PLAN PARA LA MEJORA DEL BARRIO

El Raval rezuma cultura

300 espacios de creación y formación artística colaboran para limpiar la imagen del barrio

El Ayuntamiento se declara satisfecho, pero las entidades apuntan que queda camino por recorrer

Almazen es uno de los espacio escénicos del barrio del Raval. En la foto, la compañía Lolita Corina presenta el espectáculo ’Las Brujas’, el pasado viernes .

Almazen es uno de los espacio escénicos del barrio del Raval. En la foto, la compañía Lolita Corina presenta el espectáculo ’Las Brujas’, el pasado viernes . / ÁLVARO MONGE

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LUIS BENAVIDES / BARCELONA

El apelativo de Barrio Chino, acuñado por el periodista Àngel Marsà en 1925, suena lejano. Pero el Raval todavía lucha para mejorar su imagen de puertas para fuera y, sobre todo, para fortalecer su autoestima. Con este doble objetivo nació hace año y medio Raval Cultural. «Se trata de unir el nombre del barrio a un adjetivo. Porque existe otro Raval, formado por más de 300 espacios culturales, y queremos compartirlo», explica Mercè Homs, concejala del Distrito de Ciutat Vella. Las entidades culturales no son tan optimistas. Se quejan de que aún queda camino por recorrer.

La estrategia de Raval Cultural, una iniciativa presentada en julio de 2013, incluye acciones puntuales para que los vecinos puedan entrar de manera gratuita a los equipamientos, itinerarios con un guía y pequeñas intervenciones urbanísticas, entre otras muchas propuestas.

PRIMEROS RESULTADOS

La concejala hace un balance positivo de los primeros pasos de la iniciativa. «Ha crecido el interés por visitar el barrio, porque las rutas Temps Raval tienen mucho éxito. Y en el barrio, el orgullo de pertenecer al Raval aumenta», afirma Homs, quien destaca el reciente reparto de un mapa de bolsillo que recoge los encantos culturales del Raval. «Queremos atraer otro tipo de visitas, más interesadas en el cine, la pintura o la música. Esto repercutirá positivamente en la calidad de vida de los vecinos», añade.

Una de esas joyas escondidas en el Raval es Almazen (Guifré, 9), un espacio de creación y difusión artística fundado en 1998 especializado en clown contemporáneo. «Raval Cultural tiene que seguir creciendo para no quedarse en una etiqueta comercial vacía de contenido», cuenta su directora, Macarena González.

Los espacios pequeños o alternativos, continúa González, nutren a los grandes. «El ecosistema cultural del Raval es muy rico pero débil», asegura la directora de Almazen, convencida de la conveniencia de trabajar en red con el resto de actores culturales del territorio. Desde grandes equipamientos como la Filmoteca o el CCCB a pequeños teatros, talleres y librerías.

«Nosotros no tenemos los recursos para organizar algo tan ambicioso. Contar con un actor externo como el Ayuntamiento es muy interesante», cuenta Fátima Ibáñez, directora de Miscelánea (Guàrdia, 10), una galería de arte multidisciplinar nacida en el 2005. «Si apostamos en su momento por el Raval fue justamente por su gran riqueza cultural», añade Ibánez.

Virginia Capellas, responsable de la librería Loring Art (Gavina, 8), con un amplio fondo bibliográfico sobre arte contemporáneo, ha seguido con ilusión los primeros pasos de Raval Cultural. «La idea es muy buena, pero todavía está verde. Echo de menos hacer más acciones conjuntas, como una feria de libros», cuenta Capellas.

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SERVICIO PÚBLICO

Todos estos espacios culturales aparecen en la web de Raval Cultural (www.ravalcultural.bcn.cat). «La web nos ha dado una mayor visibilidad», agradece Lluís Cabrera, presidente de Taller de Músics (Requesens, 3-5), quien considera que «históricamente» se ha hecho una mayor difusión de las empresas culturales de la Administración. «Nosotros hemos demostrado una vocación de servicio público», añade el fundador de esta escuela superior de estudios musicales de titularidad privada con 35 años de experiencia.