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"El taxi tiene que perdurar siempre"

Daniel Borreguero confiesa que ha cumplido un sueño de la infancia ejerciendo este oficio

Cuando llevó a un señor de 92 años que acababa de perder a su mujer rompió a llorar

LLUÍS MUÑOZ / BARCELONA

Daniel Borreguero lleva 7 años trabajando como taxista de Barcelona.

Daniel Borreguero lleva 7 años trabajando como taxista de Barcelona.

En las noches de verano, cuando todavía era un niño, Daniel salía a la terraza del piso de sus padres, observaba los taxis que pasaban por la calle y hasta que no contaba 20 vehículos no se iba a dormir. Una vez en la cama, soñaba con los mundos a descubrir subido en un taxi. Esta fantasía infantil, durante muchos años se quedó, como suele ocurrir, archivada en el baúl de los sueños.

Cuando dejó los estudios, entró como encofrador en la construcción, pero con frecuencia, el niño que tenía dentro, aparecía para recordarle que él había nacido para ser taxista. Con la crisis, pidió que le despidieran para, por fin, ser honesto con el Daniel que durante las largas noches de verano soñaba con vestir los colores amarillo y negro. Un acto de fidelidad que le condujo a la felicidad: “Mi vida antes de ser taxista estaba escrita: cásate, ten un piso y trabaja como un becerro. En el taxi vivo cada día alimentando la curiosidad”, explica Daniel, quien hace 7 años, ya con la licencia, cuando llegó el momento de hacer el primer viaje, vio como los nervios le paralizaron hasta que su mujer le recordó que ya podía empezar a circular. En la actualidad reconoce que trabaja con la ilusión de un niño, como si cada pasajero fuese el primero: “Disfruto mucho. Hoy es mi día de fiesta y estoy deseando que sea mañana para volver al taxi”.

Este entusiasmo por el oficio intenta transmitirlo a sus clientes, pero también a otros compañeros, cuando no tienen su mejor día. “Igual que es imposible perder la Navidad, es inviable perder el taxi. Son tantas las personas que confían en nosotros, que tiene que perdurar siempre”, cuenta Daniel.

Desde que es taxista, ha mejorado sus cualidades tanto con el inglés como en inteligencia emocional. Pero también ha vivido experiencias que asegura que son imborrables: “Podría escribir un libro”.

"La clave para ser buen taxista consiste en ser buena persona"

Recuerda como una vez lloró como un niño tras llevar a un señor de 92 años que acababa de perder a su mujer  y no quería seguir viviendo. Son estos viajes los que demuestran que una buena carrera tiene más que ver con lo humano que con lo económico: “La clave para ser buen taxista consiste en ser buena persona”, explica Daniel, mientras aprovecha su día libre para hacer recados.

El resto de la semana se despierta a las 4.30 de la mañana y no termina hasta media tarde. Un horario que reconoce que le permite conciliar la vida familiar: “Muchos se piensan que el taxi es ganar dinero y ya está. Pero no: te tienes que cuidar, porque sino lo terminas pagando”.

Puedes descargar la app de Mytaxi aquí

Temas: Taxis