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Investigación espacial

La NASA cambia el rumbo de un asteroide y da un paso clave para defender la Tierra

Un estudio sobre la misión DART confirma por primera vez que un objeto fabricado por el ser humano ha modificado de forma medible la trayectoria de un cuerpo celeste alrededor del Sol

Misión DART de NASA: 5 claves del primer ensayo de defensa interplanetaria de la historia

DART es la primera misión de prueba para cambiar el curso de un asteroide.

DART es la primera misión de prueba para cambiar el curso de un asteroide. / Créditos: NASA y Johns Hopkins APL.

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Hace cuatro años, la NASA hizo que una nave se estrellase contra un pequeño asteroide para intentar desviar su trayectoria, una maniobra digna de una novela de ciencia ficción que tenía por objetivo tratar de ver si era posible proteger a la humanidad ante una posible amenaza futura. Bautizada como DART, esta misión de prueba sin precedentes se dirigió a un pequeño asteroide inofensivo llamado Dimorphos, satélite de un asteroide más grande, Didymos. El impacto de la nave hizo que Dimorphos adoptara una trayectoria más corta y más rápida alrededor de Didymos, en torno al cual orbita.

Pero también impulsó a este dúo hacia una órbita ligeramente distinta alrededor del sol, según un estudio publicado esta semana en la revista 'Science Advances'. Estos análisis complementarios aportan así datos sólidos para establecer un plan de defensa planetaria en caso de que un asteroide amenace en el futuro con impactar contra la Tierra, señalan los investigadores internacionales autores del estudio. "Este estudio supone un avance notable en nuestra capacidad para prevenir futuros impactos de asteroides sobre la Tierra", afirman los autores.

Sus observaciones detalladas documentan los efectos de la misión DART de 2022 y muestran que, por "primera vez", un "objeto fabricado por el ser humano ha modificado de forma medible la trayectoria de un cuerpo celeste alrededor del Sol", destacó la NASA en un comunicado.

"Desviación significativa"

Para ello, los investigadores estudiaron ocultaciones estelares, es decir, los momentos en los que un asteroide pasa por delante de una estrella y provoca un breve debilitamiento de su luminosidad, explica a la agencia AFP el autor principal del estudio, Rahil Makadia. Estas ocultaciones les permitieron obtener mediciones ultraprecisas sobre la posición, la velocidad y la forma del asteroide. No obstante, son difíciles de seguir. Por eso, el equipo se apoyó en astrónomos aficionados de todo el mundo, que registraron 22 de estas ocultaciones estelares.

Utilizando estos datos, junto con años de observaciones adicionales, pudieron medir con gran precisión la órbita de Didymos alrededor del Sol, explica Makadia. "Hemos podido medir exactamente la magnitud de este cambio” y realizar cálculos que podrían ayudar en futuros "esfuerzos de defensa planetaria", añade. La modificación de la órbita calculada fue minúscula, ya que el periodo de revolución solo cambió en 0,15 segundos. Aunque mínimo, este cambio basta para marcar la diferencia, aseguran los científicos.

"Con tiempo suficiente, incluso un cambio mínimo puede traducirse en una desviación significativa", ha indicado Thomas Statler, responsable científico de la NASA, en un comunicado. "Las mediciones increíblemente precisas realizadas por el equipo confirman una vez más la eficacia" de esta técnica de defensa planetaria, y muestran cómo un asteroide binario, es decir, un sistema compuesto por dos asteroides como Dimorphos y Didymos, "podría desviarse golpeando solo uno de los dos asteroides que lo componen".