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Estudio científico

Nuestro Sol formó parte de una gran migración junto a miles de "estrellas gemelas" para huir del caos del centro de la Vía Láctea

Un estudio japonés afirma que hace entre 4.000 y 6.000 millones de años miles de astros abandonaron el centro de la galaxia para huir de la turbulencia del entorno y se refugiaron en zonas más tranquilas

El mapa más detallado hasta la fecha de la materia oscura desvela el esqueleto invisible que sostiene todo el universo

Representación artística del proceso de migración estelar del que formó parte nuestro sol.

Representación artística del proceso de migración estelar del que formó parte nuestro sol. / NAOJ

Valentina Raffio

Valentina Raffio

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En la naturaleza, muchas veces migrar es una estrategia de supervivencia. Hay mariposas que recorren continentes, peces que atraviesan océanos y personas que dejan atrás su hogar en busca de lugares más favorables para vivir. Este fenómeno, lejos de ser algo exclusivo de nuestro planeta, también se da a escala galáctica. Un nuevo estudio afirma que nuestro propio Sol, el astro del que depende nuestra existencia, pudo formar parte de una gran migración de estrellas ocurrida hace entre 4.000 y 6.000 millones de años cuando miles de cuerpos abandonaron las regiones próximas al centro de la Vía Láctea para desplazarse hacia rincones más tranquilos en los que prosperar. Un equipo japonés de investigadores ha reconstruido la historia de ese viaje colectivo y afirma que podría haber miles de estrellas gemelas que migraron junto a nosotros.

El análisis, basado en el catálogo de estrellas de la misión europea Gaia, identifica un total de 6594 astros gemelos con características similares a nuestro Sol

El hallazgo, publicado este jueves en la revista científica 'Astronomy and Astrophysics', parte de un análisis liderado por los astrónomos Daisuke Taniguchi, de la Universidad Metropolitana de Tokio, y Takuji Tsujimoto, del Observatorio Astronómico Nacional de Japón, a partir de los datos del satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA). Este proyecto lleva décadas cartografiando con una precisión sin precedentes los datos de más de dos mil millones de estrellas. Según explican los científicos, gracias a este gigantesco archivo cósmico se empezaron a rastrear estrellas con características similares a nuestro Sol y se identificaron un total de 6.594 astros con temperatura, gravedad superficial y composición química muy similares a las de nuestra estrella madre. También se estudió su localización en el cosmos y, gracias a ello, se descubrió un patrón sorprendente.

Migración masiva

Los datos revelan que muchas de estas "estrellas gemelas" del Sol se concentran a una distancia similar del centro de la Vía Láctea. Para los astrónomos, este patrón difícilmente puede explicarse por azar sino que apunta a la historia de un viaje común. Si esas estrellas se hubieran formado en lugares distintos y en épocas diferentes, lo esperable sería encontrarlas dispersas por toda la galaxia. En cambio, su coincidencia en edad y posición apunta a que formaron parte de la misma peregrinación. Los científicos que han liderado este trabajo afirman que lo más probable es que estas estrellas nacieron más cerca del núcleo galáctico y, hace entre 4.000 y 6.000 millones de años, se desplazaron hacia las regiones exteriores en un mismo proceso de migración estelar. En otras palabras, el Sol y muchas de sus "hermanas" cósmicas habrían emprendido juntos un lento viaje de miles de millones de años que terminó situándolos en el vecindario galáctico donde hoy se encuentran.

El estudio sugiere que el Sol abandonó el centro galáctico, un entorno turbulento y saturado de explosiones, para desplazarse hacia regiones más tranquilas y aptas para que brotara la vida

Las implicaciones del descubrimiento van más allá de la simple biografía del Sol. El centro galáctico es un entorno turbulento, saturado de radiación intensa, explosiones de supernovas y densas nubes de gas, condiciones poco favorables para la estabilidad de sistemas planetarios complejos. Si el Sol nació allí y emigró hacia las regiones exteriores del disco galáctico, ese viaje pudo haber sido decisivo para la historia de la vida en la Tierra. Según afirma este estudio, en cierto sentido nuestro planeta, y todo lo que vive en él, podría ser el resultado de una migración estelar ocurrida hace miles de millones de años. Como si el sistema solar hubiera cambiado de vecindario en el momento justo de la historia cósmica, instalándose en un lugar más tranquilo de la galaxia donde la vida, finalmente, tuvo la oportunidad de florecer.

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