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LOS ALCALDES HACEN BALANCE | CORNELLÀ DE LLOBREGAT

Antonio Balmón: "El problema no es la inmigración, sino la degradación del espacio público, que la hacemos todos"

El primer edil de Cornellà conversa con EL PERIÓDICO en el marco de un ciclo de entrevistas de balance del mandato con los principales alcaldes metropolitanos

"Se lo dije al 'president' Quim Torra: no es que hayamos estado desprotegidos, es que no nos hemos sentido acompañados", apunta Balmón sobre la Generalitat

Joan Salicrú

Entrevista a Antonio Balmón, alcalde de Cornellà de Llobregat. / POL ALFAGEME Y JOAN SALICRÚ (VÍDEO); JORDI COTRINA (FOTO)

Antonio Balmón (Barcelona, 1960), con catorce años a sus espaldas gobernando, es uno de los alcaldes más veteranos del Baix Llobregat; de los pocos hombres que resisten en una comarca donde hay cada vez más alcaldesas. Reivindica no tener Twitter para huir del ruido que centra este periodo político, se muestra reacio con la moda de las remunicipalizaciones que entusiasma a parte de sus compañeros de partido y es partidario de una mayor coordinación entre los municipios del Área Metropolitana de Barcelona. No hay tregua para un socialista discreto, que admite poner distancia a la magnitud de los problemas y que quiere seguir "madurando la barrica", en referencia a un posible cuarto mandato, si las urnas se lo permiten.


Pregunta (P). ¿Qué acciones destacaría del presente mandato? ¿Ha sido un mandato convulso a raíz de la tensión generada proceso soberanista?

Respuesta (R). Más allá de todas estas tramontanas, algunas de las cuales aún continúan, hemos podido hacer muchas cosas. Y si no las hemos podido hacer ha sido por culpa y responsabilidad nuestra. Hemos encontrado aliados a nivel político en la ciudad, y hemos reforzado alianzas para poder sacar adelante nuestro compromiso electoral y desarrollo de Cornellà. Y vuelvo a decirlo: si hay cosas que no se han hecho bien, solo es responsabilidad nuestra.

P. En todo caso, ¿qué iniciativas concretas remarcaría?

R. Para empezar, las propias del municipio, que son defendernos. Dentro de esta situación convulsa, hemos defendido y crecido en ofertas, actividades y equipamientos. En segundo lugar, en términos de gente desempleada, el año pasado contratamos a 500 personas, algunas con programas de la Generalitat, muy pocas; de la Diputació de Barcelona; y del área metropolitana, pero la mayoría con gasto del Ayuntamiento. Hemos incrementado nuestro gasto social, vaya.

También nos hemos protegido de la fractura que provoca el debate identitario en Catalunya. Y, por otra parte, hemos demostrado que Cornellà se puede naturalizar: puede tirar hacia adelante un nuevo proyecto de transformación. Hoy esto es un hecho, no son palabtas. Cuando hace seis años empezamos a hablar de una sostenibilidad social y a la vez ambiental, nadie nos creía. Ahora tenemos resultados y no nos hemos detenido. 

P. ¿Otros proyectos a comentar, aparte de los planes de empleo?

R. La puesta en marcha de la escuela de humanidades, ahora que no está de moda. El inicio de la construcción de una nueva escuela municipal de música para ampliar la oferta. La construcción de dos nuevas bibliotecas: acabaremos con 5 bibliotecas para 90.000 habitantes, en lo que es una apuesta muy fuerte por la lectura y por fomentar el conocimiento. Y la escuela deportiva social, para niños que no puedan acceder o competir deportivamente pero que sí pueden hacer actividades deportivas.

También me gustaría destacar la transformación física de la ciudad. El no ser agresivo contra el coche pero demostrar que las calles pueden tener otro uso, que puede haber un diálogo franco sin tener que ser agresivo con nadie. Esto quiere decir humanizar la ciudad, ocupando las calles con actividades de innovación y de participación coletiva, así como también quiere decir reducir el espacio por donde pasan los coches y ampliar el de las personas.

