23 oct 2020

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Charlene Carruthers: "Esto no va de una guerra de razas"

RJ ELDRIDGE

ENTREVISTA CON LA referente del activismo radical negro

Charlene Carruthers: "Esto no va de una guerra de razas"

Gemma Tramullas

Son las nueve de la mañana en Chicago y Charlene Carruthers atiende la llamada desde su domicilio. Esta  noche por fin ha dormido del tirón y lleva una hora lanzando mensajes en Twitter. Su pensamiento recoge el legado de las esclavas pioneras del feminismo negro hasta la teoría 'queer', pasando por los movimientos radicales, como el Partido Black Panther.

The revolution will not be televised (La revolución no será televisada), recitaba Gil Scott-Heron en 1971. ¿Lo que el mundo está viendo por televisión es una revolución?

Es parte de una imagen más amplia de lo que está pasando en Estados Unidos: manifestaciones masivas en 50 estados, gente exigiendo el recorte del presupuesto de la policía…, todo esto es real. Lo que no sale en la tele es la ayuda mutua: la gente que ayuda a que otros puedan seguir comiendo, tomando sus medicinas y pagando sus facturas, porque estamos en medio de una pandemia y a mucha gente se les ha arrebatado todo.

Usted siempre ha dado mucha importancia a la ayuda mutua.

Es algo que en estos momentos hay que hacer pero no debería reemplazar la responsabilidad del gobierno local y federal, que en lugar de destinar dinero a cubrir las necesidades de las personas se gasta billones de dólares al año en operaciones policiales.

"La actividad policial es una de las principales formas en las que el racismo, el supremacismo blanco y el patriarcado se manifiestan en nuestra vida cotidiana"

La denuncia de la violencia policial contra la población negra forma parte de su ADN como activista.

La actividad policial es una de las principales formas en las que el racismo, la antinegritud, el supremacismo blanco y el patriarcado se manifiestan en nuestra vida cotidiana. 

Desde el año pasado su ciudad, Chicago, tiene una alcadesa negra, Lori Lightfoot . ¿No ha supuesto una gran diferencia?

No, de hecho yo ni siquiera voté por ella. La conocía de antes y fui testigo de su falta de empatía, de cuidado y de atención en el caso de Rekia Boyd, una mujer negra de 22 años que falleció en el 2012 por el disparo de un policía fuera de servicio.  No me sorprende en absoluto que ahora permita que la policía de Chicago pegue y rocíe con espray pimienta a personas que piden justicia.

Una alcaldesa negra no es la solución, entonces.

La identidad de una persona, lo que es, no determina sus valores y sus acciones. Que una mujer negra, incluso una mujer negra queer, sea alcaldesa no implica que automáticamente tenga sensibilidad por la gente marginalizada y oprimida.

En este sentido, ¿Obama pudo hacer más?

Nosotros luchamos mucho contra la deportación masiva de migrantes indocumentados que hizo su administración. Hablar del legado del presidente Obama incluye tanto los beneficios, como la reforma sanitaria, como el récord de deportaciones y el mantenimiento de la presencia militar estadounidense en el mundo.

Si una alcaldesa y un presidente negros no son la solución, ¿cuál es?

Para empezar habría que dar tres pasos. Primero: reducir el poder, o sea el dinero, que tiene la policía. Segundo: invertir ese dinero en escuelas públicas, en un sistema de salud público, en políticas de empleo y en vivienda, porque eso proporcionaría mucha más seguridad de la que ha proporcionado jamás la policía. Y tercero: comprometernos colectivamente a gestionar los conflictos y la violencia desde fuera de estas instituciones, que se han demostrado absolutamente ineficaces una y otra vez. Es una lucha a largo plazo.

Hay un lema que dice: Vamos despacio porque vamos lejos.

Sí. La policía, la cárcel y el castigo han sido integrados en nuestra manera de entender el mundo y si queremos cambiarlo no será de un día para otro, pero estamos preparados.

"La gente ha salido en masa y plantea demandas más visionarias, no solo que dejen de matarnos"

Ha participado en otras revueltas por la violencia policial contra la población negra. ¿Qué diferencias ve en la reacción por el caso de la muerte de George Floyd?

La principal diferencia es que la gente ha salido en masa y plantea demandas más visionarias, no solo que dejen de matarnos sino cómo vamos a construir comunidades más fuertes y seguras.  También hay menos preocupación por la propiedad, porque es la única forma de que se nos escuche.

