29 oct 2020

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John Lennon en 20 canciones (y ninguna es 'Imagine')

John Lennon en 20 canciones (y ninguna es 'Imagine')

Rafael Tapounet | 03 octubre 2020

Más allá del mito y del cliché, un recorrido por la estimulante (y a menudo demasiado olvidada) obra en solitario del 'beatle' más afilado, que el 9 de octubre habría cumplido 80 años

Imagina que John Lennon nunca hubiera compuesto 'Imagine'. Imagina que toda la obra en solitario del músico nacido hace 80 años y convertido en mártir por los disparos de un imbécil ávido de notoriedad pudiera evaluarse lejos de la sombra que proyecta ese bienintencionado himno ateo en el que todo el mundo piensa cuando se habla de John Lennon.

Despojar a un artista de su canción más popular (y de ESA canción, además) puede parecer un sacrilegio gratuito, pero aquí lo hacemos con la mejor de las intenciones: defender que fuera del paraguas de los Beatles y al margen del estatus mesiánico que alcanzó con Imagine, Lennon fue un extraordinario compositor e intérprete de canciones cuya obra merece ser revisada una y otra vez. Estos 20 títulos lo prueban de manera irrefutable.


COLD TURKEY (Single. 1969)

El segundo de los tres sencillos que Lennon publicó mientras aún era oficialmente un 'beatle' es un catártico relato de su experiencia al abandonar la heroína tras un breve periodo de adicción ('cold turkey', literalmente 'pavo frío', es una expresión que se emplea para aludir a un proceso de desintoxicación realizado de forma abrupta y sin ayuda de fármacos o terapia). La febril interpretación vocal de Lennon y la abrasiva guitarra de Eric Clapton se bastan para describir con dolorosa precisión lo chungo del asunto.


INSTANT KARMA! (WE ALL SHINE ON) (Single. 1970)

Escrita, grabada y publicada en apenas 10 días poco antes del anuncio de la disolución de los Beatles, esta obra maestra de la esquizofrenia pop esconde tanto una llamada a la revuelta comunal como un amargo reproche a sus todavía compañeros de grupo por su falta de compromiso. En cualquier caso, las aparentes contradicciones de la estrofa quedan minimizadas por un estribillo irresistible y, sobre todo, por el brillante trabajo de producción de Phil Spector (¡esa batería!).


MOTHER (Plastic Ono Band. 1970)

Las lúgubres campanadas mortuorias del prólogo anuncian que lo que viene a continuación no es una píldora fácil de tragar. Adaptando las enseñanzas de la terapia del grito primario del doctor Janov a un contexto pop, Lennon se enfrenta al trauma infantil del abandono y la orfandad con la única compañía de una espartana línea de piano, el metrónomo del 'charles' y el latido del bombo. La opresiva sensación de soledad se hace difícilmente soportable cuando llegan los escalofriantes berridos sin respuesta del tramo final.


ISOLATION (Plastic Ono Band. 1970)

Liberado de la jaula de oro en que se habían convertido los Beatles, Lennon sale al exterior y se ve asaltado por el miedo a la soledad, la inseguridad y la paranoia. Lejos de camuflar esos sentimientos bajo unos coros jubilosos y una melodía irresistible como había hecho en Help!, los expone con toda crudeza sobre unos sombríos acordes de piano y, de nuevo, un bombo que el pie de Ringo Starr convierte en un gigantesco corazón delator.


GOD (Plastic Ono Band. 1970)

"Dios es un concepto por el que medimos nuestro dolor". No hay muchas canciones pop que se abran con una reflexión como esa. Es la puerta de entrada a un brutal (pero hermoso) ejercicio de derrocamiento de todos los pilares que sustentaron el idealismo 'hippy' de los años 60, incluidos Elvis Presley, Bob Dylan y un popular cuarteto de Liverpool. Más allá de declaraciones y comunicados oficiales, los Fab Four murieron en ese segundo de silencio que sigue a la confesión "I don’t believe in Beatles".