"Si no te acompañan, que es lo que ha pasado, hay una parte de tu ciudad que sufre mucho"

Antonio Balmón

Alcalde de Cornellà de Llobregat

P. Desde la realidad local concreta, cuál es su visión: ¿se ha acabado ya la crisis?

R. Nadie certificó cuándo comenzaba la crisis, y ahora esperamos que alguien certifique que ha terminado. Yo tengo que decir que, en los últimos dos años, en Cornellà, los datos son buenos. Tenemos más gente trabajando en la ciudad que antes de la crisis. El Ayuntamiento da una respuesta desde el punto de vista de la contratación para evitar que el paro sea un problema. Por lo tanto, sí que estamos en la salida de la crisis, pero tenemos que hablar de las consecuencias.

Tenemos en marcha un programa de ampliación de rentas, que a mí no me gusta demasiado. Ofrecemos complementar ingresos durante seis meses a personas que hacen jornada completa pero que no llegan a fin de mes. Yo de esto no estoy muy orgulloso porque creo que es una vergüenza. Cuando pusimos en marcha este programa, lo hicimos porque podías identificar muy rápido quién estaba en el paro porque aparecía en las listas. ¿Pero cómo identificas a la gente que está trabajando y no llega a fin de mes? Dentro de tus posibilidades, identificas problemas e intentas abordarlos. Hace un rato ha venido a verme una señora que tiene su marido con Alzheimer y que dice que necesita ayuda pero que nadie le da respuestas. Y yo le he comentado que quien tendría que darle respuestas…está en otra película. Se nota, esta parálisis. Y los ayuntamientos, sean del partido que sean, han buscado soluciones, cada cual en función de sus posibilidades. 

P. Hay peligro, no obstante, de que los ayuntamientos terminen ocupándose no solo de sus competencias sino de todas sus incumbencias, como decía el alcalde de San Sebastián Odón Elorza.

R. No, porque no pasará. Lo que sí pasará, y esto sí que es un peligro, es que nadie haga nada, que estas personas queden desprotegidas. Que los poderes públicos no hagamos nuestro trabajo.

P. Hablando de sentirse desprotegidos, ¿en este mandato se han sentido desprotegidos por la Generalitat?

R. Se lo dije aquí mismo al president Quim Torra. No es que hayamos estado desprotegidos, es que no nos hemos sentido acompañados. Es un cambio que tenemos que hacer entre todos. Un ayuntamiento identifica cuáles son los problemas reales de la ciudad. No son hipótesis. Pero las otras instituciones deben acompañar. Si no te acompañan, que es lo que ha pasado, hay una parte de tu ciudad, de tu comunidad, que sufre mucho. 

P. ¿Y qué le respondió él?

R. Yo creo que está pasando un proceso de aprendizaje. Él no viene de esta realidad, de esta esfera. Yo siempre explico que, de los últimos tres presidents, desde que estamos en esta situación, el que ha estado más preocupado ha sido Artur Mas. El resto se han alejado de la gestión y del propio trabajo de la Generalitat, independientemente de sus creencias y voluntades políticas.

Antonio Balmón, alcalde de Cornellà de Llobregat, durante la entrevista con EL PERÓDICO.  / jordi cotrina

P. A pesar de la "tramontana" a la que hacía referencia, ¿la interlocución con la Generalitat existe? ¿Hay normalidad institucional?

R. Siempre hemos querido tener un diálogo institucional porque eso, al final, tiene una finalidad positiva para la gente. Ahora estamos recuperando algunos proyectos de ciudad que para nosotros son muy importantes. En términos de salud, tenemos previsto generar un nuevo espacio para urgencias de 24 horas, con más servicios; en términos de  movilidad, creo que pronto será una realidad la conexión viaria y peatonal Cornellà-Castelldefels, con la transformación de la C-245; y, en educación, hay necesidades que se están produciendo a raíz del cambio demográfico y que produce un problema detectado en la Secundaria. Creo que aquí hay voluntad por parte de todos de encontrar caminos. Espero que así sea. Confío. En este sentido nunca haré crítica política.

P. Cornellà inició el movimiento de ciudades reclamando a la Generalitat abonar las subvenciones para guarderías que dejó de pagar. Ahora, el conseller Bargalló ha anunciado la vuelta a la anterior política. Habrá respirado aliviado, ¿no?

