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UNA ENTIDAD DE CIUTAT VELLA

Una jota en el Raval

El Centro Aragonés nació en 1909 y desde 1916 concentra sus actividades en la sede dela calle de Joaquín Costa

Annalisa Palumbo

Partida de cartas en una de las salas del Centro Aragonés de Barcelona.

Partida de cartas en una de las salas del Centro Aragonés de Barcelona.

En la calle Joaquín Costa, 68, en el Raval, surge el Centro Aragonés de Barcelona–Casa de Aragón, asociación que quiere preservar y difundir la cultura aragonesa. Lejos de ofrecer actividades exclusivamente ligadas con su región de origen, este centro proporciona todo un abanico de cursos, exposiciones, presentaciones y demás servicios.

Inaugurado en 1909 como punto de contacto entre los aragoneses presentes en la ciudad, después de muchos cambios de sede en 1916 se traslada en el reluciente edificio que sigue ocupando hoy, construido con el propósito de ser "la casa de todos los aragoneses", gracias al compromiso del entonces presidente, Pascual Sayos, que compró el solar de 1.240 metros cuadrados anteriormente ocupado por del convento de Valdonzella.

"No es casualidad, sino consecuencia del traslado del centro a este edificio, que la calle de Joaquín Costa tenga este nombre desde 1923, en homenaje al homónimo polígrafo y jurista aragonés", afirma el actual presidente Ángel Barón, mientras enumera el sinfín de actividades que se han ido sumando a lo largo de los años.

Los socios, unos 1.100, pueden elegir entre talleres de jota (tanto de baile como de canto) en típico estilo aragonés, manualidades, talleres de bombos y tambores, presentaciones y hasta cursos de aragonés. La cuota es de 85 euros al año y la inscripción está abierta a todo el mundo.

Una casa para todos

"Queremos que cualquiera que tenga interés por la cultura, la lengua, el carácter aragonés, sea bienvenido en nuestro centro, tenga o no orígenes comunes", explica el presidente Barón. Por ello, cada vez es más frecuente la vinculación con el barrio.


En octubre, el centro organiza un día de fiestas en la calle con todo tipo de actividades para grandes y pequeños. El objetivo es darse a conocer, integrarse con el barrio y con la ciudad. "La mayoría de personas que frecuentan el centro son adultos, pero también hay muchos niños. Lo que nos resulta aún un poco difícil es enganchar al público adolescente", explica la vocal Maria Pilar Carruesco. Por ello, además de las actividades más típicas de un centro cultural, el centro aragonés también organiza caminatas y excursiones.


En su interior alberga una impresionante biblioteca de unos 15.000 volúmenes especializada en temas o autores aragoneses, para que cualquier interesado pueda sumergirse en esta cultura regional.


En su siglo de historia, esta asociación ha ido cambiando, profundizando, creando oferta cultural. Uno de los inventos es el grupo de danzas Lo Cierzo, que incluye danzas típicas aragonesas que no sean jotas. "Lo llamamos así, en aragonés, porque el cierzo es un viento que azota la ciudad de Zaragoza en invierno", puntualiza el presidente en un arrebato de cariño hacia su ciudad natal.

Con el mismo sentimiento, cada año el centro proporciona un curso de habla aragonesa al que puede apuntarse cualquiera. Para los socios es gratuito, pero los no afiliados deben pagar unos 50 euros al año, que sirven para cubrir gastos.

Teatro Goya

El Centro Aragonés de hecho se financia con la cuota de los socios, con eventos puntuales de pago, aunque la inmensa mayoría  de las actividades que organiza son gratuitas, y con el teatro del edificio, actualmente gestionado por el Grupo Focus, el Teatro Goya.

Fundado en 1914, este teatro empezó su actividad en 1916 y, gracias a la intervención de la Diputació de Barcelona y del Grupo Focus, se salvó del cierre en el 2004. Actualmente, su programación se centra en obras contemporáneas y autores del siglo XX, normalmente en catalán.

Temas: Aragón

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