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Fuente renovable

Investigadores catalanes convierten las patatas en plásticos biodegradables mediante una bacteria modificada

El descubrimiento permite fabricar una alternativa sostenible y más económica

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Cultivo de patatas.

Cultivo de patatas. / Vicent Marí

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EFE

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Un equipo liderado por la Universidad de Barcelona (UB) ha creado un bioplástico biodegradable de interés industrial a partir de almidón de patata sin procesar y mediante una bacteria modificada genéticamente: un avance que abre la puerta a fabricar plásticos más sostenibles y económicos.

Un producto agrícola abundante y barato

La investigación, publicada en la revista 'Bioresource Technology', ha sido dirigida por Pere Picart, profesor de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación de la UB, con la participación de Mercedes Berlanga, de la misma facultad y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio).

El trabajo ha permitido obtener polihidroxibutirato, conocido como PHB, un tipo de biopolímero -plástico biodegradable- de origen renovable que puede sustituir a algunos plásticos convencionales.

Los investigadores han usado como materia prima almidón de patata sin procesar, un subproducto agrícola abundante y barato, y han logrado convertirlo en bioplástico en un único proceso de 24 horas.

A partir de técnicas de ingeniería genética

Para hacerlo, el equipo ha trabajado con Bacillus subtilis, una bacteria considerada segura y muy utilizada en biotecnología industrial porque funciona como una pequeña 'fábrica' natural para generar enzimas -catalizadores biológicos- y otros compuestos químicos.

Mediante técnicas de ingeniería genética basadas en CRISPR-Cas9, una herramienta de laboratorio que permite modificar fragmentos del ADN de una célula, los investigadores han cambiado el funcionamiento interno de esta bacteria para que transforme mejor el almidón de patata en un bioplástico PHB.

Hasta ahora, esta bacteria apenas se había estudiado para fabricar este bioplástico y los trabajos previos habían logrado que el PHB representara menos del 13% del peso seco de la célula, es decir, de la materia que queda de la bacteria una vez eliminada el agua.

Contribuye a reducir la acumulación de residuos

Con la nueva combinación genética, los investigadores han conseguido que más de la mitad de ese peso seco celular sea PHB, con una acumulación del 51,8%.

Además, han obtenido 5,8 gramos de bioplástico por litro de cultivo en ensayos de laboratorio, con una "pureza" comparable a la de los estándares comerciales.

A diferencia de los plásticos convencionales derivados del petróleo, el PHB procede de fuentes renovables y "puede contribuir a reducir la acumulación de residuos persistentes" en ecosistemas terrestres y marinos.