CONFLICTOS INTERNACIONALES CON MÚSICA

Eurovisión: el festival de los superlíos geopolíticos

El certamen, nacido para reconciliar a adversarios en la segunda guerra mundial y forjar una identidad europea, es escenario continuo de tensiones entre países

Turquía abandonó Eurovisión en el 2012 coincidiendo con el giro islamista de su gobierno.

Turquía abandonó Eurovisión en el 2012 coincidiendo con el giro islamista de su gobierno. / AFP / ARIS MESSINIS

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CARLES SAVALLS

Escenario de cantantes, músicos, compositores, bailarines, coreógrafos… Eurovisión, no obstante, ha sido y sigue siendo algo más que eso. El popular concurso europeo de la canción es, también, un escaparate donde los países participantes se presentan a sí mismos ante Europa tal como quieren ser vistos. Es, asimismo, un escenario más en que se proyectan filias y fobias entre países por razones políticas; el conflicto de este año entre Ucrania y Rusia no es una excepción; Armenia y Azerbaiyán lo arrastran desde su debut en el concurso. El festival no se entiende al margen de la historia de Europa. España, por ejemplo, debutó cuando Occidente valoraba más ser un acérrimo anticomunista que haber recibido apoyo de Alemania en la guerra civil. Los países del Este, con Rusia a la cabeza, entran en liza cuando cae el Muro de Berlín y los antiguos bloques se disuelven. El certamen, hoy, es una prueba más de la globalización planetaria, con la casi total homogenización idiomática y de estilos musicales.

FRANQUISMO

LA DICTADURA DE FRANCO no escatimó esfuerzos para mostrar una España abierta y moderna con motivo del festival de 1969. Juan José Rosón, director técnico de TVE, declaró que organizar el certamen era una cuestión de Estado por la imagen que transmitiría del país a toda Europa. Por ello, y como escenario, se eligió el Teatro Real de Madrid; uno de los más importantes de Europa; para presentar el 'show' se fichó a Laura Valenzuela (foto), estrella televisiva del momento, y el diseño del cartel del festival se lo encargaron a Salvador Dalí. Durante la retransmisión, TVE emitió el documental 'La España diferente', que mostró las principales joyas turísticas del país y su desarrollo económico y en infraestructuras. Cinco días antes del festival, el régimen decretó el fin del estado de excepción, que aún había de durar un mes más. No obstante, Austria se negó a participar para condenar la dictadura y un locutor sueco dimitió al no querer viajar a España por motivos ideológicos. 

BALCANES

«YuGOSLAVIA ES COMO UNA ORQUESTA», cada parte con su propio mecanismo pero, juntas, actuando como «un gran conjunto sinfónico». Así describieron al país anfitrión del festival de 1990 los presentadores del certamen. Un año después, Croacia Eslovenia proclamaban unilateralmente su independencia. Durante el 'show' se emitió un vídeo que mostraba los contrastes del país; desde los casinos y las playas nudistas hasta los oficios religiosos de la ortodoxia cristiana. Pese a tener un régimen socialista, Yugoslavia fue el único país del Este en participar en Eurovisión antes de la caída del Muro de Berlín. Tito, su líder, mantuvo buenas relaciones con Occidente ante la mirada recelosa de Moscú y lideró el movimiento de países no alineados; ni con EEUU, ni con la URSS. El festival se celebró seis meses después de la caída del Muro. Ese año, hasta cuatro canciones fueron dedicadas a los cambios políticos experimentados en Europa; la alemana se tituló 'Libres para vivir' y la austríaca, 'No más muros'. 

LÍBANO-ISRAEL

ALINE LAHOUD Y SU ‘QUAND TOUT S’ENFUIT’  llegaron a ser una de las propuestas favoritas del festival del 2005, que se celebró en Kiev. Y eso que era la primera participación del Líbano en el 'show'. Pero Eurovisión empezó a sospechar al ver que la web de Tele Liban omitía toda referencia a la participación de Israel en el certamen de ese año: los libaneses no querían emitir el programa en su totalidad, sino cortando la emisión justo cuando actuaran sus vecinos hebreos, con quienes estaban en conflicto. Eurovisión no lo aceptó, así que al final optaron por retirarse. Marruecos participó una vez; en 1980, justo cuando Israel se tomó un año sabático. Turquía lo dejó en el 2012 coincidiendo con el giro islamista de su gobierno. Dicen que no están de acuerdo con el sistema de votación, pero a nadie se le escapó el escozor que crearon el beso entre dos mujeres en Finlandia-2013 y la presencia de Conchita Wurst, ¡una mujer barbuda!, al año siguiente.