¿Habla de los saqueos?

Lo llaman así, cuando en plena pandemia el gobierno ha dado una sola ayuda de 1.200 dólares para que las familias sobrevivan mientras regaba con cientos de millones de dólares a las grandes corporaciones. ¡Eso sí que es un saqueo! Además de gritar contra la violencia policial, ahora la gente también grita contra esta violencia del Estado.

También hay mucha gente joven y blanca manifestándose.

Los jóvenes siempre han estado en primera fila de las revoluciones. Tampoco diría que hay más presencia de blancos, pero sí una mezcla de personas de todas las razas, comunidades y, hasta cierto punto, clases sociales. ¡Incluso he visto a un cura franciscano manifestándose!

¿Por qué esta vez ha sido tan masivo?

En parte porque la gente ha tomado conciencia de cómo todos estamos conectados. La ocupación de Palestina está conectada con la política de seguridad en Estados Unidos, la deportación de migrantes está conectada con los abusos policiales contra las personas de piel negra y morena en este país... La gente se ha dado cuenta de que sus condiciones de vida están conectadas con las de la gente que está liderando la lucha y esto es básico para la organización. Esta conexión la aprendimos de los movimientos radicales de liberación, como los Panteras Negras y otras organizaciones.

A esa tradición usted le suma el enfoque queer.

El enfoque del feminismo negro queer surge de la tradición negra radical, del feminismo negro radical y de los movimientos radicales LGBTQ. Este legado nos permite contar todas las historias posibles sobre todo tipo de personas. Las personas negras LGTBQ no pueden vivir como lo que son sin miedo a las amenazas y a la violencia. Mi liberación requiere de la liberación del otro.

"Es una guerra que la policía, supremacistas blancos y la extrema derecha están librando contra la población negra"

¿Hay un riesgo real de que estalle una guerra entre blancos y negros?

Esto no va de una guerra de razas, sino de una guerra que la policía, grupos vigilantes, supremacistas blancos y la extrema derecha (financiados por nuestro gobierno y las grandes corporaciones) están librando contra la población negra. Son ellos los que actúan como si nuestras vidas no tuvieran valor.

Que no sea una guerra entre blancos y negros no quiere decir que no se pueda presentar así.

Totalmente, y eso nos distrae de las cosas reales que pasan en este país. Para que se produzca un cambio realmente transformador tienen que darse grandes cambios en el poder de las élites, de los multimillonarios y de los corruptos del gobierno, y eso incluye al presidente. Trump tiene que irse. Si no le votan en noviembre será una victoria.

¿Una victoria suficiente?

No, sería solo un paso, una victoria que formaría parte de otras muchas que necesitamos para conseguir un cambio verdaderamente transformador.

¿Cuánto le ha influido el haberse criado en el Distrito Sur de Chicago entre una población mayoritariamente de origen mexicano?

Éramos la única familia negra en mi bloque y desde niña estuve expuesta a una cultura diferente. La primera vez que me llamaron “the N word” [se refiere a uno de los insultos racistas más despectivos hacia las personas negras: nigger] fue un niño del barrio. Así fui consciente de que yo era diferente y de lo que significa ser negra para los demás. Pero también me permitió ver que yo no tenía por qué ser igual que los demás. Aprendí que todos merecemos resperto por el mero hecho de ser humanos y supe que yo tenía un papel en hacerlo posible.

Usted suele decir que es importante hacerse la pregunta: "¿Quién soy yo?"

Yo soy hija de unos padres que migraron a Chicago desde Misisipí. Vengo de un legado de personas que han resistido, que han imaginado un mundo diferente y que han trabajado mucho para construirlo. Son muchos siglos de opresión y es una lucha muy larga. No es un cambio que pueda hacerse de la noche a la mañana; nunca lo ha sido, no lo es ahora y nunca lo será.

Biografía sin etiquetas

Se define como  negra, lesbiana y queer, que rechaza todas las etiquetas basadas en la sexualidad para englobar todas las experiencias humanas.

Fundadora del Centro para el Liderazgo y la Transformación de Chicago y del Black Youth Project 100, su activismo se centra en formar líderes comunitarios para la larga lucha por la justicia social.

Ha volcado  su experiencia en las calles y su pensamiento en un libro que la editorial Consonni  ha traducido al español: 'Sin concesiones. Preceptos negros, queer y feministas para movimientos radicales'. Es «una guía para activistas del siglo XXI».