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El cielo a final de mes

Alineación planetaria estos días febrero: todo lo que tienes que saber

Una hora después de la puesta de sol será el mejor momento para seguir la coreografía cósmica

¿Qué luna hay hoy en España? Fechas y horas de todas las fases del único satélite natural de la Tierra

Recreación de los plametas alineados en el Sistema solar.

Recreación de los plametas alineados en el Sistema solar. / Pexels / Zelch Csaba

Vega S. Sánchez

Vega S. Sánchez

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A finales de febrero, el Sistema solar se cita sobre el horizonte oeste con una alineación fotogénica. La tarde del 28, apenas una hora después de la puesta de sol, será posible rastrear en el crepúsculo a Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno repartidos en una misma franja del cielo, un auténtico “desfile planetario” visto desde la Tierra, según la web especializada StarWalk

En esta coreografía cósmica, Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno podrán localizarse a simple vista, aunque el esquivo Mercurio requerirá un horizonte muy limpio y algo de experiencia.

Para observar Urano y Neptuno, mucho más débiles, se requerirán al menos unos prismáticos o un telescopio. Más que una alineación perfecta, se trata de un efecto de perspectiva: desde nuestra posición en la Tierra vemos cómo varios planetas se agrupan en una misma zona del cielo, cuando en realidad siguen muy separados en el espacio.

Ausencia de luna

La luna jugará a favor de los observadores: el novilunio del 17 de febrero dejará noches especialmente oscuras, sin brillo lunar que desluzca el desfile.

Desde el 24, con la fase de cuarto creciente bajo el signo de Géminis, el satélite empezará a ganar protagonismo en el cielo, pero aún permitirá condiciones muy razonables para la observación vespertina.

Si las nubes respetan la cita, el tramo entre el 26 de febrero y los primeros días de marzo será ideal para seguir la alineación desde Catalunya.

Dónde ver en Catalunya

Quien busque mejorar la observación debería huir de la contaminación lumínica y apostar por enclaves de cielo oscuro del Pirineo y el Prepirineo, como el entorno del Montsec o las áreas de alta montaña de Lleida y Girona

Basta llegar al lugar escogido algo antes del ocaso, identificar el oeste y dejar que el cielo se oscurezca para ir cazando, uno a uno, los puntos de luz planetarios sobre el horizonte.

En la ciudad de Barcelona hay puntos elevados y relativamente oscuros donde aún es posible disfrutar con cierta calidad de los fenómenos astronómicos. Uno de los más recomendables es el mirador de Torre Baró (Ruidecanyes, s/n), construido en 1989 y recientemente renovado; también el mirador de Joan Sales, conocido popularmente como mirador del Virolai (Pau Ferran, 44), y el parque de la Creueta del Coll (Mare de Déu del Coll, 77), que cierra a las 21.00 horas pero cuenta con una zona alta de miradores ideal para tumbarse y mirar al cielo.

Tibidabo y playas

Cualquier balcón del parque del Tibidabo (plaça Tibidabo, 3-4), en plena sierra de Collserola, o muchos de los miradores repartidos por este macizo -incluido el Observatori Fabra (Camí de l’Observatori, s/n)- ofrecen una perspectiva elevada y algo más alejada de la contaminación lumínica.

Como alternativa urbana, extender una toalla en la arena de las playas de Barcelona y mirar hacia el mar permite ganar horizonte y observar sin tantos focos directos, siempre que el resplandor de la ciudad lo permita.

Mejores sitios en Catalunya

Fuera de la capital, el Parc Astronòmic del Montsec, en Àger (Noguera), y el Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en el Pirineo de Lleida, destacan como auténticos santuarios del cielo oscuro. Ambos están certificados como Reserva Starlight, una distinción avalada por la Unesco que reconoce espacios naturales protegidos con condiciones excepcionales para la observación del firmamento y la práctica de la astronomía.

La clave para disfrutar del fenómeno, en todo caso, será la planificación. La franja horaria más interesante se sitúa alrededor de una hora después de la puesta de sol: en ese momento, el cielo ya está suficientemente oscuro, pero Mercurio y Venus aún no se han escondido tras el horizonte.

En el oeste y sudoeste se concentrarán Mercurio, Venus, Saturno y Neptuno, mientras que más alto en el cielo, también hacia el sudoeste, se podrá buscar a Urano; Júpiter se verá más separado, hacia el este-sudeste, dominando el cielo como un faro brillante.

Faro brillante

A simple vista, Venus será el faro más evidente, seguido por Júpiter, muy luminoso y más alto. Saturno aparecerá con un brillo más tenue y un tono amarillento, muy bajo sobre el horizonte, y Mercurio se mostrará como un punto discreto pegado al resplandor del crepúsculo, por lo que cualquier obstáculo (edificios, montañas, árboles) puede arruinar su visión.

Urano y Neptuno quedarán fuera del alcance del ojo desnudo en la mayoría de situaciones y exigirán óptica y cielos realmente oscuros.

Sin efecto

Aunque estas alineaciones no implican ningún efecto físico especial sobre la Tierra, sí son un recordatorio visual de que todos los planetas orbitan en un mismo plano aproximado, el de la eclíptica.

Lo poco frecuente no es tanto que los planetas compartan línea en el cielo, sino que podamos ver de una sola vez cuatro o más mundos brillantes, algo que solo se da algunos años y que convierte el 28 de febrero de 2026 en una fecha marcada en rojo en la agenda de cualquier aficionado a la astronomía.