JEALOUS GUY (Imagine. 1971)

Si algo caracteriza la etapa de Lennon en solitario es la abierta disposición del artista a admitir sus debilidades y a pedir perdón por ellas. Aquí, el tipo que solo seis años antes cantaba cosas como "prefiero verte muerta antes que con otro tío" se presenta como un hombre arrepentido que trata de lidiar con sus inseguridades y domar su tendencia a la crueldad. Todo arropado por un majestuoso envoltorio musical que su autor empezó a concebir durante la estancia de los Beatles en la India en 1968.


GIMME SOME TRUTH (Imagine. 1971)

Aunque a algunos de sus seguidores les cueste aceptarlo, Lennon resultaba a menudo más brillante en el insulto que en el mensaje de paz, y un buen ejemplo de ello es esta airada y algo paranoide diatriba contra todo tipo de enemigos ("neuróticos y psicóticos políticos con cabeza de cerdo"); un glorioso festival de aliteraciones y juegos de palabras que el cantante escupe con desdén inigualable.


HOW DO YOU SLEEP? (Imagine. 1971)

Más vitriolo. Esta vez derramado con pérfida maestría sobre la cabeza de Paul McCartney después de que este hubiera introducido una velada alusión al papel de Yoko Ono en el fin de los Beatles en la letra de su canción 'Too many people'. Mucho menos sutil, Lennon respondió volcando todo su resentimiento en cinco minutos y medio de brutal escarnio. George Harrison, que también tenía cuentas pendientes con Macca, se sumó al ataque armado con su guitarra slide y disparó un certero solo.


OH YOKO! (Imagine. 1971)

Las canciones dedicadas a Yoko Ono constituyen un importante subgénero dentro de la producción en solitario de Lennon. Pocas tienen tanto encanto como esta declaración de amor de letra absurdamente simple en la que la voz y la armónica del exbeatle se abren paso con un brillo de emoción en los ojos, guiadas por el piano irresistible de Nicky HopkinsWes Anderson sabía lo que hacía cuando incluyó la pieza en la imbatible banda sonora de 'Academia Rushmore'.


HAPPY XMAS (WAR IS OVER) (Single. 1971)

El éxito comercial de 'Imagine' convenció a Lennon de que el modo más eficaz de hacer llegar un mensaje político era añadirle una cucharada de miel, y de esa enseñanza nació el villancico más insólito que jamás haya sonado por la megafonía de un gran centro comercial, con su apelación directa a la responsabilidad individual en la causa de la paz ("llega la Navidad y tú, ¿qué has hecho?") y su angelical coro infantil llamando a detener la guerra de Vietnam con el poder mágico de la palabra.


Lennon y Ono, puño en alto, en una manifestación contra la guerra de Vietnam, en 1972. /Archivo

NEW YORK CITY (Sometime in New York City. 1972)

Medio sepultado en el batiburrillo panfletario de su tercer álbum en solitario, este vibrante homenaje de Lennon al caos y la vitalidad de su ciudad de adopción late con la fuerza de un corazón hambriento de nuevas experiencias. La música, un bullicioso y festivo rock’n’roll siempre a punto de descarrilar, no anda lejos de lo que en esa época hacían los primeros Flamin' Groovies. Así debería haber sonado el elepé 'Rock’n’Roll' si la afición de Phil Spector a la 'priva' y el reverb no lo hubieran echado todo a perder.


MIND GAMES (Mind Games. 1973)

La ensoñadora melodía, concebida como un estribillo interminable que asciende en espiral, y la extraordinaria interpretación vocal dan alas a una críptica reivindicación de la vigencia de la contracultura y el pacifismo. Influido por el psicoanálisis, Lennon decidió oscurecer un poco la letra después de ver cómo el lema que había adoptado como título inicial, 'Make love not war', se convertía en un cliché inofensivo y vacío de contenido. Hizo bien. 


