Chequeo al reloj biológico

La soledad y la tristeza aceleran el envejecimiento

Dos personas mayores toman el sol en la ventana vivienda en Madrid.

Dos personas mayores toman el sol en la ventana vivienda en Madrid. / JOSE LUIS ROCA

  • Un nuevo estudio sugiere que "una mala salud mental" envejece más que fumar

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Aunque el tiempo pasa igual para todo el mundo, no todos envejecen al mismo ritmo. Hace ya décadas que la comunidad científica investiga qué factores aceleran el reloj molecular de nuestras células y, de esta manera, provocan un envejecimiento prematuro. Según apuntan varios estudios, el hecho de sufrir una o varias enfermedades crónicas es uno de los principales impulsores de este fenómeno. También hay hábitos, como el estrés o el consumo de bebidas alcohólicas, que contribuyen a envejecer más rápido. Pero eso no es todo. Una nueva investigación sugiere que la tristeza y la soledad podrían ser dos grandes aceleradores del envejecimiento.

El estudio, publicado este mismo martes en 'Aging', una revista científica especializada, ha analizado el (verdadero) reloj biológico casi 12.000 individuos adultos a partir de una serie de datos biométricos (como marcadores sanguíneos) y un algoritmo de inteligencia artificial. El análisis confirma que el envejecimiento celular se acelera en personas que han sufrido problemas cardiovasculares, enfermedades hepáticas y pulmonares, así como en fumadores. Asimismo, la investigación también sugiere una cierta relación entre envejecimiento prematuro y "un estado de salud mental vulnerable".

"Sentirse solo e infeliz envejece más que fumar"

Una de las conclusiones más llamativas de este trabajo es que "sentirse solo e infeliz envejece más que fumar". Según los datos recopilados por este análisis, el hábito de fumar suma 1,25 años a la edad cronológica de los individuos, mientras que una mala salud mental añade 1,6 años más respecto a lo que marca la fecha de nacimiento. Para explicar el porqué de este fenómeno, el equipo científico a cargo del estudio recuerda que "el estado mental y psicosocial de los individuos son algunos de los predictores más importantes para la salud y la calidad de vida", tal y como recalca Manuel Faria, investigador de la Universidad de Stanford y uno de los autores principales del estudio.

Algunos indicadores de "salud mental y social" analizados en este estudio sugieren que, por ejemplo, sentirse infeliz suma 0,35 años a la edad biológica mientras que una buena pauta del sueño resta 0,44 años. Otro ejemplo muy ilustrativo, también recogido en el estudio, es el caso de cómo los matrimonios pueden 'retrasar' el envejecimiento. El análisis sugiere que las personas casadas son 0,6 años más jóvenes que sus congéneres solteros. Y que las personas viudas son unos 0,3 años más mayores respecto a su edad cronológica. Esto, según esgrimen los investigadores, podría deberse no tanto a factores meramente biológicos, sino al "apoyo material y emocional" que aporta una pareja a lo largo de la vida.

Incógnitas por despejar

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El hecho de que la soledad y la tristeza puedan ser un factor de envejecimiento prematuro se mantiene, por ahora, en el terreno de las hipótesis. Según explica el investigador Manel Esteller, esta conclusión es "interesante" a la par que "controvertida". El científico, en declaraciones a este diario, destaca que la investigación apunta al fenómeno pero no logra explicar los mecanismos moleculares exactos por el cual estos factores psicológicos podrían influir en el envejecimiento prematuro de los individuos.

Esteller también apunta a varias limitaciones metodológicas del estudio. Por ejemplo, al hecho que la investigación solo se basa en población china o a la falta de acceso al modelo informático utilizado para el análisis. "Finalmente, también hay que tener en cuenta que el artículo es originado por una compañía privada y por lo tanto podría haber posibles sesgos económicos en el desarrollo y resultados del mismo", destaca el investigador ICREA y catedrático de genética de la Universidad de Barcelona.