30 mar 2020

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Rosalía, cuajada de logos ’fake’ de Louis Vuitton, en el festival de Coachella.

Apuntes de Coachella: logos 'fake', afrofuturismo y brilli brilli

Noelia Sastre

Acabaron los dos fines de semana de Coachella y ya están todas las fotos, los 'looks', las modelos y 'celebrities', los clanes familiares, la flamenca Rosalía y hasta la misa del iluminado Kanye West. Si el año pasado fue Beyoncé la que montó un histórico 'show' de 105 minutos para el que se preparó durante meses después de dar a luz a mellizos, como cuenta en su documental de Netflix 'Homecoming', este año Ariana Grande se ha embolsado la misma cantidad que la diva Knowles-Carter (8 millones de dólares) por sus dos conciertos, según publica 'The Blast'. 

MONOGRAMAS PIRATAS. Bad Bunny, con el logo 'fake' de L&V de Imran Moosvi.

El festival, que nació hace 20 años en Indio (California) como una réplica de los europeos, ha crecido desde las 37.000 entradas vendidas en 1999, cuando sus fundadores perdieron 850.000 dólares y tuvieron que pagar a Beck, Rage Against the Machine y Tool con mucho retraso, hasta las 250.000 personas y 114 millones de facturación en el 2017, batiendo récord de caja y acumulando premios. También ha crecido su relación con el arte, las instalaciones y la escultura. Si en los primeros años lo reciclaba del Burning Man por falta de presupuesto, hoy es uno de sus proyectos más cuidados, con dirección artística y nombres como el arquitecto Francis Kéré o los estudios Office Kovacs y Newsubstance en este 20º aniversario. 

AFROFUTURISMO. La cantante Janelle Monáe, de comandante de un afroplaneta. 

Por aquí han pasado todos, incluyendo enormes regresos (Pixies, Jane’s Addiction, Iggy Pop and The Stooges, Faith No More, Pavement) y en esta última época muchos nuevos nombres que no han cumplido los 20. Y hasta aquí viaja una interminable lista de 'it girls', actores, diseñadores, músicos y miles de fans que dedican semanas a pensar qué meten en la maleta. Este año hemos visto, como siempre, mucho 'boho', camisetas vintage, ropa interior en el exterior, 'glitter', 'shorts' vaqueros, 'sneakers' con plataforma, botas de 'cowboy', vestidos vaporosos y lenceros, 'cropped top' de croché, encajes, bañadores y biquinis con falda. 

LEJANO Y AIREADO OESTE. La supermodelo Alessandra Ambrosio, con 'tops', vaqueros y amigas. 

Desde el escenario, Rosalía apostó por pantalón y chaqueta de vinilo rojo. En su actuación con el colombiano J Balvin, con quien comparte el tema 'Con altura', la estrella de Sant Esteve Sesrovires lució un chándal fucsia con el logo de Louis Vuitton y zapatillas blancas con plataforma de Naked Wolfe, las favoritas de Rita Ora, las hermanas Hadid Ariana Grande que, de rojo brillante, sorprendió en el último concierto con un dueto con Justin Bieber.

Ese mismo logo de Vuitton lo escogieron el puertorriqueño Bad Bunny y la angelina Billie Eilish. Lo firma Imran Moosvi, aka @imran_potato, el diseñador que se ha hecho famoso reinterpretando los monogramas de LV o Gucci en Instagram, colocándolos en su ropa como hizo Dapper Dan en los 80, el diseñador de Harlem que vistió a los raperos neoyorquinos y copió los logos de lujo para la gente de la calle. En un homenaje al «sastre del hip hop», la propia Gucci versionó sus creaciones en el desfile Crucero del 2018. Siguiendo su ejemplo, Moosvi afirma que siempre le han gustado visualmente. Por eso versiona de todo con ellos, desde denim hasta calzado o vestidos. 

CHÁNDAL DE ETIQUETA. La modelo Winnie Harlow conjunta el chándal con el salto de cama.

Janelle Monáe mostró cinco looks de inspiración militar, como body y chaqueta de látex de Dead Lotus Couture, botas de Chanel, sombrero a medida de Ruslan Baginskiy y gafas de Nicholas Kirkwood, que según ha explicado su estilista, Alexandra Mandelkorn, «tenía un rollo muy Matrix, una especie de comandante de un afroplaneta del futuro que lidera una revolución». La artista quería mostrar algo del pasado, del presente y del futuro en Coachella, porque «su álbum Dirty Computer tiene mucha influencia de los 80, pero también intentamos recrear algo futurista», explica la estilista a The Hollywood Reporter, en una elaborada narrativa del show muy alejada del total look vaquero de Charlotte Gainsbourg, tan francesa. 

'GLITTER'. La 'influencer' Caroline Einhoff, con estricto 'dress code' de purpurina.

 
También Hailey Bieber y marido (Justin) iban de vaquero. La modelo Alessandra Ambrosio alternó el chándal sexi –al que también se sumó su colega Winnie Harlow– con el biquini y el batín. Emily Ratajkowski se apuntó al estampado de leopardo; Rachel Zoe, al vestido largo de flores, y Paris Hilton al 'look' galáctico con estrellas en el pecho de purpurina, adorno con el que 'influencers' como Caroline Einhoff se pintan algo parecido a un 'top'. 

ESPIRITUALIDAD. West ofició un 'servicio dominical' de música espiritual y convirtió el malva en el color de la nueva cofradía.   

Y luego están los clanes familiares. El servicio del domingo que montó Kanye West en una colina, un formato insólito anunciado solo tres semanas antes, reunió al clan Kardashian al completo, madre incluida. Todas con top y falda larga, de blanco o en tonos neutros, grises, malvas y morado empolvado, a juego con la estrella. Acompañaban al rapero un centenar de cantantes de góspel, bailarines y músicos. Los temas tenían arreglos de música espiritual y hubo invitados especiales como Kid Cudi, Teyana Taylor y DMX. La otra familia, los Smith, disfrutaron del festival desde el escenario, entre el público y en las fiestas. Will Smith irrumpió por sorpresa en el concierto de su hijo Jaden, en el que también actuó su hermana Willow bajo la atenta mirada de la matriarca, Jada Pinkett Smith.