R. Tuvimos que abrir un camino que nos salió bien, pero preferiría que esto cambiara y nos pudiéramos entender de otro modo. Y si defendemos que esta edad educativa es obligatoria…pues asumámoslo de una vez. De todos modos, me preocupa más que en el año 2018, a punto del 2019, si alguno de nosotros tiene un niño o una niña que tiene otras capacidades que le provocan muchas dificultades...me preocupa que esto no esté regulado dentro de nuestro sistema educativo de manera normal. Esto en Cornellà pasa.

Si yo tuviera un hijo en estas condiciones, no podría entrar en el sistema educativo. Hace 40 años lo podría entender, ahora no. Como tampoco entiendo que si la Formación Profesional o la Secundaria no dan salida a una niña o un niño de esta ciudad, yo tenga que tirar de dos fundaciones de la ciudad y a veces poner en riesgo las subvenciones de la ciudad...no puede ser.

P. El 2019 hará cuarenta años de las primeras elecciones en los ayuntamientos tras la reanudación democrática. ¿Cada vez está más claro qué deben hacer los ayuntamientos o cada vez su perfil está más desdibujado? ¿Qué más debería hacer el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), según usted, que es su vicepresidente ejecutivo?

R. Yo creo que, cuando el ciudadano va a votar en las municipales, debería saber qué vota y las personas que nos presentamos deberíamos explicar los límites de lo que podemos hacer. Porque hay una parte nuestra que es influir, reivindicar y presionar, pero por otra parte no podemos decir: "Los otros son quienes tienen la responsabilidad y no puedo hacer nada". La ley deja muy claro cuáles son las competencias. Y esto se debe tener claro, sobre todo para no engañar. Más en una época en que aplaudimos las mentiras y las falsedades...y nos hace gracia.

Respecto al AMB, pasa un poco lo mismo: mucha gente habla de ella sin conocimiento. Imagina que mañana decidimos que se suspende la AMB. ¿Qué pasaría? Habría cientos de miles de personas que no podrían desplazarse porque no habría transporte público; no sabríamos adónde llevar los residuos que vertemos a nuestros contenedores; el agua no saldría por el grifo; nadie protegería nuestras montañas o litorales y el medio ambiente en general...lo explico en negativo para entender qué se hace allí. A diferencia de otros municipio fuera del Área, los ayuntamientos del AMB los gestionamos con políticas mancomunadas.

Mucha gente nos dice qué harían ellos, pero creo que no tienen ni idea de lo que están hablando. El AMB es un trabajo de casi tres décadas al cual se le debe dar un valor y un respeto. Claro que tenemos que avanzar, pero nadie debe olvidar que, si ayuntamientos como Cornellà o El Prat no hubiéramos estado en estos 40 años, mucho de lo que hoy vemos no existiría, porque el espacio central siempre se lo quiere quedar todo, es endogámico. 

"El primer territorio de España donde se manifestó la extrema derecha institucionalmente fue Catalunya"

Antonio Bamón

Alcalde de Cornellà de Llobregat

P. En este mandato se ha abierto una línea de trabajo con la vivienda, a través de una empresa nueva junto con el AMB. ¿Qué balance hace? 

R. En mi opinión, hay que hablar de movilidad y vivienda porque son dos temas muy preocupantes: considero que la movilidad es un derecho universal. Por las consecuencias de la crisis, por las capacidades y disponibilidades económicas, por los sueldos que han bajado… muchas familias no pueden soportar muchas más tensiones económicas en vivienda o movilidad. Hay que ir poco a poco hacia una movilidad pública.

Por su parte, la vivienda es un elemento de dignidad. Hay que tener en cuenta que el 40% del parque de viviendas del área metropolitana tiene más de 60 años. Tenemos también toda la problemática del alquiler: gente que ya vive de alquiler en una dictadura económica, donde les pueden incrementar sin fin los precios de alquiler, cosa que solo se podría limitar por ley. O fabricar vivienda, que es lo que se pretende hacer desde el área metropolitana desde este momento. Esto es lo que nos interpela y tenemos que hacerlo con menos discurso y más materialización de esta voluntad política.

