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Investigación científica

Barcelona lidera un proyecto para estudiar el cultivo de espirulina en el espacio y ver si se podría incluir en futuros menús marcianos

Varios centros de investigación y empresas catalanas se han unido para llevar a cabo un experimento pionero con estas cianobacterias en la Estación Espacial Internacional

Las lechugas espaciales ya están aquí: así se cultiva de camino a Marte

Estación Espacial Internacional

Estación Espacial Internacional / EPC

Valentina Raffio

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Barcelona se lanza al espacio para nada más y nada menos que estudiar el cultivo extraterrestre de espirulina, una cianobacteria conocida por su altísimo valor nutricional y sus propiedades beneficiosas para la salud. En la Tierra, este compuesto se ha popularizado como suplemento para aumentar la energía, mejorar la salud cardiovascular y fortalecer el sistema inmunológico. De ahí que, según defiende un grupo de investigadores catalanes, este cultivo podría ser clave para futuras misiones espaciales y, eventualmente, hasta para alimentar a las primeras colonias humanas en Marte. Varios centros de investigación y empresas de Barcelona se han aliado para lanzar un "proyecto pionero" para estudiar el cultivo y las propiedades de la espirulina en la Estación Espacial Internacional y entender cómo esta cianobacteria se comporta en condiciones de microgravedad y ausencia de luz.

El proyecto reúne a varias instituciones científicas de Barcelona, cuenta con un presupuesto de 598.000 euros y tendrá una duración de 18 meses

El trabajo toma el nombre de ' Limnospira on ISS', está financiado por la Agencia Espacial Española (AEE) y con un presupuesto inicial de 598.000 euros y una las fuerzas de instituciones como el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la empresa espacial Sener y el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM, CSIC). Los científicos afirman que, desde Barcelona, se crearán "cassettes de cultivo herméticos" con sensores ópticos, iluminación LED y sistemas de monitorización para cultivar las plantas. Después, las muestras se enviarán a la Estación Espacial Internacional a bordo de alguna misión. Una vez allí, los astronautas incorporarán el sistema a su sistema de incubadoras para que las algas crezcan en condiciones de microgravedad. Finalmente, las muestras se refrigerarán y regresarán a la Tierra para comparar su crecimiento y eficiencia fotosintética con cultivos de control terrestres.

Sistema autosuficiente

El proceso completo del experimento durará al menos 18 meses, incluyendo la preparación de los cultivos en la Tierra, el envío de las cápsulas al espacio, el periodo de estudio en la Estación Espacial Internacioanl y el posterior traslado y análisis de las muestras en el laboratorio. Todo apunta a que los cultivos catalanes de espirulina permanecerán en el espacio durante un mínimo de dos semanas y después volverán a Barcelona. Los expertos afirman que, gracias a las tecnologías desplegadas, su objetivo es evaluar cómo responde la espirulina a las condiciones espaciales, midiendo su crecimiento, eficiencia fotosintética y capacidad de recuperación tras periodos de oscuridad. Todo ello, con el objetivo de determinar si puede formar parte de sistemas biorregenerativos autosuficientes para futuras misiones de larga duración.

Los científicos creen que la espirulina es una de las grandes promesas de la alimentación espacial ya puede generar oxígeno, producir agua y proporcionar alimentos a los astronautas de forma sostenible

Según explican Francesc Gòdia, investigador del Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) y catedrático de Ingeniería Química de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la espirulina es una de las grandes promesas de la alimentación espacial ya que se trata de una cianobacteria capaz de generar oxígeno, producir agua y proporcionar alimentos a los astronautas de forma "sostenible e independiente de suministros procedentes de la Tierra". Todo ello convierte a este compuesto en el candidato ideal para crear "sistemas circulares" para afrontar las misiones de larga duración como, por ejemplo, el de futuras colonias en la Luna o en Marte. "Su alta concentración de proteínas la hace apta como suplemento nutricional para los astronautas", afirma el especialista, quien liderará este estudio.

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