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Berta Pichel, escritora: "Mi novela refleja la emoción de la lucha de las mujeres"

Una exprofesora de L'Hospitalet y alumna de L'Ateneu Barcelonès debuta con una obra sobre la República

Óscar Hernández

Berta Pichel, en el jardín de LAteneu Barcelonès.

Berta Pichel, en el jardín de LAteneu Barcelonès. / JORDI COTRINA

Berta Pichel Blanco (La Portela, León, 1951) sintió la vocación de escribir cuando de niña una profesora alabó una redacción suya. Muchos años después, tras sembrar la semilla de la curiosidad y el pensamiento en miles de alumnos del colegio Tecla Sala de L'Hospitalet de Llobregat (entre ellos el periodista Jordi Évole), esta profesora de Historia decidió volver a clase como alumna. En los últimos cinco años se ha formado en la Escola d'Escriptura de L'Ateneu Barcelonès (Canuda, 6) y ahora Pichel acaba de publicar su primera novela, Cicatrices de Charol (Ediciones B), un sueño de infancia cumplido en plena jubilación.

-Una novela ambientada en El Bierzo y en tiempos de la República.

-Yo nací en El Bierzo. Los que somos de fuera y de aquí tenemos el corazón partido. Me interesaba rendir homenaje a mi tierra en unos años difíciles, los 30, con elementos comunes a la actualidad: crisis económica, auge del nacionalismo y de la extrema derecha...

-Y la ha trufado con valores.

-Como docente me pareció interesante que la novela tuviera preceptos éticos, que reflejara la cultura del esfuerzo, la emoción de la lucha de las mujeres, la esperanza del feminismo... Y sin partir del maniqueísmo de los buenos y los malos. Y que reflejara que cada uno tiene sus cicatrices.

-¿Cicatrices de charol ?

-El título se debe a que en la novela hay una circunstancia dolorosa que causa una herida en el alma y quedan las cicatrices. Y el charol viene de que a la protagonista le regalan unos zapatos de charol cuando cumple 18 años en el ambiente conservador de una ciudad provinciana. Además, ella quiere ser actriz y admira a Xirgu y a Lorca, y narra en el escenario el poema de este último sobre la Guardia Civil, cuyos agentes llevan tricornios de charol.

-Usted también escribía teatro y poesía. ¿Es una autobiografía?

-No. Aunque la protagonista tiene mis deseos. Estos se tienen que perseguir en la vida, con todo el esfuerzo necesario. Esta es una novela de crecimiento, de madurez. La felicidad es hacer lo que quieres. Y nunca es tarde.

-Como historiadora, ha estudiado a fondo la república y la guerra civil ¿Cómo ve ahora el procès?

-En este país tenemos un problema histórico: no sabemos dialogar, escuchar al otro mirándole a los ojos. Somos diversos. Más que en escuchar nos centramos en pensar cómo vamos a rebatir.

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