CRÓNICA EUROPEA

Escocia: 'in' o 'out'

La campaña electoral escocesa está marcada por la independencia Electorado y partidos se dividen entre el 'no' y el 'sí' en el referendo de septiembre y el 'no' o el 'sí' a la UE

Clientes de un bar en Edimburgo con Nick Clegg en televisión.

Clientes de un bar en Edimburgo con Nick Clegg en televisión. / REUTERS / SUZANNE PLUNKETT

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Alexandra Santaella Benítez
Alexandra Santaella Benítez

Estudiante de Comunicación y chef de una pizzería. Edimburg.

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Las elecciones europeas en Escocia están marcadas por el referendo por la independencia de septiembre. Una Escocia como parte de Europa, y/o una Escocia como parte del Reino Unido conllevan ineludiblemente varios debates que se entremezclan entre ellos y en los que los aliados en un tema son adversarios en otro. Pese a las diversas opiniones de los candidatos a representantes europeos respecto la relación entre el resultado de las elecciones europeas y el futuro referendo, no hay duda de que la consulta del 18 de septiembre tiene un peso importante en la campaña de las elecciones europeas y que puede influir en el porcentaje de participación y, desde luego, en el resultado.

Por un lado, se encuentran los partidos que apoyan el sí a una Escocia independiente: el SNP (Partido Nacionalista Escocés) y los verdes. En el otro bando, nos encontramos el Partido Laborista, los conservadores, los liberaldemócratas y UKIP. A partir de esta premisa, los partidos se dividen en sus ideas respecto a pertenecer o no a la UE. El SNP defiende una Escocia independiente dentro de la UE sin plantearse un portazo en caso de que gane el . En esta creencia in le acompañan, con diferencias de intensidad, los verdes, el Partido Laborista y los liberaldemócratas. Eso sí, difieren en qué sucederá si en el referendo gana el :  Mientras el SNP muestra la firme convicción de que Escocia podrá formar parte de la UE basándose en la premisa de que lleva más de 40 años cooperando con Europa y por tanto no se consideraría la suya como una petición de un país completamente nuevo, los otros partidos muestran su preocupación por el posible futuro proceso al cual tendrá que ser sometida la nación escocesa en caso de que se proclame independiente.

Cameron y Salmond

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Al otro lado, en las filas del out, se ubican los dos partidos que rivalizan por los votos de los ciudadanos contrarios a pertenecer a la UE. Los conservadores, capitaneados por el primer ministro británico, David Cameron, apoyan una reforma en las relaciones con Europa por la «dudosa» gestión que esta ejecuta en diversos aspectos económicos y de inmigración. Así, hablan de un referendo en el 2017 para dar a los ciudadanos la opción de decidir si pertenecer o no a la UE. Fecha en la que el partido ya habrá ganado, o no, las elecciones generales del 2015. El UKIP defiende un no rotundo a la UE criticando con dureza la actuación de los conservadores y, en concreto, del primer ministro.

El antieuropeísta UKIP no solo tiene en su punto de mira a Cameron, sino a Alex Salmond, al que acusa de ser un fanático federalista europeo que defiende la incongruencia de querer ser una nación independiente y pertenecer a un club donde las leyes son superiores a las de su nación. El UKIP sostiene que el Reino Unido tiene que ser independiente devolviendo su poder a cada parte, y a cada ciudadano, propuestas con las que defiende sus duras posturas contrarias a la inmigración y a los inmigrantes. El UKIP argumenta que la Unión Europea permite que la inmigración entre incontroladamente en el Reino Unido y cope puestos de trabajo, dañando los servicios públicos y contribuyendo a que bajen los salarios. Se da la paradoja de que en Escocia se han organizado protestas contra el UKIP pero que las encuestras dicen que pisa fuerte en territorio escocés.