Entrevista
Marta Trillo, divulgadora: "Para saber si tu pareja ha fingido un orgasmo, mírale las pupilas"
La científica, autora de 'Cómo decide tu cerebro' (Pinolia), explica cómo nuestra mente se descontrola durante las primeras fases del amor y después encuentra el equilibrio para consolidar una relación a largo plazo
ESPECIAL MULTIMEDIA | ¿Por qué nos besamos? Cuatro teorías que explican un gesto único de la naturaleza humana

La científica y divulgadora Marta Trillo, autora de 'Cómo decide tu cerebro'.

Dicen que San Valentín es la excusa perfecta para hablar de amor pero, según defiende la científica y divulgadora Marta Trillo (Santiago de Compostela, 2000), también es la ocasión ideal para hablar de cómo nuestro cerebro se descontrola tanto durante las distintas fases del enamoramiento. La autora de 'Cómo decide tu cerebro' (Pinolia) explica con cercanía y humor cómo el amor empieza creando tanta adicción, qué hace que en los primeros momentos nos sintamos tan "enganchados" a la otra persona y cómo, con el tiempo, eso se va transformando en un amor más pausado y fuerte. También afirma que nuestro cerebro reacciona igual al huir de un león que al experimentar un orgasmo y eso, aunque quizás no lo parezca, también tiene mucho que ver con el amor.
El tuyo es un libro para entender cuando nuestro cerebro hace cosas raras, como por ejemplo enamorarse. ¿Tan caótico lo que le hace el amor a nuestro cerebro?
Si y mucho. El cerebro se descontrola mucho cuando se enamora. Y lo curioso es que, al ser un órgano muy egoísta, es él mismo el que quiere meterse en este lío por su bien propio evolutivo. El cerebro quiere amor porque en realidad lo que busca es reproducirse, tener una familia o simplemente estar tranquilito, sin demasiados sobresaltos. Por eso anhela tanto el amor y se vuelca tanto en todas las fases del enamoramiento.
¿Desde un punto de vista neurobiológico, el amor romántico se puede considerar una adicción?
Sin duda. El amor es una de las adicciones más potentes que hay. Este sentimiento activa en nuestros cerebros los mismos mecanismos que una máquina traga perras o que las redes sociales. Se activan las zonas de recompensa del cerebro. Hay chutes de dopamina. Cosas que también se dan cuando se consumen drogas. Esto ocurre porque el sentimiento no es algo que depende de ti, sino de algo externo como es otra persona. El no saber cómo va actuar tu pareja, la expectación y ciertos mecanismos como la intermitencia es lo que nos vuelve adictos al amor.
"El amor es una de las adicciones más potentes que hay porque activa en nuestros cerebros los mismos mecanismos que una máquina traga perras o que las redes sociales"
¿Nuestro cerebro se comporta igual cuando se enamora románticamente, como por ejemplo de una pareja, que en otras situaciones en las que sentimos un amor desmesurado por nuestros amigos, nuestros hijos o nuestro perro?
No exactamente. Nuestro cerebro no se comporta igual en todos los tipos de amor. En el enamoramiento romántico, sobre todo al principio, el cerebro funciona de manera muy similar a una adicción. Por eso hay euforia, obsesión, necesidad de contacto y esa sensación de estar enganchados. En cambio, en el amor hacia los hijos, los amigos o incluso una mascota, el componente principal no suele ser la euforia, sino el apego. Aquí tiene un papel más destacado la oxitocina, la hormona vinculada al vínculo afectivo, la confianza y el cuidado. Es un amor más estable y protector, menos impulsivo.
Dices que nuestro cerebro no se comporta igual en los primeros días de enamoramiento que cuando ese amor ya se consolida. ¿Cómo varía el mecanismo desde el primer enamoramiento hasta la formación de un apego a largo plazo?
