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¿Tumbas faraónicas?

Las pirámides de Giza podrían ser el triple de antiguas y obra de una civilización desconocida: la teoría que sacude Egipto

Un investigador sugiere que la gran Esfinge egipcia se construyó casi 8.000 años antes de lo que se pensaba

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Turistas montan a camello por los alrededores de las pirámides de Guiza, en Egipto.

Turistas montan a camello por los alrededores de las pirámides de Guiza, en Egipto. / La Opinión de Málaga

Goundo Sakho

Goundo Sakho

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Las tres pirámides de Giza (Keops, Kefrén y Micerinos) son unas tumbas faraónicas únicas, ya que son de las pocas maravillas supervivientes del mundo antiguo, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Además, representan un gran misterio para la ingeniería, puesto que la Gran Pirámide, Keops, destaca por su alineación precisa con los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste.

Estas tres tumbas faraónicas fueron construidas alrededor del 2.500 a.C. O eso es lo que se creía hasta ahora: el investigador António Ambrósio ha planteado una nueva hipótesis que podría deshacer todas nuestras creencias sobre estos monumentos: las pirámides de Giza podrían ser el triple de viejas y tener hasta más de 12.000 años de antigüedad, por lo que serían producto de una civilización anterior a la que se creía, situada en la llamada Edad Antigua.

De otra civilización

Durante décadas, varios investigadores, como Robert Bauval, Graham Hancock o Robert Schoch, cuestionaron la actual cronología y sugirieron la existencia de una cultura avanzada superior a la egipcia.

Coincidiendo con ellos, Ambrósio ha querido volver a poner sobre la mesa esta conjetura a través de su estudio 'The Pyramids of Giza: Legacy of an Unknown Civilization'. Aunque aún tiene que ser sometido a la conocida revisión por pares ('peer review'), es decir, a un proceso doble de estudio y comprobación, ya ha sembrado algunas dudas entre los historiadores.

Para los más convencionales, la arquitectura egipcia evolucionó gradualmente desde las mastabas (las tumbas con forma de pirámide truncada) hasta la construcción de Keops, seguida de Kefrés y Micerinos. Sin embargo, el investigador expone que las grandes pirámides ya existían con anterioridad y que las construcciones posteriores fueron intentos de réplica menos logrados.

Su planteamiento se apoya en cuatro principios: la ausencia de restos funerarios en las pirámides, su precisión constructiva, la polémica en torno a la posible erosión hídrica de la Esfinge y la alineación astronómica del complejo de Giza.

Imagen del Sarcófago medio de Takhenemet de la dinastía del c.700 a.C. (Tebas, Egipto) en la exposición 'Momias de Egipto' del Cosmocaixa (Barcelona).

Imagen del Sarcófago medio de Takhenemet de la dinastía del c.700 a.C. (Tebas, Egipto) en la exposición 'Momias de Egipto' del Cosmocaixa (Barcelona). / ZOWY VOETEN / EPC

Tradicionalmente, las pirámides se construyeron como plataformas de lanzamiento cósmicas diseñadas para elevar el alma de los faraones hacia los dioses, permitiéndoles convertirse en estrellas. Según los historiadores, Keops fue construida para el faraón Keops (Khufu, 2589 - 2566 a.C.); Kefrés para el hijo de Keops, Khafré; y Micerinos para el hijo de este, Menkaure.

Estos complejos incluían templos, calzadas y pirámides menores para las reinas, pero en ninguno de ellos se han encontrado restos momificados. Los egiptólogos sostienen que el saqueo sistemático en la antigüedad explica la falta de restos funerarios en los monumentos, pero Ambrósio descarta que fueran construidas en esa época y propone la posibilidad de que no se concibieran como tumbas, al menos de esos faraones concretos.

El investigador remarca que la base de la Gran Pirámide presenta una nivelación extraordinaria y que los bloques de granito de la 'Cámara del rey' muestran cortes difíciles de construir con las herramientas de cobre de la época.

A esto añade que la calidad de las pirámides que se construyeron posteriormente es técnicamente inferior, algo que se contradice con la evolución constructiva de la civilización.

En cuanto a la erosión hídrica de la Esfinge, Robert Schoch y John Anthony West sostienen que las profundas fisuras verticales y onduladas en el cuerpo del monumento y sus muros circundantes fueron causados por fuertes lluvias prolongas en lugar del viento y la arena, como atribuyen otros investigadores.

Teniendo en cuenta esta teoría, Ambrósio sugiere que la Esfinge es mucho más antigua de lo que se dice y sugiere que se construyó al final de la última era glacial, hace más de 10.000 y 12.000 años, cuando el clima de Egipto era más húmedo.

Imagen de la gran Esfinge de Giza

Imagen de la gran Esfinge de Giza / FDV_Externas

La teoría de que existe correlación entre las tres pirámides y el cinturón de Orión, una idea propuesta por Robert Bauval en 1995, aparece como un indicio de conocimiento astronómico avanzado. Por lo tanto, este diseño arquitectónico podría ser una simple coincidencia o bien una herencia de una civilización antigua.

Ausencia de inscripciones de la época

Por último, el estudio insiste en que no se han encontrado inscripciones que vinculen de manera inequívoca a los faraones con su construcción original, salvo el conocido cartucho de Keops hallado en las cámaras de descarga, que ahora permanece en el Museo Egipcio de El Cairo.

La autenticidad de este cartucho ha sido cuestionada innumerables veces, a pesar de que la egiptología la considera una evidencia sólida, respaldada, además, por los papiros encontrados en el yacimiento de Wadi-al-Jarf.

La historia de la arqueología demuestra que algunos descubrimientos y transformaciones comenzaron como ideas heterodoxas, pero muchas teorías se desvanecieron cuando fueron confrontadas con un conjunto amplio de pruebas. Así pues, para sostener la hipótesis de Ambrósio, hará falta más que señalar lagunas.