P. ¿Se ha entendido bien con la alcaldesa Colau, quien viene precisamente del movimiento reivindicativo de la vivienda?

R. Lo importante es el consenso. Si miras cualquier organización institucional, que haya un pacto entre tres fuerzas políticas donde la mayoritaria no ostente la presidencia y se sea capaz de gestionar y mandar conjuntamente con las otras dos fuerzas por encima de los partidos…hay que darle mucho valor. Hemos buscado un consenso, como se respiraba en el acuerdo de gobierno: políticas sociales, de vivienda, de inversión…políticas destinadas a mejorar el día a día de la gente. En esto hemos hecho un buen trabajo conjunto entre los ‘comunes’, nosotros [PSC] y ERC.

P. A raíz del trágico suceso por el que murió una persona de fe musulmana en una comisaría de Mossos de Cornellà, ¿la convivencia en la ciudad se ha resentido de alguna manera? Por otra parte, ¿tiene miedo de que la extrema derecha pueda hacerse hueco en los municipios con episodios como este, ahora que Vox parece totalmente en auge? De hecho, ya hubo concejales de Plataforma per Catalunya (PxC) en 2011 en varias localides del Baix Llobregat…

R. Sí, hay que recordar que el primer territorio de España donde se manifestó la extrema derecha en el poder institucional fue Catalunya. Lo digo porque algunos nos quieren explicar cosas como si tuviéramos mala memoria; aquí tuvieron representación y siguen estando. En algunos municipios llegaron a tener hasta 3 concejales. O sea que…cuidado.

Hay una parte de la sociedad que quiere escuchar esta propuesta. Para evitar esto, nosotros en Cornellà queremos actuar con autoridad, que no autoritarismo. Y actuar con autoridad quiere decir proteger a tu gente, en su casa, dentro de la propia comunidad.  Llevamos años en un barrio, Sant Ildefons, con esta problemática de mal uso de espacio público; con una presencia de una unidad de la Guardia Urbana desde las 18:00 h hasta las 2:00 h de la madrugada. Esta es su función: proteger el espacio público, conversar, dialogar. El tema de la inmigración siempre está aquí sobre la mesa, pero el problema no es la inmigración sino la degradación del espacio público, que no la hace solo el inmigrante, sino que la hacemos entre todos. 

Antonio Balmón, fotografiado en el Ayuntamiento de Cornellà. / JORDI COTRINA

P. ¿Pero está conjurado el peligro de la extrema derecha en el mundo municipal? Lo pregunto porque como ya entraron en las instituciones en su momento pero pasaron sin pena ni gloria…

R. Conjurado no lo sé, porque vivimos en una época muy rara. En Andalucía, el asunto estaba en la inmigración pero también en la contaminación que hace el procés. Algunos tendrían que reflexionar acerca de esto...

P. Usted fue a visitar a los presos independentistas a Lledoners a petición de Oriol Junqueras. ¿Cómo se sintió?

R. No fui como alcalde sino como responsable político; fui porque Oriol Junqueras, a quien conozco desde hace muchos años, quería hablar conmigo. Y estuvimos hablando. Sin secretos. Dialogamos, que es lo que tenemos que hacer, que no hace daño a nadie. 

P. ¿Cree que con él es posible entrar en una dinámica de reconciliación entre catalanes?

R. A mí me gustaría no utilizar la expresión reconciliación, sino la expresión ‘encontrar un camino conjunto’. Si hablamos de reconciliación, quiere decir que nos hemos hecho mucho daño y que tenemos que dejarlo todo de lado para buscar una salida. Yo prefiero pensar que podemos encontrar un camino. Ahora, todo depende de la inteligencia que demuestren unos y otros. Ahora mismo no se dan las condiciones.

P. ¿Para qué?

R. Para encontrar este camino.

P. Pero no le gusta hablar de reconciliación…

R. La reconciliación sería certificar lo que algunos quieren negar. Ya no solo la fractura, que está, sino sobre todo la ruptura, que es otra cosa. Reconciliar implica que nos hemos roto.

P. ¿Y usted cree que nos hemos roto o no?

R. Yo creo que estamos en la fractura pero que podemos encontrar un camino para fusionar estas fracturas. A nivel de ciudad es lo que intentamos. Nosotros lo intentamos la semana después del 1 de octubre. Buscamos solo un denominador común y lamentablemente hubo gente que no estuvo a la altura de la situación.

