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Fármaco experimental

La modificación de un antibiótico común puede mejorar hasta 60 veces el tratamiento de la bacteria estomacal 'Helicobacter pylori'

Un estudio alemán desvela dos mecanismos de acción del metronidazol y descubre cómo potenciarlos para mejorar el tratamiento de un microorganismo con el que convive, sin saberlo, la mitad de la población mundial

Un método predice la resistencia a antibióticos de 'Helicobacter pylori', la bacteria del estómago que afecta a la mitad de la población mundial

Recreación de la bacteria ‘Helicobacter pylori’ alojada en la mucosa que reviste el estómago

Recreación de la bacteria ‘Helicobacter pylori’ alojada en la mucosa que reviste el estómago / iStock

Valentina Raffio

Valentina Raffio

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Casi la mitad de la población mundial convive con la bacteria 'Helicobacter pylori' en su estómago sin saberlo. Este microorganismo, capaz de colonizar el ambiente ácido del aparato digestivo, puede permanecer silencioso durante años, pero en muchos casos, cuando se despierta, desencadena casos de gastritis crónica y úlceras y puede aumentar el riesgo de desarrollar un cáncer gástrico. Durante décadas, uno de los tratamientos más comunes frente a esta bacteria ha sido el antibiótico metronidazol. Pero según advierten los médicos, su uso prolongado ha favorecido la aparición de cepas resistentes, obligando a emplear dosis más altas y combinaciones de antibióticos. Ahora, un equipo de investigadores de la Technical University of Munich ha logrado desarrollar una versión modificada de este fármaco que permitiría aumentar hasta 60 veces su eficacia.

El trabajo, publicado este miércoles en la revista 'Nature Microbiology', propone una estrategia basada en reforzar la acción del antibiótico a partir de una comprensión más precisa de cómo actúa dentro de la bacteria 'Helicobacter pylori'. Hasta ahora, estudios anteriores habían demostrado que este fármaco se centra en provocar estrés oxidativo en las bacterias, un proceso que genera moléculas altamente reactivas y dañinas y que acaba desarmando su estructura celular. Pero ahora, según apuntan en este trabajo, se ha descubierto que este antibiótico también bloquea dos sistemas esenciales de defensa bacteriana: por un lado, impide que la bacteria neutralice esas moléculas tóxicas y, por otro, dificulta la reparación de proteínas ya dañadas. Y esa es la clave de su éxito.

El uso prolongado del fármaco tradicional ha favorecido la aparición de cepas resistentes, obligando a emplear dosis más altas y combinaciones de antibióticos

A partir de este hallazgo, el equipo liderado por el investigador Stephan A. Sieber se propuso ir un paso más allá y diseñar versiones ligeramente modificadas del metronidazol para aprovechar mejor este mecanismo de acción dual. En lugar de desarrollar un antibiótico completamente nuevo, los científicos optaron por una estrategia de optimización molecular y se centraron en introducir pequeños cambios en la estructura química del fármaco para mejorar su capacidad de unirse a las proteínas clave de la bacteria 'Helicobacter pylori'. Estas modificaciones, conocidas como derivados de éter, permiten que el compuesto actúe de forma más precisa y eficaz, intensificando su impacto sobre los sistemas de defensa bacterianos y aumentando significativamente su potencia terapéutica.

Primeras pruebas experimentales

Para evaluar el potencial real de estos compuestos, los investigadores probaron las versiones modificadas del metronidazol en modelos animales infectados con 'Helicobacter pylori'. En estos ensayos con ratones, observaron que el nuevo fármaco era capaz de erradicar por completo la infección incluso administrado a dosis bajas, un resultado especialmente relevante si se compara con los tratamientos actuales, que suelen requerir combinaciones de antibióticos y mayores cantidades. Los análisis también mostraron que el impacto de este antibiótico sobre la microbiota intestinal de los animales fue menor, lo que sugiere una acción más selectiva y con potencialmente menos efectos secundarios. Los científicos afirman que, en general, el uso de esta versión modificada del antibiótico mostró una eficacia hasta 60 veces superior frente a cepas estándar.

En pruebas de laboratorio, el fármaco ha demostrado su capacidad de erradicar por completo la infección en ratones incluso mediante dosis bajas

Los primeros ensayos con este fármaco apuntan a algo prometedor. Aun así, los científicos recuerdan que aún queda un largo camino por recorrer antes de que este tratamiento llegue a manos de los pacientes. Los expertos recuerdan que estos resultados pertenecen a fases preclínicas y deben confirmarse en ensayos clínicos en humanos antes de poder hablar de una nueva terapia disponible. El mayor éxito de este trabajo es, por ahora, demostrar hasta qué punto es importante comprender en detalle cómo actúan los fármacos, ya que este conocimiento permite diseñar tratamientos más precisos y eficaces para hacer frente a todo tipo de enfermedades que nos afectan.

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