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COMPROMISO SOCIAL

Nadie sin agua por causas económicas

Un fondo de solidaridad ha bonificado el consumo del agua de unas 25.000 familias

Júlio Márquez

22 de marzo: Día Mundial del Agua, instituido por las Naciones Unidas.

22 de marzo: Día Mundial del Agua, instituido por las Naciones Unidas.

La importancia del agua llega hasta el punto de haberse convertido en un motor de cambio capaz de conseguir una sociedad más desarrollada e igualitaria. Al mismo tiempo, cumple con la función de combatir la pobreza en el mundo, en especial, en un momento como el actual, en el que parece que ha regresado a lugares de donde parecía haber sido erradicada. 

El Día Mundial del Agua, instituido por Naciones Unidas, pone este año el acento en la necesidad de que la sociedad avance sin dejar a nadie atrás, es decir, sin privar de lo más básico a los que atraviesan por dificultades. 
Un reclamo que Aigües de Barcelona también reivindica desde un compromiso con el servicio a las personas y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Una vocación altruista con el que la compañía trata de situarse al lado de los que más ayuda necesitan. 

Perestar servicios de primera necesidad implica una responsabilidad, y en este sentido, la compañía creó en el año 2012 un fondo de solidaridad pionero en el sector para atender la situación de familias vulnerables que debido a la crisis económica, no se podían hacer cargo del pago del recibo del agua.

Gracias al conocimiento de sus usuarios y de sus situaciones particulares, Aigües de Barcelona pudo anticiparse a las regulaciones normativas y al empeoramiento del contexto económico y social.  Y, de esta manera, se convirtió en la primera gran compañía de servicios que no corta nunca el suministro a aquellos usuarios que han sido identificados por los servicios sociales como personas vulnerables

El diseño y la implementación del Fondo de Solidaridad fue elogiado en su día por el Institut Català d’Avaluació de Polítiques Públiques (Invàlua), organismo participado por la Generalitat, que destacó la relación de máxima confianza entre la compañía y los servicios sociales de los ayuntamientos y las entidades de ayuda a los más desprotegidos.   

Convenios

El fondo de solidaridad de Aigües de Barcelona ha firmado convenios con 22 municipios del área metropolitana para garantizar el suministro de agua a las personas que, según los servicios sociales municipales, no lo pueden pagar por motivos económicos. Además, casi 25.000 familias —7.000 en la ciudad de Barcelona— dejaron de abonar el importe del recibo del agua correspondiente al consumo, que supone prácticamente el 50% del total. El resto son impuestos y tasas de las administraciones que no dependen de la compañía que gestiona el suministro.

Como muchas familias no han podido aún recuperarse de la crisis y continúan sufriendo dificultades, la compañía ha comunicado a todas las familias en situación de vulnerabilidad que les condona la deuda acumulada en los recibos atrasados. Se trata de la deuda que las familias acumularon desde que dejaron de pagar los recibos por motivos económicos hasta que los servicios sociales de sus ayuntamientos los declararon en situación de vulnerabilidad.

Bonificaciones

Aigües de Barcelona también ha creado una tarifa social que aplica desde el 1 de enero de 2014 y que representa una reducción del 25% en el importe del servicio de agua sobre la tarifa doméstica. A esta tarifa social se pueden acoger personas desempleadas, jubiladas o viudas, las que perciban una pensión mínima contributiva por incapacidad permanente y los perceptores de la renta mínima garantizada. 

También disponen de bonificaciones los hogares en los que habitan más de tres personas y los hogares con personas con disminuciones y con dependencia reconocida, que computan como si fueran dos residentes. En el año 2018 más de 21.000 familias se acogieron a este tipo de bonificación, que supone un ahorro de 56 euros anuales de media por domicilio.

Cocinar, lavar los platos, ducharse o la higiene de los más pequeños forman parte de las rutinas de todos los hogares, independientemente de su condición económica. Y así debe seguir siendo, porque el agua y su uso nos iguala a todos y nos hace partícipes de una comunidad que comparte un recurso que, servido con eficiencia y sostenibilidad, constituye uno de los pilares para conseguir una sociedad desarrollada e inclusiva.

Temas: Agbar