La Ley de Tráfico: el techo de cristal de la conducción autónoma en España

La Ley de Tráfico: el techo de cristal de la conducción autónoma en España

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El sector del automóvil está preparado para desplegar el nivel tres de automatización, aquel en el que el vehículo realiza todos los aspectos de la conducción, pero en el que el conductor debe responder adecuadamente a una solicitud de intervención. En este nivel el coche se conduce prácticamente solo, excepto en algunas situaciones, pero el conductor debe mantenerse atento a la marcha. Pese a que la tecnología ya está desarrollada y varios modelos ya podrían activar sistemas en este nivel, la legislación española no permite pasar del nivel dos, en el que el coche se encarga de la velocidad, el centrado de carril y la distancia de seguridad, por ejemplo.

Esta es la conclusión del primer informe de la patronal Anfac sobre el vehículo autónomo y conectado, que tendrá a partir de ahora carácter anual. Según la patronal “las marcas tienen capacidad tanto en la oferta actual como en la entrada de nuevos vehículos de alcanzar niveles de conducción autónoma por encima de lo ahora permitido”.

El 23% de los coches podrían alcanzar el nivel tres

Así, según el informe, la autonomía potencial del mercado de turismos sería de 3,3 sobre cinco, mientras que en comerciales sería de 2,8 y el de industriales sería de 2,4. En ese sentido, el 23% de la oferta incluye la tecnología necesaria para poder funcionar con el nivel tres de autonomía, pero está desactivada a la espera de poder utilizarse. Alemania y Francia son, en ese sentido, dos de los primeros países europeos en permitir utilizar sistemas de este nivel.

Paralelamente, el 62% de los turismos ofertados en la actualidad en España cuenta con un nivel de autonomía dos, aunque muchos podrían equipar sistemas de niveles superiores si no fuera porque “la Ley de Tráfico no permite circular a modelos con nivel tres o superior”. De hecho, Anfac confirma que “en todos los casos, turismos y vehículos ligeros o pesados, las marcas ya cuentan con la tecnología necesaria para la fabricación de vehículos completamente autónomos”, es decir, del nivel cinco.

Automatización es seguridad

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Anfac destaca que, en el caso de los turismos y los comerciales ligeros, la mayoría de sistemas de automatización se han desarrollado pensando en la seguridad de sus ocupantes y del resto de usuarios de la vía, por lo que su uso garantiza una mayor seguridad. En el caso de los industriales, también son prioritarios el mantenimiento y la diagnosis por su uso profesional, pero la seguridad siempre está entre sus máximas. 

Es por eso que la patronal señala que, estando la tecnología disponible, “es el momento oportuno para poner en marcha un reglamento específico que siente las bases para la entrada y circulación de vehículos con niveles de autonomía cuatro en las carreteras durante este año” para que España se equipare a otros países más avanzados en este aspecto. Según Anfac, España obtiene una nota de 50,5 sobre 100 en el indicador de impulso al vehículo conectado y autónomo, por delante de países como Italia (45,8), Polonia (44,8) o China (43,1), pero muy lejos de Estados Unidos, el mejor país en este aspecto (67,8), Suecia (63,3), el Reino Unido (61,6), Francia (55,1) o Alemania (52,6).