Volvo elige Eslovaquia para su nueva planta de 1.200 millones para coches eléctricos

Volvo elige Eslovaquia para su nueva planta de 1.200 millones para coches eléctricos

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Volvo levantará una nueva fábrica en Europa, en la ciudad de Kosice, Eslovaquia, para dar respuesta a la incipiente demanda de coches eléctricos y ganar capacidad productiva a sus ambiciones de crecimiento en el mercado global. La inversión de la firma sueca, que forma parte del gigante asiático Geely, será de 1.200 millones de euros y se espera que empiece a operar en 2026 a un ritmo máximo de 250.000 coches anuales.

Ya desde el inicio del trabajo, la fábrica generará miles de puestos de trabajo, que se dedicarán únicamente a producir coches eléctricos, y será neutral en emisiones de carbono. Cabe recordar que la compañía escandinava es una de las que ha anunciado su electrificación total para 2030 y su ambición de ser neutral en emisiones para 2040, 10 años antes que el objetivo europeo, que fija ese hito para 2050.

Con Eslovaquia, Volvo crea un triángulo europeo de fabricación que cubre su mayor región de ventas, complementando la planta de Gante, Bélgica, y la planta de Torslanda, Suecia. En conjunto, estas instalaciones pueden producir hasta 600.000 coches al año.

Cerca de proveedores clave

La planta de Kosice se empezará a construir el año que viene en un proceso que durará tres años. La ubicación se ha elegido para formar un eje entre sus plantas que se sitúe cerca de proveedores clave para la compañía, además de por los incentivos ofrecidos por el gobierno local. 

Kosice está cerca de la frontera con Hungría, con buenas conexiones logísticas y de transporte con el resto de Europa, y Eslovaquia se sitúa al oeste de Alemania y el este de Polonia, países en los que tienen fábricas CATL, en Erfurt -Alemania-, y LG Energy Solutions, en Breslavia -Polonia-. Ambos, junto a la sueca Northvolt, son actualmente los principales proveedores de baterías de Volvo y Polestar.

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La compañía sueca tiene la ambición de avanzar hacia unas ventas anuales de 1,2 millones de coches a mediados de la década, lo que supondría conseguir con una huella de fabricación global que abarque Europa, Estados Unidos y Asia. “La expansión en Europa, nuestra mayor región de ventas, es crucial para nuestro cambio hacia la electrificación y el crecimiento continuo. Estoy muy satisfecho de ampliar nuestra huella de producción de Volvo Cars en Eslovaquia y espero dar la bienvenida a nuevos colegas y socios en el viaje que tenemos por delante”, ha explicado el consejero delegado de Volvo, Jim Rowan.