02 jun 2020

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Jared Diamond: "Que el Gabinete Trump renuncie o se suicide"

Elisenda Pons

Jared Diamond: "Que el Gabinete Trump renuncie o se suicide"

El divulgador que entusiasma a Bill Gates enmienda la gestión del presidente de EEUU, incluida la del covid-19

Núria Navarro

Las webs de recomendación de lectura para el confinamiento en EEUU incluyen títulos de Jared Diamond. Un indicador de su potencia. En su último ensayo, 'Crisis' (Debate), propone tratar los declives colectivos como si fueran naufragios personales: con una terapia de 'shock' en pocos y decididos pasos. Pero, cuando lo publicó, no contemplaba el biogeógrafo norteamericano –como nadie sobre la faz de la Tierra– la aparición y feroz propagación del covid-19, ni sus efectos sobre la dinámica de la población.

-Alerta de amenazas que nos podrían fulminar en 30 años, y el virus no está entre ellas. ¿Sorprendido?
-El coronavirus no es una amenaza existencial para la humanidad, no supone el fin de la vida tal y como la conocemos.

-Da miedo preguntar cuáles son.
-Insisto en que son cuatro: la amenaza nuclear, la emergencia climática, el uso no sostenible de los recursos y la desigualdad.

-¿Alguna le quita más el sueño que otras?
-Me inquietan las cuatro a la vez. No existe una solución única para tener un matrimonio feliz. Es como la pareja que soluciona los problemas de sexo, religión y dinero, pero no se ponen de acuerdo en relación a los hijos. Acaban en divorcio. La de efectos más rápidos es la nuclear, que puede matar a todos en tres meses -y la posibilidad de una guerra nuclear por error es mayor que en 1980-. Pero las otras tres pueden hacer desaparecer la civilización tal y como la entendemos en el primer mundo.

"El coronavirus no es una amemanaza
existencial para la humanidad, no supone el fin de la vida tal y como la conocemos"

-¿En el primer mundo?
-En el 2050, si no pasamos a un crecimiento razonable, la gente a la que le va a ir bien serán mis amigos de Nueva Guinea porque saben fabricar herramientas con piedras y cultivar la tierra.

-Su esposa, psicóloga clínica, le ha inspirado algunas herramientas para abordar crisis.
-Sí. Un año después de casarnos, Marie [Cohen] empezó a formarse en terapia de crisis para resolver casos de alto riesgo en seis semanas. La había formulado el psiquiatra Erich Lindemannun para tratar a víctimas del incendio en una sala de fiestas de Boston en 1942, en el que murieron casi 500 personas. Entre las pautas, destacaban: el reconocimiento del problema, la asunción de responsabilidades y la aceptación de ayuda. 

-¿Y vio que las pautas servían para crisis nacionales?
-Sí. Si una persona tiene un problema, se fija en otra para ver cómo ha salido de él. Si una nación lo tiene, puede utilizar a otra nación como modelo para resolver crisis. Nosotros, los norteamericanos, por ejemplo, ante problemas de atención sanitaria, pensamos que somos muy especiales y que no tenemos nada que aprender de nadie. ¡Es una estupidez!

-Aunque el coronavirus no entre en su tablero, ¿el método puede funcionar?
-Funciona el criterio de autoevaluación honesta. Inicialmente, China e Italia no obedecieron este criterio. Y es evidente que el Gobierno federal de Estados Unidos no lo obedece.

"China, Italia y ahora EEUU no han obedecido al criterio de 'autoevaluación honesta' de la pandemia"

-Vive en California, uno de los estados más castigados por la pandemia. ¿Una recomendación al Gabinete Trump?
-Le recomiendo que renuncie o se suicide. 

-¡Caramba!
-Quiero que se largue del poder. Antes del virus, en California se estaba trabajando intensamente para frenar sus malas acciones.

-Su antipatía va en aumento. Ya lo tenía por "un malvado".
-En el pasado, EEUU tuvo presidentes que intentaron hacer cosas buenas pero tomaron decisiones equivocadas. Trump intenta hacer cosas malas, como destruir el medio ambiente, destrozar el sistema educativo, desaprovechar la ocasión de firmar un acuerdo con Irán sobre armas nucleares, retirar las tropas de Siria sin preaviso y ahora no hacer caso de las recomendaciones sanitarias. Eso es propio de un malvado. Y podríamos entrar en el terreno personal...

