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Investigación

Un chimpancé que toca y vocaliza abre nuevas pistas sobre el origen de la música

Un estudio documenta cómo Ayumu, un macho de 26 años, genera ritmos estables con herramientas mientras emite sonidos estructurados

Los chimpancés también se emborrachan: un test de orina desvela que nuestros parientes más cercanos se pasan el día en estado de embriaguez

Imagen de Ayumu mientras hace percusión y pone su cara de 'jugar'. Crédito: Yuko Hattori/Universidad de Kioto

Imagen de Ayumu mientras hace percusión y pone su cara de 'jugar'. Crédito: Yuko Hattori/Universidad de Kioto / EFE

EFE

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Los chimpancés son conocidos por su capacidad para hacer percusión, pero hasta ahora los investigadores no habían observado a ninguno que la acompañase con sonidos complejos y estructurados similares a las expresiones vocales.

El autor de este comportamiento es Ayumu, un chimpancé macho en cautividad de 26 años, descrito por la Universidad de Kioto en un estudio publicado en ''Annals of the New York Academy of Sciences'.

Que el animal "tocara el tambor" no era nuevo, pero además de retirar las tablas del suelo de una pasarela y usarlas para hacer percusión, emitió a la vez sonidos que presentaban múltiples componentes rítmicos.

El equipo grabó 89 actuaciones espontáneas de Ayumu entre febrero de 2023 y marzo de 2025, que también proporcionaron pruebas del proceso mediante el cual retiraba las tablas de la pasarela y las utilizaba como herramientas para hacer música.

"Para mí fue fascinante ver cómo el chimpancé utilizaba herramientas para producir diversos sonidos al tiempo que realizaba una exhibición vocal", afirmó la autora principal del estudio, Yuko Hattori.

Ritmo, herramientas y expresión

La observación del comportamiento musical en nuestros parientes primates ofrece una clave para comprender la evolución de la musicalidad.

A partir de esas actuaciones, el equipo examinó la posibilidad de que la expresión vocal pudiera dar lugar a sonidos instrumentales, para lo que comenzó analizando su comportamiento y desglosándolo en elementos como golpear, arrastrar y lanzar.

También evaluaron las conexiones entre estos elementos mediante un análisis de transiciones, determinando cuáles se producían por casualidad y cuáles eran deliberadas.

Por último, analizaron los intervalos entre los golpes y compararon la estabilidad rítmica del uso de las herramientas con el ritmo de los tambores tocados con las manos o los pies.

El estudio reveló que la secuencia de sonidos producidos no era aleatoria y que los intervalos entre los golpes eran isócronos, es decir, mantenían un tempo constante, como un metrónomo. El uso de herramientas generaba un ritmo más estable que el uso exclusivo de las manos o los pies.

El equipo también observó expresiones faciales, como la "cara de juego", que se manifestaban durante la actuación e indicaban emociones positivas.

Estas expresiones no suelen observarse en las manifestaciones vocales, lo que sugiere que las emociones que antes se transmitían vocalmente podrían haberse exteriorizado y transformado en sonidos producidos con instrumentos, señaló la universidad en un comunicado.

Las actuaciones de Ayumu demuestran que los primates no humanos también poseen la capacidad de exteriorizar expresiones similares a las vocales mediante instrumentos.

Los investigadores quieren ahora analizar las reacciones de los demás chimpancés y el impacto que tiene la actuación de Ayumu en su grupo social.