Entrevista
Marta Trillo, divulgadora: "Hazle un favor a tu cerebro y no le envíes un mensaje a tu ex porque, si no, no lo superarás nunca"
La científica, autora de 'Cómo decide tu cerebro' (Pinolia), explica que por qué nuestra mente procesa una ruptura con la misma intensidad que un dolor físico y cómo ayudar a nuestro cerebro a superar a esa persona que nos ha hecho daño
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La científica y divulgadora Marta Trillo, autora de 'Cómo decide tu cerebro'.

En días como San Valentín son muchos los que hablan de los corazones rotos. Pero según relata la científica y divulgadora Marta Trillo (2000, Santiago de Compostela), el que realmente sufre es el cerebro. La autora de 'Cómo decide tu cerebro' (Pinolia) explica por qué nuestra mente procesa una ruptura con la misma intensidad que un dolor físico, cómo ayudar a nuestro cerebro a superar a esa persona que nos ha hecho daño y, sobre todo, por qué a veces es mejor quedar con tus amigas para hablar mal de tu ex que volver a escribirle un mensaje.
Cuando un amor acaba mal, ¿cómo reacciona nuestro cerebro? Y sobre todo, ¿por qué duele tanto?
Cuando un amor acaba mal, el cerebro lo vive como una pérdida real y como una amenaza a su sensación de estabilidad y control. Sobre todo porque durante la relación se había acostumbrado a recibir "recompensas" como dosis de dopamina, rutinas compartidas y expectativas de futuro. Y de repente, con la ruptura, todo eso desaparece. Es como si le quitaran una sustancia a la que estaba enganchado. Si a eso se le suma la sensación de desamparo e incertidumbre, el resultado es que nuestro cerebro se siente totalmente descolocado y dolido.
"Cuando un amor acaba mal, el cerebro lo vive como una pérdida real y como una amenaza a su sensación de estabilidad y control"
Muchas veces se percibe el corazón roto como un dolor físico. ¿Qué mecanismos se activan en el cerebro para justificar ese dolor?
El "corazón roto" se siente como dolor físico porque el cerebro activa, en parte, los mismos circuitos que utiliza cuando hay una lesión corporal. Cuando sufrimos una ruptura, se ponen en marcha áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento del dolor, no solo del dolor emocional, sino también del físico. Por eso, además de tristeza, pueden darse sensaciones como presión en el pecho, vacío en el estómago o malestar general. Conductas como mirar fotos de tu ex, releer mensajes o incluso castigarte mentalmente reactivan esos mismos circuitos una y otra vez. Es decir, el cerebro interpreta la pérdida como una amenaza real y responde con mecanismos de alarma similares a los que usaría ante un daño físico.
"El corazón roto se siente como dolor físico porque el cerebro activa, en parte, los mismos circuitos que utiliza cuando hay una lesión corporal"
Dejar una relación larga duele. Pero a veces también duele cortar con un ligue de tres semanas o ver cómo la persona que te gusta te hace 'ghosting'. ¿Por qué ocurre?
Porque lo que se pierde no es tanto la relación real como el futuro imaginado. En las relaciones muy recientes suele haber mucha idealización, dopamina e incertidumbre y el cerebro se engancha a la posibilidad de lo que "podría llegar a ser". Cuando eso se corta de golpe, como en el ghosting, se rompe una expectativa idílica que aún no había sido contrastada con la realidad. En cambio, en una relación larga muchas veces el duelo empieza antes de la ruptura formal y, en parte, el cerebro ha podido procesarlo con más tiempo. Por eso, paradójicamente, lo breve e idealizado puede doler más que lo largo y desgastado.
¿Cuánto tarda el cerebro, en promedio, en desengancharse de una relación y en superar una ruptura?
Depende mucho de cuánto haya durado la relación, pero también de cómo ha terminado. No es lo mismo haber tenido una relación sana y cortar bien que tener una dinámica mala y sufrir un abandono. Según algunos estudios, un mes después de la ruptura ya empiezan a generarse los cambios neuronales necesarios para empezar superarlo. Pero lograrlo del todo depende de cada persona.
"Según algunos estudios, un mes después de la ruptura ya empiezan a generarse los cambios neuronales necesarios para empezar superarlo"
Dices que lo mejor para una ruptura es el contacto cero.
El contacto cero es recomendable porque cualquier estímulo relacionado con la expareja, desde ver sus fotos, revisar sus redes o tener conversaciones, reactiva en el cerebro los mismos circuitos del dolor físico y de la adicción que se activaron durante la relación. Cada interacción funciona como una pequeña "dosis" que impide que el cerebro reduzca la dependencia emocional y reorganice sus conexiones. Al eliminar esos estímulos durante un tiempo, se facilita que bajen los niveles de activación asociados a la pérdida y que se produzcan los cambios neuronales necesarios para superar la ruptura con mayor estabilidad. Así que hazle un favor a tu cerebro y no le envíes un mensaje a tu ex.
"El contacto cero es recomendable porque cualquier estímulo relacionado con la expareja reactiva en el cerebro los mismos circuitos del dolor físico y de la adicción que se activaron durante la relación"
¿Es posible reconfigurar el cerebro de una relación tóxica?
Por suerte, sí. El cerebro es muy plástico, lo que significa que puede adaptarse y reorganizarse después de experiencias negativas. Tras una relación tóxica, puede "olvidar" ciertos recuerdos especialmente dolorosos mediante el sistema endocannabinoide, que ayuda a amortiguar el impacto de eventos traumáticos. Al mismo tiempo, puede aprender de la experiencia y reforzar patrones que eviten repetir los mismos errores, identificando señales de alerta antes de que vuelva a caer en dinámicas dañinas. Con conciencia, aprendizaje y, si hace un poco de falta terapia, el cerebro puede reconfigurarse para elegir vínculos más saludables y estables.
Vivimos en la era de los amores de Tinder. ¿El uso de este tipo de apps afecta a la forma en la que nuestro cerebro procesa los flechazos, los enamoramientos o las relaciones?
Definitivamente sí. Estas apps para ligar no buscan que encuentres el amor, sino mantenerte enganchado a la búsqueda y a un sistema de recompensas rápidas. Cada perfil nuevo que te muestran, cada "me gusta" o mensaje genera un pico de dopamina. Esto hace que nuestro cerebro se enganche a más a la búsqueda "recompensas" en lugar de centrarse en construir un vínculo estable con alguien. Dinámicas como la incertidumbre de no saber si la otra persona está interesada o cuándo responderá refuerza esa adicción. En resumen, estas apps entrenan al cerebro para la emoción inmediata y la búsqueda constante, más que para el amor duradero.
"Las apps para ligar no buscan que encuentres el amor, sino mantenerte enganchado a la búsqueda y a un sistema de recompensas rápidas"
¿Así qué consejo le darías a los corazones rotos en este San Valentín?
No le escribas a tu ex. Mejor sal con tus amigas. Es lo más sano para tu cerebro. Y así ya de paso, también estar un rato criticando a la persona que te ha hecho daño y, después, pasar página juntas.
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