Alergia y conducción: 9 consejos para viajar con seguridad

Alergia y conducción: 9 consejos para viajar con seguridad
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La llegada de la primavera y el buen tiempo acaba convirtiéndose en una pesadilla para los conductores/as que sufren las típicas alergias de esta época del año, puesto que los molestos síntomas que provocan hacen que dejen de prestar toda su atención a la carretera, incrementando así el riesgo de sufrir un accidente de tráfico. Las alergias más habituales son las ambientales, especialmente las producidas por el polen. En concreto, el polen de las gramíneas es el responsable de la mayoría de las alergias primaverales, sobre todo en el norte y centro de la península. Sin embargo, en la cuenca mediterránea, la principal causante de este malestar es la parietaria, mientras que en el sur de España se ven muchos casos de alergia al olivo. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, la ausencia de lluvias y los altos niveles de contaminación de las ciudades están favoreciendo la inversión térmica, un fenómeno que impide a los pólenes abandonar la atmósfera e incrementa el tiempo de exposición a ellos.

SÍNTOMAS DE LA ALERGIA

Los síntomas más frecuentes en los pacientes con alergia son: irritación de ojos, congestión nasal, estornudos, picores en la piel, picor de garganta, fatiga y problemas respiratorios, entre otros. Todas estas molestias afectan, sin duda, a la conducción. De hecho, hay estudios que alertan de que el riesgo de sufrir un accidente de tráfico aumenta en un 30% con conductores/as alérgicos.

Tal como explica la DGT, estornudar durante cinco segundos mientras se conduce a 90 km/h implica dejar de prestar atención a la carretera durante más de 125 metros. Teniendo en cuenta que una crisis de estornudos va asociada, normalmente, a lagrimeo de ojos, en caso de circular a 100 km/h la distancia recorrida sin mirar la carretera puede alcanzar los 140 metros. Además, el 50% de las personas alérgicas sufren alteraciones del sueño y el 40% de las que padecen rinitis alérgica sufren somnolencia diurna, lo que también afecta a la seguridad vial.

La medicación que se emplea para tratar las enfermedades alérgicas son los antihistamínicos. Estas pastillas incorporan en sus ensamblajes, desde hace unos años, un pictograma que alerta de sus efectos sobre la conducción. Además, en sus prospectos incluyen un apartado que explica los efectos, si los tienen. Cabe destacar que los antihistamínicos que utilizan como principio activo bilastina, ebastina, desloratadina, loratadina y terfenadina no producen efectos sobre la conducción, por lo que son más seguros si vas a conducir.

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CONSEJOS PARA CONDUCIR CON ALERGIA

  • Nunca te automediques. Antes de tomarte una pastilla por tu propia decisión, ves al médico si notas los síntomas propios de las alergias como el picor de ojos, destilación nasal, estornudos, problemas respiratorios, etc.

  • Informa a tu médico de cabecera la necesidad que tienes de conducir. De este modo, te recetará medicamentos que provoquen una menor somnolencia.

  • Si tu coche no tiene filtros HEPA, cómpralos. Se trata de unos filtros de alta capacidad que purifican el aire. Es importante que no enciendas el aire acondicionado ni bajes las ventanillas, ya que podría entrar más polen y producirte un ataque alérgico al volante.

  • Usa gafas de sol para proteger tus ojos de alérgenos y reducir el lagrimeo constante y el picor.

  • Evita conducir por zonas húmedas y al amanecer, que es dónde mayor concentración de pólenes hay.

  • Limpia bien el coche después de transportar animales domésticos, ya que el pelaje de los perros y los gatos suele ser bastante alérgico. Usa una aspiradora potente para eliminar los ácaros de las moquetas y tapicerías.

  • Planifica tu viaje conociendo la cantidad de polen que hay por la ruta que vas a hacer y en tu lugar de destino.

  • No bebas ningún tipo de bebida alcohólica si estás en tratamiento. No sólo podrías superar la tasa de alcoholemia permitida, sino potenciar el efecto de somnolencia de los medicamentos.

  • Lo más recomendable es que comiences el tratamiento dos o tres días antes de iniciar un viaje, puesto que los efectos sedativos disminuyen al adaptarse el organismo.