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Espectáculo nocturno

Lluvia de Líridas 2026: dónde y cuándo ver en Catalunya las estrellas fugaces de Sant Jordi

El fenómeno astronómico, con más de dos milenios de historia, vuelve a encender este abril el cielo del hemisferio norte

Sin eclipses, pero con equinoccio, lluvias de estrellas y luna azul: todos los eventos de la primavera astronómica de 2026

Lluvia de estrellas de las Líridas.

Lluvia de estrellas de las Líridas. / Archivo / Efe

Vega S. Sánchez

Vega S. Sánchez

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Las Líridas vuelven este mes de abril para regalar una de las lluvias de estrellas más esperadas del año sobre el cielo de Catalunya y del resto de la península Ibérica.

Este clásico del calendario astronómico de la primavera será visible varios días, pero tendrá su momento culminante en la noche del 22 al 23 de abril, cuando el ritmo de meteoros se disparará y el firmamento puede llegar a llenarse de trazos luminosos.

La lluvia de estrellas de las Líridas está activa aproximadamente desde el pasado día 16 y estará hasta el próximo día 25, con ligeras variaciones según las fuentes, y en 2026 los especialistas sitúan su máxima actividad en torno al 22 de abril, especialmente en la franja nocturna y de madrugada.

Intensidad moderada

Hablamos de una lluvia de meteoros de intensidad moderada que, en condiciones normales, ofrece entre 15 y 20 estrellas fugaces por hora bajo cielos oscuros, aunque algunos años ha sorprendido con auténticos estallidos de más de 100 meteoros a la hora.

El protagonista invisible de este espectáculo es el cometa C/1861 G1 (Thatcher), cuyo rastro de partículas es el origen de los destellos que veremos cruzar el firmamento.

Cuando la Tierra atraviesa la nube de restos que deja atrás este cometa, esos diminutos fragmentos entran en la atmósfera a unos 49 kilómetros por segundo y se incineran, generando las típicas trazas luminosas que identificamos como estrellas fugaces.

Bolas de fuego

Las Líridas son conocidas por producir meteoros relativamente brillantes y, en ocasiones, bolas de fuego que destacan por su intensidad y por dejar un rastro de gas ionizado visible durante varios segundos. Aunque su radiante se encuentra en la constelación de Lira, cerca de la estrella Vega, los meteoros pueden aparecer en cualquier punto del cielo, por lo que conviene mantener una visión amplia del horizonte.

En latitudes medias del hemisferio norte, como Catalunya, el radiante de las Líridas se eleva sobre el horizonte ya a primeras horas de la noche y gana altura de forma progresiva hasta la madrugada, lo que permite una buena ventana de observación.

Los institutos y portales especializados señalan que este año el pico se situará alrededor de las 21.40 horas (horario peninsular español) el día 22, de modo que la mejor franja para observar el fenómeno irá desde las últimas horas de esa tarde-noche hasta las primeras de la madrugada del día 23.

La luna estará cerca del cuarto creciente (fase a la que llega la noche siguiente, la madrugada del 23 al 24) y, aunque supondrá cierta competencia luminosa, se encontrará en una zona del cielo distinta a la del radiante, lo que ayuda a minimizar su impacto si miramos en la dirección adecuada.

Lluvia de Sant Jordi

En Catalunya, Baleares y Comunitat Valenciana la lluvia también es conocida popularmente como lluvia de Sant Jordi, porque suele darse siempre alrededor del 23 de abril, cuando las calles se llenan de libros y rosas. Quienes quieran empezar pronto la celebración pueden comenzar la jornada con un paseo nocturno bajo las estrellas: la noche del 22 al 23 promete ser el momento más interesante, pero la actividad se reparte durante algo más de una semana, por lo que también merece la pena salir al campo en días cercanos al máximo.

Para disfrutar de las Líridas en todo su esplendor, los expertos recomiendan alejarse de la contaminación lumínica y buscar cielos lo más oscuros posible. Zonas rurales, espacios naturales, cimas de montaña o playas con horizonte despejado son los mejores escenarios.

Enclaves en Catalunya

En Catalunya, destacan enclaves como el Montsec, en la Noguera (Lleida), donde se encuentra el Parc Astronòmic, o los valles del Pirineo, con varios enclaves reconocidos como Reserva Starlight por la calidad de su cielo nocturno.

Estos lugares ofrecen un extra de oscuridad y estabilidad atmosférica que puede marcar la diferencia entre ver unas pocas trazas o contar decenas de meteoros.

También en el entorno de Barcelona existen puntos elevados que permiten huir parcialmente del resplandor urbano y mirar al firmamento con cierta comodidad.

Miradores en Barcelona

Los miradores de la sierra de Collserola, las zonas más altas del Tibidabo o algunos parques con vistas despejadas hacia el norte pueden convertirse en improvisados observatorios siempre que haya pocas luces directas en el campo de visión.

En noches especialmente transparentes, incluso desde la propia costa barcelonesa, gerundense o tarraconense: sentarse en la arena y mirar hacia el cielo opuesto al foco principal de luminosidad artificial puede permitir captar alguna Lírida brillante cruzando sobre el Mediterráneo.

La mejor forma de observar la lluvia es a simple vista, sin prismáticos ni telescopios, ya que estos limitan el campo de visión y pueden hacer que perdamos muchos meteoros que surgen en distintas zonas del cielo.

Zonas más oscuras

Para abarcar cuanto más firmamento mejor, es recomendable tumbarse o recostarse, dejar que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 20 minutos y evitar mirar a pantallas de móvil u otras fuentes intensas de luz. También es conveniente orientar la mirada hacia las partes más oscuras del cielo, preferiblemente en dirección contraria a la luna si está presente, para maximizar el número de trazos visibles.

También es recomendable ir bien abrigado, incluso en abril y aunque haga bueno, porque las mejores horas de observación suelen concentrarse entre la medianoche y el amanecer, cuando las temperaturas son más bajas pero la posición de la Tierra favorece la entrada de un mayor número de partículas. Una esterilla o tumbona, algo de bebida caliente y paciencia son el complemento perfecto para una sesión de observación exitosa.

Aunque la previsión de actividad de las Líridas ronda las 18 o 20 estrellas fugaces por hora, la experiencia real dependerá de factores como la nubosidad, la claridad del cielo, la fase lunar o la propia agudeza visual de cada observador.

Las Líridas son además una lluvia con historia: existen registros de su observación desde hace al menos 2.700 años, lo que la convierte en una de las más antiguas documentadas.

Generación tras generación, este flujo de meteoros ha ido marcando la llegada simbólica de la primavera en el hemisferio norte y sigue siendo una excusa perfecta para levantar la vista de la ciudad y reconectar con el cielo nocturno.

Tanto si eres aficionado a la astronomía como si solo buscas un plan diferente para las noches de abril, la lluvia de estrellas que acompañará a Sant Jordi este 2026 promete un espectáculo discreto pero constante, con el aliciente de que, en cualquier momento, el cielo puede regalar un fogonazo inesperado.

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