Las primeras fases del amor se caracterizan por el deseo. Se activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), que es el responsable del aumento de adrenalina y cortisol. Esto, unido a una segregación relativamente baja de serotonina, en algunos casos da lugar a comportamientos parecidos al trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Es lo que hace que estemos todo el día mirando el teléfono a ver si recibimos un mensaje. Cuando lo recibimos, se activan áreas del centro de recompensa, como el área segmental ventral, que liberan dopamina, la molécula del placer.
¿Entonces qué ocurre después? ¿Cómo se logra pasar de la pasión de los primeros días a una relación de apego a largo plazo?
El cerebro reduce esa activación porque mantener altos niveles de ansiedad y dopamina no es rentable biológicamente. Disminuye el cortisol y se fortalecen circuitos más estables, relacionados con el apego y la memoria a largo plazo. Aumenta el papel de la oxitocina, vinculada al vínculo y la confianza, y se consolidan conexiones en áreas implicadas en el apego duradero. El cerebro pasa de un modelo basado en la dopamina y la excitación (pasión y deseo) a otro basado en la oxitocina y la estabilidad (apego y vínculo). Es un cambio de un estado intenso y adictivo a uno más calmado y sostenible.
"El cerebro pasa de un modelo basado en la dopamina y la excitación (pasión y deseo) a otro basado en la oxitocina y la estabilidad (apego y vínculo)"
¿Qué rol juega el sexto en todo este proceso?
El sexo puede contribuir a consolidar el amor porque activa mecanismos neurobiológicos que refuerzan el vínculo, especialmente la liberación de oxitocina y serotonina. Tanto durante las relaciones sexuales como en los momentos posteriores, se registra un aumento de la oxitocina, la hormona del apego, lo que favorece la conexión emocional y la sensación de cercanía. Estos cambios químicos pueden intensificar el vínculo hasta el punto de que algunas personas confundan la activación sexual con estar enamoradas. En este sentido, el sexo no solo es placer, sino también un refuerzo biológico del apego y la unión de pareja.
"El sexo no solo es placer, sino también un refuerzo biológico del apego y la unión de pareja"
Dices que tienes el secreto para saber si tu pareja ha fingido un orgasmo.
Sí. Y funciona en muchos casos. Hay que saber que durante el sexo intervienen dos ramas del sistema nervioso autónomo: el sistema nervioso parasimpático, que predomina al inicio y facilita la excitación, y el sistema nervioso simpático, que se activa de forma intensa en el momento del orgasmo y que, curiosamente, es el mismo que se activa en situaciones de "lucha o huida". Este fenómeno provoca varios cambios automáticos en el cuerpo como, por ejemplo, la dilatación de las pupilas. Así que si quieres saber si tu pareja ha fingido un orgasmo, mírale las pupilas.
¿Entonces hay que fijarse en si la otra persona tiene las pupilas dilatadas para saber si ha llegado de verdad al orgasmo?
Sí. Es básicamente el mismo mecanismo que se activa cuando tienes que huir de un león. Lo creas o no, tu cerebro reacciona de la misma manera.
Suscríbete para seguir leyendo
- La revuelta de los usuarios de patinetes contra el nuevo seguro obligatorio: 'Es un ataque a la movilidad sostenible
- Renfe creará una empresa de autobuses para ahorrar entre 9 y 13 millones de euros al año
- La regularización del patinete en España: los 7 millones de propietarios deberán pagar entre 80 y 250 euros
- La Organización Meteorológica Mundial avisa: El Niño traerá temperaturas récord de calor este 2026
- Caos antes de las obras: una incidencia en los túneles del Garraf deja trenes detenidos durante más de una hora
- Protecció Civil activa la alerta de su plan frente a inundaciones ante unas lluvias que podrían descargar 100 litros por metro cuadrado
- Marta, adicta al sexo: 'No buscaba placer, buscaba no sentir
- De L'Hospitalet a El Prat, Vic o Tàrrega: Catalunya ensaya una gestión educativa adaptada a cada territorio