OUT OF THE BLUE (Mind Games. 1973)

Pese a pasar 18 meses alejado de Yoko Ono, Lennon no podía evitar volver una y otra vez a su tema preferido: el efecto redentor que la artista japonesa había tenido en su dislocada vida. En esta ocasión, la confesión adquiere tintes casi melodramáticos pero la emocionante entrega del cantante, la inteligente progresión melódica (prima hermana de la de Sexy Sadie) y la acertada producción, spectoriana en el mejor sentido, la convierten en una gema muy reivindicable. 


WHATEVER GETS YOU THRU THE NIGHT (Walls and Bridges. 1974)

El único número uno que Lennon consiguió en vida llegó de la mano de esta libertina y bailable (casi proto-disco) invitación al hedonismo, con la presencia de Elton John en los coros y los teclados, bajo la que se intuye un agitado mar de fondo emocional. Según han revelado algunos de los presentes, la sesión de grabación fue un banquete cocainómano de tal magnitud que las últimas tomas discurrieron casi al doble de velocidad que las primeras. 


#9 DREAM (Mind Games. 1973)

Lennon se toma un respiro de su yo hiperconsciente y se embarca en una excursión vagamente psicodélica atraído por los susurros de una misteriosa mujer que resulta no ser Yoko Ono sino su secretaria y amante May Pang. El resultado es una enigmática pieza de arreglos suntuosos que desafía su temible condición de 'canción-nacida-de-un-sueño' para embrujar al oyente con su cósmica belleza. 


(JUST LIKE) STARTING OVER (Double Fantasy. 1980)

Si fuera posible olvidar por un momento que el primer single extraído de 'Double Fantasy' se titula 'Como si volviéramos a empezar' y se publicó apenas dos meses antes de la muerte de su autor (no es posible), podríamos valorar esta canción como lo que es: el pletórico anuncio de un renacimiento artístico en toda regla. Lennon engola la voz como Elvis y apela al rock’n’roll primigenio y el doo wop de su juventud para compartir con el mundo su recuperada 'joie-de-vivre' en una joya de melodía atemporal.


Jugando al frisbee con su hijo Sean, en Tokio, en 1977. /Archivo

BEAUTIFUL BOY (DARLING BOY) (Double Fantasy. 1980)

El archiconocido verso que dice "la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes" ya le garantizaría por sí solo un lugar de privilegio en el canon de cualquier otro artista, pero las excelencias de este emocionante poema de amor dirigido a su hijo Sean, cuyo nacimiento en 1975 propició el abandono temporal de la música por parte de Lennon, no se acaban ahí. Ni de lejos. Paul McCartney la citó en una ocasión como su canción favorita de las que publicó su exsocio al margen de los Beatles. Algo más inesperado fue que Liam Gallagher también lo hiciera.


WATCHING THE WHEELS (Double Fantasy. 1980)

Todos aquellos interesados en saber por qué Lennon tomó la decisión de permanecer un lustro alejado del negocio musical y qué hizo durante ese tiempo solo necesitan prestar atención a la letra de esta canción, la irrefutable demostración de que en esos días el 'exbeatle' era capaz de componer mayúsculas piezas de pop con una mano mientras con la otra cambiaba pañales y calentaba biberones. 


NOBODY TOLD ME (Milk and Honey. 1984)

Escrita originalmente para Ringo Starr, este se vio incapaz de grabarla tras la muerte de Lennon, de modo que Yoko Ono decidió incluirla en el álbum póstumo 'Milk and Honey'. En el oasis de su recién descubierta paz doméstica, el exbeatle no pierde de vista las calamidades del mundo contemporáneo ("hay nazis en el cuarto de baño, justo debajo de las escaleras"), pero, en contraste con la ira combativa de sus primeros años en solitario, aquí parece asumirlas con una divertida estupefacción.


GROW OLD WITH ME (Milk and Honey. 1984)

La grabación casera en un casete portátil que Yoko Ono escogió para 'Milk and Honey' convierte la frágil voz del artista en una fantasmagoría espeluznante y el torpe acompañamiento de piano multiplica el efecto. Valiéndose de una bellísima melodía, un Lennon literalmente instalado en el más allá le dice a su esposa que quiere envejecer junto a ella y le asegura que Dios bendice su amor. Una devastadora viñeta final.

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