"Twitter es como lo que hacíamos en el bar: rápidamente rodaban cabezas y descalificabas a personas"

Antonio Balmón

Alcalde de Cornellà de Llobregat

P. ¿Y cuál puede ser el denominador común?

R. Cuando se da una situación que no te gusta, como el exceso policial, decir que no te gusta. Pero decir también que lo que no te gusta es que no haya diálogo, que impere la imposición.

P. ¿Y con Oriol junqueras y con posiciones de izquierdas eso será más fácil?

R. No lo sé, esto fue un diálogo entre dos personas que tenemos esta posibilidad: compartir y durante más de un par de horas expresar todo lo que pensábamos. Yo le dije que no iba a representar a nadie, simplemente a hacer lo que hemos hecho durante los últimos años: hablar.  

P. Ahora que menciona lo de hablar, antes ha dicho que ahora se habla mucho. Supongo que lo decía por el ruido de las redes sociales. ¿Por qué no tiene Twitter? 

R. No tengo Twitter porque no me interesa. Twitter es muy agresivo y fácil de expresar cosas respecto de las cuales después quizá te echarías atrás. Twitter es como lo que hacíamos antes en el bar: rápidamente rodaban cabezas y descalificabas a las personas. Yo creo que nosotros necesitamos espacios de desasosiego, para hablar y para entendernos. Tengo otros canales para contactar con la gente. Y me va muy bien: tengo el blog de la ciudad con 1.500 personas que al final del año me han escrito contándome cosas concretas de la ciudad. O personas que prefieren quedar y hablar.

Y, además, hay cosas que yo quiero controlar, por ejemplo lo que yo digo. Mi vida no puede estar hipotecada por estas cosas. Es evidente que hay distintas redes sociales y que cada una tiene respuestas y comportamientos diferentes, pero a mí me interesa más la proximidad física. Y me va muy bien. El otro día me fui a dar una vuelta y con diez jóvenes estuve hablando durante 40 minutos. Por Twitter eso es imposible.

P. ¿Qué le dijeron esos jóvenes?

R. Comenzaron provocando, que ya me gusta, y terminamos hablando de la realidad. Fue interesante. Descubrí algunas pocas cosas pero interesantes y verifiqué lo que ya sabía: que quieren resultados. Yo es que estoy continuamente hablando con gente…

P. Que haga catorce años que es alcalde le permite tener una perspectiva de las cosas.

R. Yo no pongo distancia a las cosas, sino a la magnitud de los problemas. Pero cuando recibo a alguien como hace un rato…no pongo distancias. Si puedo ayudar…la ayudaré. Lo que no haré es decirle una mentira. Para mí es muy importante porque en el fondo, para crear y construir una comunidad como la que tenemos en Cornellà, se debe hacer desde miradas complejas y francas. Es lo que hemos hecho entre todos y todas, independientemente de los partidos políticos. 

El alcalde de Cornellà, Antonio Balmón, posa para EL PERIÓDICO. / jordi cotrina

P. Le decía lo de mirar las cosas con perspectiva porque la política municipal quizá se encuentra instalada en una cultura epidérmica, más ideológica que práctica. Usted, por ejemplo, no ha hecho movimientos en el tema de la municipalización del agua, como sí han hecho, por ejemplo, sus compañeros del PSC de Terrassa.

R. Que al final han llegado a un pacto con la empresa [explotadora hasta ahora] porque si no esto es imposible de gestionar. Yo siempre he hecho una reflexión sobre este tema que se llama corrupción, porque cuando se ha planteado todo este tema de la remunicipalización…estaba ligado a la corrupción. “Las empresas son corruptas y corrompen a la gente que está en ese momento [en política]”, se decía. A lo mejor una empresa grande hace prácticas corruptas y después llega otro gobierno y le da el trabajo a otra empresa…pero igual siguen habiendo prácticas corruptas. Para mí, la corrupción es la misma, sean grandes o pequeños, porque lo que estamos hablando es de la contratación.

