamarr. Precoz estrella del cine europeo en los años 30, su padre la casó con un celoso vendedor de armas que la exhibía ante los nazis. Tras huir, hizo carrera en Hollywood mientras ideaba un sistema de transmisión que es ahora la base de otros como el wifi o el bluetooth.

Sin ella, nuestras comunicaciones no serían lo que son, ni nuestras ciudades lo serían sin los estudios de la estadounidense Jacobs. Tampoco España habría tenido una base científica en el Ártico sin el empuje de la barcelonesa Pepita Castellví, que la impulsó junto a su maestro Toni Ballester y la dirigió entre 1989 y 1994.

Muros de igualdad 

El último mural de este proyecto en estrenarse ha sido el de Blasco en el IES Sorolla de la capital valenciana y en su inauguración la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas recalca la importancia "de que niñas y niños vean que la ciencia no es un mundo de hombres, sino que la hacemos mujeres". En el CNIO el 70% de las investigadoras son mujeres pero sólo hay un 30% de ellas en las jefaturas de laboratorio, explica.

Internacionalmente reconocida por sus aportaciones en la lucha contra el cáncer, tuvo buena maestra pues su tesis la dirigió Salas, cuyos adelantos en el estudio del ADN (especialmente poder replicarlo desde cantidades mínimas) han sido claves desde finales de los sesenta y aún lo son hoy.

"La divulgación y despertar la vocación es muy importante para chicos y chicas pero las cifras nos dicen que las chicas eligen menos estos estudios y en parte es porque no tienen esos referentes y queremos dárselos", explica Tort.

El ejemplo, clave

Otra de las retratadas, Lluch, subraya la importancia de ese doble empuje. "Es muy importante la visibilidad que se da a la ciencia y a la investigación. Lo personal no tiene nada que ver, puede salir una u otra, pero es clave el ejemplo, especialmente, para las niñas para que sepan para que sepan que la ciencia es ahora mismo, fundamentalmente, una cosa de mujeres. Tienen que empoderarse y saber que son capaces de hacer todo, no más, pero todo", subraya Lluch, cuyos tratamientos contra el cáncer de mama han supuesto un antes y un después en la lucha contra esta enfermedad.

Para acabar, sepan, que Franklin logró capturar la primera imagen que demostró que el ADN era una doble hélice y que tres colegas (hombres) usaron sus trabajos sin citarla para un artículo en 'Nature' que les valió un Nobel en 1962. Ni las gracias le dieron cuando lo recogieron.

El proyecto de estos murales está ya en su segunda fase y en los próximos meses otros animarán a investigar en la obra de nombres conocidos como los de Marie Curie o Jane Goodall y a descubrir por qué son tan importantes Concepción Aleixandre o Dolors Corella. Pero hay y hubo más.