Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ciencia

Los monos de Gibraltar "se medican" con tierra para contrarrestar la comida basura de los turistas

Un estudio vincula la geofagia de los macacos con el consumo de alimentos ultraprocesados que alteran su microbioma intestinal

Albares y Picardo aceleran la puesta en marcha del acuerdo sobre Gibraltar antes de su entrada en vigor en julio

Vista de la bahía de Algeciras desde el peñón con un mono y el "Moorish Castle" en primer término.

Vista de la bahía de Algeciras desde el peñón con un mono y el "Moorish Castle" en primer término. / RAUL CARO CADENAS / Bcn

El Periódico

El Periódico

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Los monos de Gibraltar, la única población de macacos en libertad en Europa, han comenzado a comer tierra para compensar los efectos del consumo de comida humana, especialmente aperitivos dulces y salados que reciben o roban a los turistas.

Según un estudio en el que han participado investigadores de la Universidad de Cambridge, la Universidad de Gibraltar y el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), esta conducta podría estar relacionada con la necesidad de reequilibrar su microbioma intestinal tras ingerir productos como chocolate, patatas fritas, galletas o helados.

Los científicos sostienen que la ingestión de tierra les permite obtener bacterias y minerales ausentes en la llamada comida basura, que ya representa una parte significativa de su dieta. Los resultados se han publicado en la revista Scientific Reports.

Impacto del turismo

El fenómeno, conocido como geofagia, consiste en la ingestión intencionada de tierra y se ha observado en distintas especies animales e incluso en humanos. Sin embargo, en el caso de los macacos de Gibraltar, los investigadores descartan que esté vinculado a procesos como el embarazo o la lactancia, ya que no detectaron un aumento en esos periodos.

Sí han comprobado, en cambio, que los animales con mayor contacto con turistas presentan tasas más altas de geofagia, especialmente durante la temporada alta. En invierno, cuando disminuye la afluencia de visitantes y el acceso a comida humana, también desciende este comportamiento.

El antropólogo biológico Sylvain Lemoine, del Departamento de Arqueología de Cambridge y director del estudio, ha advertido de que los alimentos que consumen estos macacos son extremadamente ricos en calorías, azúcar, sal y lácteos, muy alejados de su dieta natural basada en hierbas, hojas, semillas e insectos.

Además, los primates no humanos se vuelven intolerantes a la lactosa tras el destete, por lo que el consumo de lácteos les provoca problemas digestivos. En este sentido, los investigadores han observado episodios de geofagia tras la ingesta de productos como pan o helados, muy populares entre los turistas.

En la actualidad, la población de macacos de Gibraltar ronda los 230 ejemplares, distribuidos en ocho grupos. Aunque las autoridades locales les proporcionan fruta, verdura y agua, está prohibido alimentarlos. Aun así, muchos visitantes lo hacen o los animales acceden a comida humana por su cuenta, hasta el punto de que cerca de una quinta parte de su dieta procede de estos productos.

El estudio también revela que los macacos que viven en zonas más concurridas, como la cima del Peñón, tienen dos veces y media más probabilidades de consumir comida basura que los que habitan en áreas menos frecuentadas. En estas últimas, la ingesta de tierra es prácticamente inexistente.

Este comportamiento no es exclusivo de Gibraltar. Los investigadores señalan que solo los macacos semisalvajes del Parque Nacional Kam Shan de Hong Kong presentan tasas superiores de geofagia, en un contexto también marcado por el acceso a comida humana. Conductas similares se han documentado en lémures de cola anillada y chimpancés de África Oriental.