¿Cómo evitar la corrupción? Este es un tema importante, porque las prácticas corruptivas pueden ser muchas. Es evidente que lo que se ha hecho, en términos por ejemplo de transparencia, de nuevas leyes de contratas...no es suficiente. Se le debería dar una vuelta a todo esto; ser mucho más duros en lo que son las condenas penales. ¿Por qué no establecer una limitación de los beneficios que tienen las empresas que trabajan con las administraciones públicas? Respecto al servicio en sí, lo que tenemos que hacer es encontrar la mejor forma de gestionar una competencia tuya, en primer lugar porque tú no remunicipalizas nada; esta competencia siempre es municipal. 

P. O sea, que para usted remunicipalizar el servicio es una falsa solución.

R. No, lo que digo es que es fruto de una situación. En este Ayuntamiento tenemos distintos sistemas de gestión, y nadie ha tenido que venir a decirnos cuál es el mejor. Esto ha pasado siempre, no es nuevo; lo que digo es que esta propuesta, más mediática, más expansiva, revolucionaria…tenía detrás una realidad a la que se le quería dar respuesta, que es la corrupción. Y hemos visto que no tiene nada que ver, porque prácticas corruptas pueden estar en otros sistemas.

P. Hay un cierto adamismo en los nuevos partidos que acaban de incorporarse en política…

R. Es normal, yo lo comprendo. Cuando entras en la Administración, piensas que puedes hacerlo todo. Pero ya hemos visto que no; muchas cosas que no hemos hecho no era por falta de voluntad política sino por tus limitaciones. El otro día estuve de visita en un municipio donde me reconocían en privado que no era lo que ellos imaginaban, pero ahora ya saben qué realidad y qué dificultades tenemos. Gobernar es otra cosa, de momento tienen el aprendizaje. Han quemado su voluntad de ser nuevos.

P. Ahora ya pueden gobernar.

R. Es curioso, el próximo año es el último año del mandato. Nosotros siempre hemos hecho propuesta de presupuesto no expansiva, porque no tienes meses para llevarlo adelante. Curiosamente, gente que forma parte de esto que se llama 'la nueva política', aunque ya se ha hecho vieja, ahora hacen unos presupuestos expansivos. Dices: ¿perdona? ¡Si esto era lo que criticaban! No tiene sentido, es un engaño. El problema está en que las parálisis por los vendavales que hemos tenido y que continuarán tienen consecuencias en la política local. Tal vez el Congreso o el Parlament puedan estar paralizados, pero un ayuntamiento no, porque quien paga la factura son los ciudadanos.

’El minuto indiscreto’ de Antonio Balmón, alcalde de Cornellà, en el ciclo de entrevistas ’Los alcaldes hacen balance’ de EL PERIÓDICO.  / POL ALFAGEME / JOAN SALICRÚ

P. ¿Cuáles son los tres grandes retos de Cornellà de cara al próximo mandato? 

R. Este camino de humanizar la ciudad; de gestionar el silencio de la ciudad. ¿Y esto qué quiere decir? Que hemos cambiado y podemos ocupar las calles pero hasta una hora. Que queremos tener convivencia en la calle…pero sin molestias. Menos ruido y por tanto sostenibilidad ambiental. Por lo tanto, cómo hacer más amable y agradable este espacio. En segundo lugar, gestionar las consecuencias de la crisis. A día de hoy nadie se puede quedar atrás. No podemos bajar la guardia.

Y tres, continuar naturalizando la ciudad para hacerla más humana: nuevos proyectos urbanos que nos permitan proteger más a la gente, que las personas puedan respirar, que la ciudad sea un espacio de diferentes humanidades. 

P. Usted hace 14 años que es alcalde. Ahora los alcaldes son más fugaces. ¿Será la última vez que se presenta usted como candidato del PSC?

R. No; decir esto ahora sería una precipitación. Debes tener ganas. La transformación de la C-245 salió de Cornellà, tardamos más de 10 años; yo llevo 14. El tranvía tardó 16 años, en la época de Montilla. Hay proyectos que en 4 años…no se puede hacer nada. Ahora, si tú te presentas, debes tener fuerza y ​​ganas de hacer cosas. Si no, retírate.

P. O sea, que tiene muchas ganas.

R. Yo tengo ganas de seguir madurando la barrica...

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