-Entre, entre.
-Tener sexo con mujeres que no eran su esposa una semana después de que diera a luz a su hijo no es un buen modelo. Y pagarle a esa mujer 150.000 dólares para comprar su silencio, tampoco. Aun así, lo dramático es que no hay democracia.

-¿Así, con todas las letras?
-Sí. Tenemos problemas graves como la inmigración, pero quizá el peor es tener un sistema electoral que no permite a los ciudadanos votar.

-Las presidenciales son en noviembre, si el virus lo permite.
-En EEUU no basta con ser ciudadano, tienes que demostrarlo. Le parecerá un chiste malo, pero en Alabama, un estado con muchos afroamericanos, el estado en manos republicanas aplicó una ley que decía que, para poder votar, se debía mostrar el carnet de conducir –que la mayoría de afroamericanos no tiene– y cerraron las oficinas que emitían el documento.

"Espero que la civilización que salga de esta emergencia sanitaria reconozca mejor los intereses compartidos de todo el mundo"

-Para resolver crisis, dice usted, hay que "ponerles un cerco". ¿Se anima a trazarlo en España?
-Antes –y seguramente después– de la emergencia sanitaria, el tema más grave es el catalán. Cuando esto pase, España debe prestar atención a lo que han hecho otros países. No es el único que tiene movimientos secesionistas. Canadá ha sabido gestionar las aspiraciones de Quebec –donde las exigencias han perdido potencia–, y los Países Bajos, los de Frisia; y Suiza tienen cuatro cantones distintos. España deberá analizar estos casos, interesarse en escuchar, y si tuviera un presidente que hablara catalán, tanto mejor.

-¿De qué le gustaría independizarse, personalmente?
-Realmente de nada. Estoy muy contento de ser dependiente de mi mujer –ella es la que me ha dicho que me ponga siempre americana roja para salir en las fotos– y de mis gemelos, Max y Joshua, que ahora tienen 32 años, y de ser californiano.

-Procede de judíos de Besarabia, en Moldavia.
-Pero soy ateo.

-Tendrá una idea de cómo desatascar el conflicto en Israel.
-No vamos a hablar de este tema.

-¿Por qué?
-No quiero que me disparen.

-¿Es una broma?
-(...) Es un problema crónico desde que se fundó el Estado de Israel. Tienen acuerdos con Egipto y Jordania, pero no con los palestinos. Ellos sostienen que su tierra les fue robada y los israelís aseguran que era suya hacía 2.000 años.

"Vivo el confinamiento con estrés, pero tengo más tiempo para escribir artículos, observar pájaros y tocar el piano"

-Volvamos al covid-19. ¿Qué civilización diría que saldrá el 'día después'?
-Espero que la nueva civilización reconozca mejor los intereses compartidos de todo el mundo.

-Mientras, ¿cómo vive el confinamiento?
-Con bastante estrés, pero con más tiempo disponible para escribir artículos, observar pájaros y tocar el piano.

-Dos aficiones que, según tengo entendido, rozan la obsesión.
-Me encantan las cantatas de Bach, las piezas de piano y violín de Beethoven que suelo tocar con un amigo, me apasionan los idiomas –leo en italiano cada día, porque amo la lengua y es un buen ejercicio contra el alzhéimer– y observar los pájaros de Papúa Nueva Guinea.

-Ahora lo tiene francamente mal para observarlos.
-Me entretengo identificando los pájaros que sobrevuelan mi calle, en Los Ángeles.

-¿Nada de estiramientos en el jardín trasero?
-Nada. A uno de mis gemelos le gusta el deporte y veo con él el fútbol, básquet y béisbol.

-¿Redes sociales?
-Ni redes ni ordenador. Me resultan frustrantes. Mi secreto: un lápiz de punta fina y papel. Siempre los llevo en el bolsillo. Luego lo dicto todo a mi secretaria.

-Una conclusión desde su salón: ¿vamos hacia una época oscura?
-Eso dependerá de las decisiones que todos tomemos, de quién gane las elecciones estadounidenses, de qué hará China en el futuro, de ese' brexit' que puede convertir a Reino Unido en un país de tercera... Quién sabe. Igual vamos hacia un mundo brillante.