TURQUÍA-GRECIA-CHIPRE

LA OCUPACIÓN DEL NORTE DE CHIPRE por parte de los turcos en 1974 es la causa de la animosidad entre Grecia y Turquía. Los griegos boicotearon el festival de 1975 como protesta por el debut de Turquía ese año. Y Turquía no participó en 1976 porque entendía que la canción que iba a llevar Grecia era una indirecta sobre la ocupación de la isla, con referencias a ruinas, bombas de napalm y a campos de refugiados. Turquía, no obstante, emitió ese festival, y llegado el turno de la actuación griega, sobreimpresionó en pantalla la letra de una canción nacionalista turca. Turquía no votó a Grecia hasta 1988 y a Chipre, hasta 2004; ¡23 años después del debut de los isleños en el show! Fue en esa época en que la situación empezó a desencallarse, coincidiendo con el inicio de conversaciones para resolver el estatus de la isla y la apertura del norte de Chipre para los grecochipriotas del sur. Grecia y Chipre nunca han dejado de votarse bien alto entre sí.

GEORGIA

8 DE AGOSTO DEL 2008:  el Ejército de Georgia comienza una ofensiva con el objetivo de acabar con los rebeldes de Osetia del Sur. Se trata de una región con mayoría rusa que reclama su independencia y a la que Moscú da su apoyo desde que Georgia decidió solicitar su ingreso en la OTAN. La guerra duró solo cinco días. En este contexto, Georgia elige a sus representantes para el festival del 2009, que se celebraba… ¡en Moscú! La banda pop Stefane & 3G debía concursar con un tema titulado 'We don’t wanna put in'; es decir, 'No queremos expresar', refiriéndose al mal humor y a las malas vibraciones. Pero Eurovisión dice que no cuela; que ahí hay intencionalidad política para cantar que no quieren a Putin, presidente del Gobierno ruso. Les dejan cambiar la letra, pero Georgia dice que ¡ni hablar! y se retira. Un año antes, la ucraniana Verka Serduchka coló un Russia goodbye! en un hábil juego ahí donde había que cantar lasha tumbai. 

ARMENIA-AZERBAIYÁN

LOS DOS PAÍSES ESTÁN ENFRENTADOS por Nagorno-Karabaj, un enclave ubicado en territorio azerí con población mayoritariamente armenia. Se independizó unilateralmente en 1991; la crisis derivó en una guerra en la que Armenia tomó parte a favor de los secesionistas. La pugna eurovisiva entre ambos países empezó en el 2006, cuando los armenios debutaron con un artista de Nagorno-Karabaj. En el 2009, el jurado armenio anunció sus votos con una foto de la capital de la región secesionista al fondo. Ese mismo año, la policía azerí detuvo a los 43 votantes por la canción de Armenia acusándoles de haber amenazado la seguridad nacional con sus gustos musicales. En 2015, Armenia compitió con un tema que pedía a Azerbaiyán que no niegue el genocidio armenio de 1915. Los azeríes nunca han votado a Armenia; esta ha dado una vez un solo punto a sus vecinos. 

EL PETRÓLEO

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AZERBAIYÁN ES APUNTADO por la comunidad internacional como un país sin libertades y con un régimen presidencialista autoritario. Pero es, también, uno de los principales productores de petróleo y uno de los países más ricos del mundo. Ganó el festival del 2011, así que, para organizar el del año siguiente, tiró la casa por la ventana. Edificaron un pabellón, el Crystal Hall de Baku (foto), con capacidad para 23.000 espectadores. Les costó 3,2 millones de euros. Eso sí, hubo expropiaciones forzosas para demoler todo lo que molestara. Invirtieron 70 millones de euros en renovar la capital y hasta impartieron clases de inglés a policías, taxistas y voluntarios para dar buena imagen. Amnistía Internacional denunció la brutalidad con que la policía disolvió una manifestación que pedía el fin de la corrupción y el respeto a los derechos humanos.

REVOLUCIÓN NARANJA

MEDIO AÑO DESPUÉS de su primera victoria eurovisiva, Ucrania vivía la Revolución Naranja; movimiento político y ciudadano que protestaba contra lo que consideraba un pucherazo electoral que había dado la presidencia al líder pro-ruso Víktor Yanukovich. Tras una nueva convocatoria a urnas, el candidato europeísta Víktor Yushchenko se alzó con la victoria. Fue proclamado presidente cuatro meses antes del festival en Kiev. Corría el año 2005. Ucrania se presentaba ante Europa compitiendo con el que fue el himno de la Revolución, el 'Razom nas bahato', que rezaba '¡somos muchos y no podemos ser vencidos!' En un acto de afirmación de poder ante Europa, el presidente bajó al escenario a entregar en persona el premio a la ganadora de ese año, mostrando su rostro desfigurado por el intento de envenenamiento de que fue víctima.