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UNA HISTORIA DE CIUTAT VELLA

Los palacetes de Picasso

Cinco edificios históricos conforman el centro de arte sobre el pintor malagueño que recibe un millón de visitantes al año

SÍLVIA ALBERICH

Patio de acceso al Museu Picasso de Barcelona, en la calle de Montcada.

Patio de acceso al Museu Picasso de Barcelona, en la calle de Montcada. / JORDI COTRINA

Cinco palacetes -los de Berenguer d'Aguilar, Finestres, Baró de Castellet, Meca y Casa Mauri- ubicados entre los números 15 y 23 de la calle de Montcada conforman el Museu Picasso. El centro se vertebra en torno a esas mansiones, cada una de las cuales se sitúa alrededor de un patio, y tres de ellas cuentan con una sala noble con un espectacular techo policromado de los siglos XII y XIV. Debajo del museo se hallan unos silos del siglo XII donde se almacenaba trigo.

La puesta en marcha del museo fue la culminación de un proyecto de Pablo Picasso, cuya vinculación con Barcelona venía de años atrás. El pintor malagueño vivió en la ciudad entre 1895 y 1904, año en el que se trasladó a París. Aun así, mantuvo un nexo muy estrecho con Barcelona, donde pasó largas estancias entre 1906 y 1934. Jaume Sabartés, secretario y gran amigo suyo, se convirtió en su consejero y recibió muchas obras.

Aunque fue el 9 de marzo de 1963 cuando se inauguró el Museu Picasso, este se había constituido oficialmente tres años atrás. "Fue una inauguración discreta e interna, al margen de las autoridades", indica Sílvia Domènech, responsable del Centre de Recerca i Coneixement del Museu Picasso, un edificio del 2010 que alberga la biblioteca y el archivo. "La oposición de Picasso al régimen franquista llevó a bautizar el museo con el nombre de Col·lecció Sabartés", precisa Domènech.

4.200 creaciones

El Palau Berenguer d'Aguilar, un edificio del siglo XIII, fue el primero que albergó el museo, que cuenta con una tienda de regalos donde había unas caballerizas. El centro acogió en aquel entonces donaciones de Picasso a Sabartés, obras que el ayuntamiento poseía del artista, como Arlequín (la primera donación de Picasso a Barcelona), y otras cesiones de donantes particulares.

En 1970, el museo se amplió con la incorporación del Palau Baró de Castellet y fue entonces cuando empezaron las exposiciones temporales. "Su auge se produjo a partir de 1982", precisa Malén Gual, conservadora de la colección del museo y comisaria de 1917. Picasso en Barcelona, una de las cuatro exposiciones temporales que se pueden visitar hasta el 28 de enero. La colección permanente alberga más de 4.200 obras.

Entender su obra

Cada año visitan el Museu Picasso cerca de un millón de personas, la mayoría de origen extranjero y con estudios superiores. Este es el caso de Paul y Diane Ross, un matrimonio inglés. "Está muy bien organizada la obra de Picasso y se puede ver a lo largo del tiempo, algo muy interesante", expresa él, empresario de profesión.

Para María José Martínez, técnica cultural de Vitoria, confiesa que, para ella, el museo ha sido un gran descubrimiento. "No conocía los primeros años de Picasso como artista y aquí se puede ver y entender mejor su obra", dice.

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