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CIUTAT VELLA

La historia del Born seduce

La muestra sobre el antiguo mercado recibe 25.000 visitantes en los primeros cuatro meses

BEATRIZ PÉREZ / BARCELONA

Unos visitantes recorren la muestra Born. Memòries dun mercat.

Unos visitantes recorren la muestra Born. Memòries dun mercat. / ÁLVARO MONGE

Más de 25.000 barceloneses han visitado ya la exposición Born. Memòries d'un mercat desde su inauguración, el pasado 17 de marzo en El Born Centre de Cultura i Memòria (plaza Comercial, 12). La muestra (cuya entrada cuesta 4,40 euros y que se podrá visitar hasta el 26 de noviembre) reivindica el papel del Born en la historia de la ciudad. "Fue el primer mercado metálico. Se construyó en 1876 y comenzó siendo de minoristas, algo que mucha gente olvidó", explica Manel Guàrdia, comisario de la exposición junto a Ramon Graus y José Luis Oyón.

El mercado del Born nació imitando el modelo francés. "El cristal, el hierro... Eso ya se hacía en París", prosigue Guàrdia. Inicialmente fue concebido para abastecer a todo un barrio. "Junto a Sant Antoni, fue el mercado más ambicioso de la ciudad, pero ninguno acabó de funcionar. No atrajeron a los compradores de la Boqueria y Santa Caterina". Fue así como el Born, en 1921, se convirtió en un mercado de mayoristas y cambió su aspecto: se eliminaron las paradas con mármoles y se dejó un gran espacio vacío para amontonar cajas.

ORDEN Y LIMPIEZA

Como explica el comisario, en la construcción del Born, a finales del XIX, existió la "voluntad urbanística" de conseguir un espacio "más ordenado y limpio", un mercado "propio de una gran ciudad". "Esto se pierde cuando el Born se convierte en mercado mayorista", comenta Guàrdia.

Una de las peculiaridades de la muestra es La paradeta de la memòria, un fondo documental del Born compuesto por material (testimonios, fotografías, documentos...) de los propios vecinos. Durante estos meses, ya han visitado la paradeta más de 100 personas y los organizadores de la exposición han recibido más de 200 fotografías. Alrededor de una docena de personas han hecho entrevistas dejando así grabados sus recuerdos y vivencias personales.

MEMORIA

Margarita Sau, ahora jubilada, llegó al Born en 1961. Vendía verduras y hortalizas de proximidad de los payeses del Llobregat y del Maresme. "Era muy duro. Estábamos fuera del mercado y en invierno hacía mucho frío", rememora. Pese a las condiciones, el trato con la gente, asegura, era muy próximo y bueno.

Alexandre Pujol trabajó, durante cuatro veranos seguidos, en el mercado del Born. "Tenía unos 14 años y me levantaba a las 4.45 horas. La jornada empezaba a las 5.30. Toda la gente que trabajaba ahí vivía al lado, porque entonces no había el transporte de hoy". Recuerda, con nostalgia, el olor de la fruta fresca nada más levantarse: "El humor te cambiaba radicalmente".

El mercado del Born cerró hace ya 46 años. "Cada vez tenía que abastecer a más gente", explica Guàrdia. Por eso, en los 60, se planteó la creación de un gran centro de abastecimiento de mayoristas. En 1967 nació Mercabarna, en el que en 1971 se instaló el Born.

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